La vida ha cambiado; ¿cambiará la educación?
Apuntemos algunas características de la educación tradicional: Currículo y proceso compartimentizado por materias, por grados, por edades, por cursos de al menos 30 estudiantes; clases presenciales en las que el docente se constituía en fuente del saber y a la vez de expositor de ese saber;...
Apuntemos algunas características de la educación tradicional: Currículo y proceso compartimentizado por materias, por grados, por edades, por cursos de al menos 30 estudiantes; clases presenciales en las que el docente se constituía en fuente del saber y a la vez de expositor de ese saber; alumnos que debían atender pasivamente, memorizar y repetir en exámenes periódicos, como evidencia del aprendizaje; uso fundamental de la tecnología ltp. (lengua, tiza y pizarrón); dictado de lecciones; desarrollo clases de 4 a 5 horas diarias, de lunes a viernes; evaluaciones trimestrales y exámenes finales a los 200 días de trabajo al año; cursar por ciclos: pre escolar, primaria y secundaria…
Ahora, por efectos de la endemia de COVID – 19 se optará un paradigma multimodal: virtual, a distancia y presencial; o sea: usar las tecnologías de la información y comunicación (TICs), que maestros y alumnos estarán conectados desde sus hogares por medios tecnológicos, el mayor tiempo de estudios desde sus hogares y que, maestros y alumnos se tendrán que reencontrar frente a frente periódicamente; esperamos que este cambio promueva, también, el uso de metodología interactivas de trabajo en la construcción del conocimiento. Que el cambio sea de fondo; mismo que ya se hace esperar desde hace mucho tiempo (Siglo XVIII, la escuela prusiana) y no sea de simple forma, que sea sólo acomodarse al momento.
Educar es más que enseñar; es humanizar y desarrollar las potencialidades de las personas. “Antes se consideraba que ese proyecto podía lograrse sumando las enseñanzas de los distintos campos del saber, pero hoy sabemos que eso no es suficiente. Siendo muy importante, la mera instrucción no conduce a una educación integral. De la suma de los saberes conceptuales no emergen las actitudes que permiten a las personas valorar el mundo en el que viven y apreciarlo. A valorar se aprende valorando y a participar se aprende participando”. (Mariano Martín Gordillo. 2015). A aprender se aprende aprendiendo dentro del contexto de cada estudiante y de manera personalizada. Paulo Freire nos recordaba que “sólo existe saber en la invención, en la reinvención, en la búsqueda inquieta”
Ahora que se usará una diversidad tecnológica; es de esperar que esta facilitará transformar la educación y cambiará cualitativamente los resultados de la misma; ojalá que la frase: “la tecnología está llena de futuros que nunca son presentes”, no se de en este caso.
Las clases virtuales pueden jugar un papel fundamental para fomentar la participación y la colaboración, estimular la conexión y crear redes internas y externas de acción conjunta, que favorezcan la creatividad e impulsen la innovación educativa; pero, la innovación no surgirá mientras los profesores no pongan las tecnologías de la información al servicio de nuevas formas de aprendizaje activo, abierto y colaborativo, en lugar de conformarse con hacer lo mismo de siempre, de manera diferente.
Leía que los educadores y trabajadores en salud, que requieren en su trabajo entregar cariño y afecto, no podrán ser reemplazados por robots que, desde luego, no sienten emociones; pero, mientras no se deje de simplemente enseñar y no se asuma con vigor la acción esencial de ayudar a aprender y promover una verdadera revolución educativa científico pedagógica, libre de dogmas, universal e inclusiva para todos; las tecnologías por si solas, no lograrán el impacto esperado.
Es cuando el Estado dote de las provisiones mínimas necesarias como: internet computadoras o cuando menos teléfonos móviles y megas suficientes al estudiantado que no lo tenga; es cuando también, se asigne salarios dignos, salarios de primera para profesores de primera, para un trabajo de primera y para una educación de primera.
Veo con mucho optimismo la postura de los docentes por dignificar más que nunca la profesión, quedándole en consecuencia al Estado, a los padres de familia, a los estudiantes y la sociedad en general, poner su parte para lograr la fórmula perfecta que nos dé como resultado ¨educación pública de calidad para tod@s, para toda la vida¨.
Un nuevo sistema educativo debe dejar de, disque, enseñar y asumir la tarea de ayudar a aprender, usando renovados enfoques pedagógicos, la aplicación de metodologías interactivas, superar la compartimentalización curricular y por el contrario, fortalecer el proceso holístico del aprendizaje; estimular la construcción autónoma del conocimiento, aplicar el currículo móvil y des graduado y usar la tecnología electrónica, como herramienta de trabajo educativo.
