Educándonos evitaremos que no nos gobierne la ignorancia
Una buena educación, forma académicamente, intelectualmente y moralmente; personas con conocimientos científico – técnicos, tecnológicos y artísticos, necesarios, para trabajar y desarrollarse ventajosamente en la sociedad en que viven. Forma personas con capacidad y experticia laboral y...
Una buena educación, forma académicamente, intelectualmente y moralmente; personas con conocimientos científico – técnicos, tecnológicos y artísticos, necesarios, para trabajar y desarrollarse ventajosamente en la sociedad en que viven. Forma personas con capacidad y experticia laboral y ética – moral, que se muestran y son gente de calidad, con altos valores humanos, y con condiciones y calidad de gente, para interactuar, aplicando de manera ponderable, el sentido gregario del hombre y así se es una persona destacada por su competencia en alguna rama del saber humano, para hacer muy bien su trabajo, demostrando calidad y eficiencia.
En política por ejemplo, con una buena calidad y nivel de educación, seguramente que el concepto de política no sería, precisamente, el que de manera amañada crearon los politiqueros, que: “Política es la ciencia de lo imposible”, que faculta a los diferentes grupos de personas a organizarse, con el nombre de un partido político o agrupación ciudadana, para ver cómo llegan al gobierno y se comen la torta del erario nacional.
Con una buena calidad de educación, las personas privilegiarían el concepto de: “Política es hacer gestión por el bien de todos”; es decir, definir una visión de futuro para la gente, proponer líneas de acción, elegir estrategias; administrar la riqueza del país, para resolver sus necesidades y demandas de todos por igual; implementar primero que nada, educación pública de calidad para todos de 0 a Siempre, como la mejor manera de construir igualdad, base de la unidad y esta a su vez como la base del progreso de los pueblos.
Con una educación de calidad, hacer política no sería improvisar una tarima en una esquina de calles y hablar mal de los otros, sino plantear propuestas para resolver las necesidades y problemas de la gente, priorizando educación como el arma más letal contra la ignorancia y subyacentemente, a favor de la prevención de enfermedades, contra el hambre, la desocupación, la pobreza, la prostitución, la delincuencia, el narcotráfico, etc. etc.
Con un buen nivel y calidad de educación, se superaría las controversias politiqueras utilizadas arteramente enfrentando a citadinos contra indígenas y/o campesinos, para alinearlos en un criminal sectarismo y poder conseguir el voto que los unja en el trono, para hacer lo que les venga en gana, a nombre de una inventada democracia, ´una democradura´ y, en este marco, los ciudadanos se tienen que alinear como mejor les convenga, para agitar la división y enfrentamiento fratricida, bajo el pernicioso eslogan: “dividir para reinar”.
Todos venimos al mundo con las mismas posibilidades, pero no todos tenemos las mismas oportunidades; por eso, cuando todos seamos educados-formados en la misma horma, en el mismo molde; con seguridad que para adelante, todos tendremos mejores oportunidades y la llamada clase política no nos meterá los dedos a la boca con falsas promesas y mentiras.
Los que son originarios de la lengua quechua, aimara, tupi guaraní o cualquiera de las 32 - 36 lenguas que existen en Bolivia, serán inclusive más aventajados que los castellanoparlantes; podrán hablar, además, si quieren: inglés, mandarín o cualquier otro idioma en la línea de ser, verdaderamente, ciudadanos del mundo.
La igualdad no se la construye por decreto, sino se la construye a partir de una educación igual para todos, lo que abre a todos por igual, más oportunidades de trabajo, mejor sentido común, más bienestar, más paz y más felicidad.
En Bolivia, las dificultades para contener y atacar al COVID – 19, viene siendo más posible que gobernar a la ignorancia; en suma, parece ser más dura la ignorancia que el mismo coronavirus.
