Educarnos para construir, no para destruir
Si como dice José Marti: “Los hombres se dividen en dos bandos: los que aman y fundan, los que odian y deshacen” o sea las alternativas son amar y construir u odiar y destruir. En política, más que en nada, se debía aplicar esta máxima, toda vez que se hace política, ¿Para qué?. ...
Si como dice José Marti: “Los hombres se dividen en dos bandos: los que aman y fundan, los que odian y deshacen” o sea las alternativas son amar y construir u odiar y destruir. En política, más que en nada, se debía aplicar esta máxima, toda vez que se hace política, ¿Para qué?. Al parecer, cómo se presentan y nos lo pintan los “políticos”, todos buscan construir el bien común; todos quieren que lleguemos a estar bien, todos, sin distinción de clases sociales, de regiones geográficas, sin distinción de razas, de género. Se nos dice que trabajarán sin descanso por el bien de todos; absolutamente de todos. Que se están sacrificando y se sacrificarán aún más, por la patria; por la bendita Patria.
Esta es la forma más hipócrita y canalla, como se nos embauca y nos hacen creer los llamados políticos; porque no son sino politiqueros, para motivarnos y hasta entusiasmarnos a moros y cristianos, para ponernos en campaña para ganar elecciones, cada vez que estas se dan, ya sea en el plano nacional o sub nacional y regional.
Como que “los señores políticos” o patriotas, como se autodenomina y son tan heroicamente sacrificados por la Patria, tienen muchas más alternativas que: construir o destruir y fundamentalmente privilegian la alternativa encubierta, que resalta como la más evidente, distribuir. Por lo que se advierte, se trata de distribuirse el poder político, parcelarse geográficamente la nación, satisfacer a cada quien lo que quiere de trabajo, lo que quiere en pegas para sus adláteres y en definitiva, destruir las potencialidades y posibilidades que podríamos tener los bolivianos, para salir de nuestra situación de atraso, en la que nos encontramos en todas las áreas de la vida nacional.
O, ¿en qué estamos bien?, en educación, en salud, en infraestructura caminera, en servicios básicos, en cómo hacer y qué hacer de la política, etc. que no sea lo bien que salen los “políticos” del gobierno, cuando terminan su mandato, quienes nos gobiernan en el plano nacional, sub nacional y regional.
En el plano nacional se ciernen amenazas como el évola o el coronavirus; males que significarían para la nación, algunos personajes políticos de nuestra realidad nacional y no entiendo ¿porque no podemos ver todos, semejantes males?, cuando no deberían haber más que dos alternativas: construir el futuro que aspiramos y nos merecemos o seguir destruyendo lo que con tanto sacrificio, se habría construido.
Si los bolivianos somos todos los que nacieron en Bolivia y los estantes y vivientes en el territorio nacional; me resulta inentendible y quizás sean muchísimos los que sobre todo sienten y desde luego piensan como yo, cuando en este país no existen, no deben existir más alternativas que ponernos en dos columnas; una para construir y otra para destruir y en esa línea, ir a las próximas elecciones del 3 de mayo, con la mente abierta, con el alma sana, con esperanza, con el corazón vibrante de emoción, porque estaríamos haciendo con honradez, con mucho patriotismo – civismo, con mucha responsabilidad y con mucho amor, lo que nos corresponde hacer.
Lo que se vivió este último sábado 1 de febrero de 2010 en Santa de Cruz de la Sierra, es una semblanza del grado de educación (formación y calidad humana) que caracteriza a nuestra clase política, que no ve sino su propio ombligo, con pregones tan insinceros que los caracteriza, como hablar de unidad, pero entorno mío, de nosotros y no con los otros; no en torno a los intereses de todo un pueblo que sin miramiento de ninguna índole, se lanzó a las calles en los días finales de octubre y primeros días de noviembre, para conseguir la ansiada libertad que transitoriamente vivimos.
