Salud mental en estudiantes de Bolivia y cómo abordarla

Al menos un 35% de los estudiantes de secundaria del país reportan síntomas de ansiedad o depresión en un estudio de 2023.

El ministerio de salud realizó un estudio en 2023 para evaluar la salud mental de los estudiantes de nivel secundario. El resultado indicó que aproximadamente el 35% de los estudiantes de secundaria reportaron síntomas de ansiedad o depresión.

La UNICEF realizó un informe a finales de 2023 donde muestra que los efectos de la pandemia en la salud mental de los estudiantes bolivianos persistían, con un 25% de los niños y adolescente aún reportando dificultades emocionales relacionadas con el impacto del COVID-19 en su educación.

Por su parte, el Instituto Nacional de Estadística (INE) reportó este año que las consultas por salud mental de la población estudiantil en centros de salud habían aumentado un 20% en comparación con los datos prepandemia.

Estos problemas de salud mental que presentan los estudiantes pueden afectar directamente su rendimiento académico, reflejado en la dificultad para concentrarse y retener información, en la disminución de calificaciones y problemas para cumplir con tareas establecidas. También puede contribuir a un desinterés en la asistencia escolar como el aislamiento de compañeros y dificultades para formar y mantener amistades. En caso de no tratarse estos padecimientos adecuadamente y a tiempo, puede afectar el futuro profesional de los estudiantes, impidiendo su plena formación académica.

Factores que contribuyen a los problemas de salud mental

En muchos casos, la presión académica y la competitividad juegan un papel crucial en la salud mental estudiantil. Debido a que los jóvenes se enfrentan constantemente a exigencias cada vez mayores.

El acoso escolar y los problemas sociales son otro factor significativo. El uso excesivo de redes sociales y tecnología también impacta en el bienestar psicológico de los estudiantes por una sobreinformación, así como la constante comparación con otros en redes sociales puede llevarlos a una baja autoestima.

La disminución de interacciones sociales cara a cara y la posible adicción a juegos en línea o a la validación en redes sociales pueden contribuir al aislamiento social y a problemas de salud mental.

Por último, los problemas familiares y socioeconómicos son algo que tienen mucha influencia en los jóvenes; entornos familiares inestables, divorcios o abusos pueden generar estrés crónico en los estudiantes. También la falta de apoyo emocional de los padres y dificultades económicas pueden generar ansiedad y depresión.

Pero, ¿cómo podemos mejorar esta situación en el ámbito educativo? Los servicios del gabinete psicológico escolar desempeñan un papel crucial en este aspecto, ya que brinda a los estudiantes un espacio seguro y confidencial para exponer sus preocupaciones y conflictos, algo que, en muchos casos, no se logra hacer en casa. Estos profesionales en psicología pueden proporcionar apoyo emocional, orientando a los estudiantes en estrategias para afrontar sus problemas.

Unos maestros capacitados en identificación temprana de síntomas de malestar emocional y apoyo inicial resultarían muy eficientes, ya que son los que están en contacto directo y constante con los estudiantes.

Los padres de familia no quedan al margen; la comunicación abierta entre padres e hijos puede mejorar en gran manera la salud mental de los estudiantes, puesto que el hogar es el entorno al que mas estamos expuestos, por lo que un ambiente de confianza y comprensión tendrán consecuencias positivas inmediatas en los jóvenes estudiantes.


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