Mayo del 68 y COVID 19

Este mes se recuerda lo acontecido hace 52 años en Nanterre, una pequeña universidad de Francia, donde los y las jóvenes se levantaron por hacer valer sus derechos ante el sistema autoritario educativo-universitario y generaron un efecto a escala que luego fue protagonizado por miles de...

Este mes se recuerda lo acontecido hace 52 años en Nanterre, una pequeña universidad de Francia, donde los y las jóvenes se levantaron por hacer valer sus derechos ante el sistema autoritario educativo-universitario y generaron un efecto a escala que luego fue protagonizado por miles de estudiantes en el resto de ese país y particularmente en Paris, pero además esto acrecentó demandas, entre ellas, la más importante, la protesta contra la guerra del Vietnam. En poco más de un mes, las protestas crecieron como una bola de nieve y Francia se vio inundada de multitudes en las calles, hecho que quedaría consignado bajo la estela de Mayo del 68, y que amenazaría las bases políticas e ideológicas de la sociedad. Casi inmediatamente se sumaron a la protesta los trabajadores por sus reivindicaciones y esto genero un paro público y privado sin precedentes para la época lo que habría movilizado entre 7 y 10 millones de personas.

Lo trascendente fue que esta corriente permeo hacia otras ciudades importantes de Europa y Estados Unidos donde confluyó al movimiento hippie, llegando también a América Latina, donde los estudiantes comenzaron a cuestionar las acciones de las grandes potencias, pero fundamentalmente las posiciones conservadoras y retrogradas del sistema existente, lo cual dio lugar a cambios sustantivos en los procesos políticos y sociales del mundo. Tuvo que ser un sacudón generado desde las universidades para que nuevas formas de contrato social empiecen a regir.

Hoy el mundo, a otra escala – la pandemia del COVID 19 - está pasando por un mayo cuestionador del sistema actual, donde las políticas y los intereses económicos mundiales han desnudado el gran daño que se hace a la humanidad con grandes centros de poder que buscan el lucro a costa de una desmedida explotación de los recursos naturales del planeta, en base a industrias contaminantes, a procesos de desarrollo consumistas, que ponen en riesgo la seguridad alimentaria y la sostenibilidad,  a la búsqueda de hegemonía en el potencial de armas biológicas, pero fundamentalmente desnuda las grandes diferencias económicas mostrando, inclusive en los grandes países, que los pobres son los más vulnerables. Muchos investigadores señalan que, si no se hubiese generado la pandemia y afectado a los países de mayor desarrollo, el tema del COVID 19 hubiese pasado a ser una gripe más, con la relatividad de muertes en los países del sud.

Ante eso urge que la juventud, las y los universitarios y aquellos jóvenes inconformes con este modelo depredador, siguiendo el ejemplo de mayo del 68, lideren otro gran movimiento y este sea para cambiar las actuales estructuras reinantes, donde el centro del desarrollo sea la protección del medio ambiente, el cambio de la matriz del desarrollo, la reducción de emisiones de carbono, el cambio de comportamiento sobre las huella de agua y carbono, el retorno al desarrollo rural sostenible y ecológico, el cuestionamiento a gobiernos bio-ecocidas que fomentan, entre otras cosas, la discriminación, los feminicidios, los organismos genéticamente modificados o la ampliación de la frontera agrícola así como la devastación de bosques y biodiversidad. El COVID 19 está planteando que la dirección en la que va la humanidad debe ser reorientada y son las generaciones de jóvenes, la sociedad civil y aquellos políticos visionarios quienes deben luchar para que se genere un real cambio estructural del desarrollo.

* Docente Investigador IIS – UMSA

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