Pedagogía del error

Muchos nos preguntamos si se aprende más de los aciertos que de los errores o a la inversa; más, ciertamente, me parece que se aprende tanto de los aciertos como de los errores, aunque por la sensación de dolor, amargura, tristeza y minusvalía que a uno le embarga, hay quienes dicen que se...

Muchos nos preguntamos si se aprende más de los aciertos que de los errores o a la inversa; más, ciertamente, me parece que se aprende tanto de los aciertos como de los errores, aunque por la sensación de dolor, amargura, tristeza y minusvalía que a uno le embarga, hay quienes dicen que se aprende más de los errores; se queda definitivamente curado, se aprende a ser más cuidadoso para no volver a repetir el error.

 

También no faltan quienes dicen que de los errores se aprende más; pero que, depende de uno, cuando lo toma en cuenta en futuras mismas o idénticas acciones y de esa suerte evitar tropezar de nuevo en la misma piedra y hasta caer de nuevo en los mismos errores. Miguel Ángel Cornejo dice: “El fracaso es importante siempre y cuando se aprenda de ello y si no, viviremos siempre fracasando y nada más, buscando como justificar nuestra mediocridad”.

Por lo antes expuesto, diría que la pedagogía del error se la usa, como una estrategia educativa, porque mayéutica mente, el nuevo conocimiento es producto de la acción conjunta entre docente y dicente; de manera que, ambos deben aprender, ambos deben mejorar el protocolo y su performance para lograr el éxito que se busca.

 

Así como el error se convierte en una estrategia de aprendizaje, si se la sabe utilizar como tal. Es que el error siempre te ilumina el horizonte de cuantas cosas más puedes aprender y simultáneamente, saber lo que no se debe hacer.

De la Torre. S.  refiere así el tema, Pedagogía del error: “Es una estrategia educativa que busca encontrar el potencial constructivo y didáctico del error, con el objetivo de redistribuir nuevos conocimientos, facilitar la creatividad del estudiante y mejorar la práctica docente.

Valora lo que ya se ha conseguido y analizará a través del error lo que falta mejorar. El docente debe entender que el error es un hecho natural que acompaña al aprendizaje. Sigue el siguiente proceso: Analizar – Corregir – Aprender.

 

ANALIZAR.- Analiza las causas del error, con el fin de proponer situaciones y/o procesos que le ayuden al alumno a identificar aquello que le hizo fallar.

 

CORREGIR.-  Identificadas las causas del error, orienta y guía el aprendizaje dentro de un entorno flexible, personalizando la atención que dedica a cada alumno para lograr los objetivos del proceso de aprendizaje.

 

APRENDER.- Es diseñar estrategias de aprendizaje colaborativo, que promuevan retos al estudiante a fin de que estos desarrollen un aprendizaje consistente.

 

EL ALUMNO ES CAPAZ DE.- Utilizar los errores/fallos/equivocaciones, para conseguir un conocimiento más profundo sobre determinados conceptos. Expresar sus pensamientos y perder el temor a cometer errores. Socializar e interactuar con el docente y compañeros. Entender el error como un elemento constructivo que posibilita la innovación.

 

SIRVE PARA.- Mejorar la personalidad, los conocimientos y aptitudes, habilidades, destrezas, hábitos y valores, tanto del estudiante como del docente.

 

PERMITE.- Alcanzar objetivos educativos a través de un plan estratégico que organiza secuencialmente las acciones. Fomentar un aprendizaje basado en el descubrimiento y un aprendizaje autónomo. Realizar nuevos descubrimientos en las ciencias, la literatura, el arte, etc. siempre apoyándose del error, como punto de partida.” (De la Torre. S. 20014. Aprende de los errores. El tratamiento didáctico de los errores como estrategia de innovación Respecto de:)

 

La pedagogía del error o, error como aprendizaje, permite proponer alternativas que ayuden al estudiante a identificar lo que lo hizo fallar, ubicar los correctivos que rectifiquen el error, aplicándolos convenientemente, para el logro de la victoria esperada y finalmente, definir mental y conscientemente, qué queda como aprendizaje, para no volverlo a hacer en el futuro.

 

Por consiguiente,  al estudiante cuando comete un error no se lo debe reñir, no hay que escandalizarse y más bien aprovechar el error como una oportunidad de aprendizaje; ser muy didáctico y amable con el estudiante, para que se dé cuenta conscientemente del error, identificar qué lo hizo errar y corregir hasta vencer el obstáculo, obtener la victoria que busca y acuñar un aprendizaje significativo. Es necesario educar usando la reflexión y no recurriendo a la represión.

 

Tomas Alba Edison patentó 1390 inventos y entre ellos, con el método heurístico – ensayo error – logró luego de más de un mil intentos, la primera bombilla eléctrica (el foco). Edison fue a la escuela solo un trimestre y por su difícil situación económica, su madre oficio de su maestra.

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