Mientras no se deje de, simplemente, enseñar y no se asuma con vigor la acción esencial de motivar, facilitar y ayudar a aprender y por consiguiente promover una la revolución educativa científico pedagógica, libre de dogmas, universal e inclusiva para tod@s; las tecnologías por si solas, no lograrán el impacto esperado. Son tiempos de la “cultura de las teorías y no de las historias”. (Alasdair Maclntyre. 2012). Es ahora o nunca, cuando, debemos sumar iniciativas, restar oposiciones por oposiciones, multiplicar esfuerzos y no dividir la capacidad integral del país, de la nación. No busquemos los por que no sería posible, sino como es que, sí lo haremos.
Ahora, por efectos de la endemia de COVID – 19 se optará un paradigma multimodal: virtual, a distancia y presencial; o sea: usar las tecnologías de la información y comunicación (TICs), que maestros y alumnos estarán conectados desde sus hogares por medios tecnológicos, el mayor tiempo de estudios desde sus hogares y que, maestros y alumnos se tendrán que reencontrar frente a frente periódicamente; esperamos que este cambio promueva, también, el uso de metodología interactivas de trabajo en la construcción del conocimiento. Que el cambio sea de fondo; mismo que ya se hace esperar desde hace mucho tiempo (Siglo XVIII, la escuela prusiana) y no sea de simple forma, que sea sólo acomodarse al momento.
Educar es más que enseñar; es humanizar y desarrollar las potencialidades de las personas. “Antes se consideraba que ese proyecto podía lograrse sumando las enseñanzas de los distintos campos del saber, pero hoy sabemos que eso no es suficiente. Siendo muy importante, la mera instrucción no conduce a una educación integral. De la suma de los saberes conceptuales no emergen las actitudes que permiten a las personas valorar el mundo en el que viven y apreciarlo. A valorar se aprende valorando y a participar se aprende participando”. (Mariano Martín Gordillo. 2015). A aprender se aprende aprendiendo dentro del contexto de cada estudiante y de manera personalizada. Paulo Freire nos recordaba que “sólo existe saber en la invención, en la reinvención, en la búsqueda inquieta”
Ahora que se usará una diversidad tecnológica; es de esperar que esta facilitará transformar la educación y cambiará cualitativamente los resultados de la misma; ojalá que la frase: “la tecnología está llena de futuros que nunca son presentes”, no se de en este caso.
Las clases virtuales pueden jugar un papel fundamental para fomentar la participación y la colaboración, estimular la conexión y crear redes internas y externas de acción conjunta, que favorezcan la creatividad e impulsen la innovación educativa; pero, la innovación no surgirá mientras los profesores no pongan las tecnologías de la información al servicio de nuevas formas de aprendizaje activo, abierto y colaborativo, en lugar de conformarse con hacer lo mismo de siempre, de manera diferente.
Leía que los educadores y trabajadores en salud, que requieren en su trabajo entregar cariño y afecto, no podrán ser reemplazados por robots que, desde luego, no sienten emociones; pero, mientras no se deje de simplemente enseñar y no se asuma con vigor la acción esencial de ayudar a aprender y promover una verdadera revolución educativa científico pedagógica, libre de dogmas, universal e inclusiva para todos; las tecnologías por si solas, no lograrán el impacto esperado.
Es cuando el Estado dote de las provisiones mínimas necesarias como: internet computadoras o cuando menos teléfonos móviles y megas suficientes al estudiantado que no lo tenga; es cuando también, se asigne salarios dignos, salarios de primera para profesores de primera, para un trabajo de primera y para una educación de primera.
Veo con mucho optimismo la postura de los docentes por dignificar más que nunca la profesión, quedándole en consecuencia al Estado, a los padres de familia, a los estudiantes y la sociedad en general, poner su parte para lograr la fórmula perfecta que nos dé como resultado ¨educación pública de calidad para tod@s, para toda la vida¨.
Un nuevo sistema educativo debe dejar de, disque, enseñar y asumir la tarea de ayudar a aprender, usando renovados enfoques pedagógicos, la aplicación de metodologías interactivas, superar la compartimentalización curricular y por el contrario, fortalecer el proceso holístico del aprendizaje; estimular la construcción autónoma del conocimiento, aplicar el currículo móvil y des graduado y usar la tecnología electrónica, como herramienta de trabajo educativo.
Mientras no se deje de, simplemente, enseñar y no se asuma con vigor la acción esencial de motivar, facilitar y ayudar a aprender y por consiguiente promover una la revolución educativa científico pedagógica, libre de dogmas, universal e inclusiva para tod@s; las tecnologías por si solas, no lograrán el impacto esperado. Son tiempos de la “cultura de las teorías y no de las historias”. (Alasdair Maclntyre. 2012). Es ahora o nunca, cuando, debemos sumar iniciativas, restar oposiciones por oposiciones, multiplicar esfuerzos y no dividir la capacidad integral del país, de la nación. No busquemos los por que no sería posible, sino como es que, sí lo haremos.