Cuando el nivel de educación de los bolivian@s sea medianamente igual; no estaremos obligados a elegir al menos peor, sino, votaremos por el mejor, mejor; pues, con una educación de calidad, desterraríamos la mediocridad: ´medio ocre´, ´ni blanco ni negro´. Si queremos lograr que quien gobierne a la persona, a la familia y al Estado, sea la sabiduría, la buena calidad de gente; es necesario que la educación sea una política de Estado y no política del gobierno de turno; así superaríamos la consabida lógica tan ilógica: “El que sabe, sólo sabe, el que no sabe, es jefe”.
En política por ejemplo, con una buena calidad y nivel de educación, seguramente que el concepto de política no sería, precisamente, el que de manera amañada crearon los politiqueros, que: “Política es la ciencia de lo imposible”, que faculta a los diferentes grupos de personas a organizarse, con el nombre de un partido político o agrupación ciudadana, para ver cómo llegan al gobierno y se comen la torta del erario nacional.
Con una buena calidad de educación, las personas privilegiarían el concepto de: “Política es hacer gestión por el bien de todos”; es decir, definir una visión de futuro para la gente, proponer líneas de acción, elegir estrategias; administrar la riqueza del país, para resolver sus necesidades y demandas de todos por igual; implementar primero que nada, educación pública de calidad para todos de 0 a Siempre, como la mejor manera de construir igualdad, base de la unidad y esta a su vez como la base del progreso de los pueblos.
Con una educación de calidad, hacer política no sería improvisar una tarima en una esquina de calles y hablar mal de los otros, sino plantear propuestas para resolver las necesidades y problemas de la gente, priorizando educación como el arma más letal contra la ignorancia y subyacentemente, a favor de la prevención de enfermedades, contra el hambre, la desocupación, la pobreza, la prostitución, la delincuencia, el narcotráfico, etc. etc.
Con un buen nivel y calidad de educación, se superaría las controversias politiqueras utilizadas arteramente enfrentando a citadinos contra indígenas y/o campesinos, para alinearlos en un criminal sectarismo y poder conseguir el voto que los unja en el trono, para hacer lo que les venga en gana, a nombre de una inventada democracia, ´una democradura´ y, en este marco, los ciudadanos se tienen que alinear como mejor les convenga, para agitar la división y enfrentamiento fratricida, bajo el pernicioso eslogan: “dividir para reinar”.
Todos venimos al mundo con las mismas posibilidades, pero no todos tenemos las mismas oportunidades; por eso, cuando todos seamos educados-formados en la misma horma, en el mismo molde; con seguridad que para adelante, todos tendremos mejores oportunidades y la llamada clase política no nos meterá los dedos a la boca con falsas promesas y mentiras.
Los que son originarios de la lengua quechua, aimara, tupi guaraní o cualquiera de las 32 - 36 lenguas que existen en Bolivia, serán inclusive más aventajados que los castellanoparlantes; podrán hablar, además, si quieren: inglés, mandarín o cualquier otro idioma en la línea de ser, verdaderamente, ciudadanos del mundo.
La igualdad no se la construye por decreto, sino se la construye a partir de una educación igual para todos, lo que abre a todos por igual, más oportunidades de trabajo, mejor sentido común, más bienestar, más paz y más felicidad.
En Bolivia, las dificultades para contener y atacar al COVID – 19, viene siendo más posible que gobernar a la ignorancia; en suma, parece ser más dura la ignorancia que el mismo coronavirus.
Cuando el nivel de educación de los bolivian@s sea medianamente igual; no estaremos obligados a elegir al menos peor, sino, votaremos por el mejor, mejor; pues, con una educación de calidad, desterraríamos la mediocridad: ´medio ocre´, ´ni blanco ni negro´. Si queremos lograr que quien gobierne a la persona, a la familia y al Estado, sea la sabiduría, la buena calidad de gente; es necesario que la educación sea una política de Estado y no política del gobierno de turno; así superaríamos la consabida lógica tan ilógica: “El que sabe, sólo sabe, el que no sabe, es jefe”.