Las “pititas” mostraron que Bolivia es una Patria única y los bolivianos un solo cuerpo, una sola masa, que como se anuncian, volverán a salir y además, como pueblo definirán en voto consciente, en voto ético y moral, quien de tantos malos es el menor para ser nuestro gobierno. ¿Cuándo tendremos que votar por el mejor entre los mejores y no por el mal menor?. Eso podría suceder cuando en este país se dote de educación de calidad, para todos y para toda la vida; pero, como para los llamados políticos, la ignorancia parece ser la gallina de los huevos de oro; nunca se atreverán a matarla. Ellos saben que en una sociedad de ciegos, el tuerto siempre será el rey.
Por si sea necesario presentarme, soy político y fui perseguido desde mis quince años. Quedé sin trabajo desde 1971/76. Fui encarcelado en San Salvador de Jujuy – Argentina, donde estuve refugiado 6 años; Estuve preso en el penal de Gorriti – Argentina; luego fui secuestrado, entregado a Bolivia, preso en el DOP- La Paz, ubicado entonces donde ahora es el palacio legislativo. Fui preso en Tarija durante el gobierno de García Mesa y nuevamente cesado de mis funciones docentes; Ahora soy maestro rural jubilado hacen 22 años. Quizás estos pocos antecedentes, de mi vida como humilde ciudadano, puedan justificar la razón del sentimiento que me embarga al elaborar esta lectura.
Esta es la forma más hipócrita y canalla, como se nos embauca y nos hacen creer los llamados políticos; porque no son sino politiqueros, para motivarnos y hasta entusiasmarnos a moros y cristianos, para ponernos en campaña para ganar elecciones, cada vez que estas se dan, ya sea en el plano nacional o sub nacional y regional.
Como que “los señores políticos” o patriotas, como se autodenomina y son tan heroicamente sacrificados por la Patria, tienen muchas más alternativas que: construir o destruir y fundamentalmente privilegian la alternativa encubierta, que resalta como la más evidente, distribuir. Por lo que se advierte, se trata de distribuirse el poder político, parcelarse geográficamente la nación, satisfacer a cada quien lo que quiere de trabajo, lo que quiere en pegas para sus adláteres y en definitiva, destruir las potencialidades y posibilidades que podríamos tener los bolivianos, para salir de nuestra situación de atraso, en la que nos encontramos en todas las áreas de la vida nacional.
O, ¿en qué estamos bien?, en educación, en salud, en infraestructura caminera, en servicios básicos, en cómo hacer y qué hacer de la política, etc. que no sea lo bien que salen los “políticos” del gobierno, cuando terminan su mandato, quienes nos gobiernan en el plano nacional, sub nacional y regional.
En el plano nacional se ciernen amenazas como el évola o el coronavirus; males que significarían para la nación, algunos personajes políticos de nuestra realidad nacional y no entiendo ¿porque no podemos ver todos, semejantes males?, cuando no deberían haber más que dos alternativas: construir el futuro que aspiramos y nos merecemos o seguir destruyendo lo que con tanto sacrificio, se habría construido.
Si los bolivianos somos todos los que nacieron en Bolivia y los estantes y vivientes en el territorio nacional; me resulta inentendible y quizás sean muchísimos los que sobre todo sienten y desde luego piensan como yo, cuando en este país no existen, no deben existir más alternativas que ponernos en dos columnas; una para construir y otra para destruir y en esa línea, ir a las próximas elecciones del 3 de mayo, con la mente abierta, con el alma sana, con esperanza, con el corazón vibrante de emoción, porque estaríamos haciendo con honradez, con mucho patriotismo – civismo, con mucha responsabilidad y con mucho amor, lo que nos corresponde hacer.
Lo que se vivió este último sábado 1 de febrero de 2010 en Santa de Cruz de la Sierra, es una semblanza del grado de educación (formación y calidad humana) que caracteriza a nuestra clase política, que no ve sino su propio ombligo, con pregones tan insinceros que los caracteriza, como hablar de unidad, pero entorno mío, de nosotros y no con los otros; no en torno a los intereses de todo un pueblo que sin miramiento de ninguna índole, se lanzó a las calles en los días finales de octubre y primeros días de noviembre, para conseguir la ansiada libertad que transitoriamente vivimos.
Las “pititas” mostraron que Bolivia es una Patria única y los bolivianos un solo cuerpo, una sola masa, que como se anuncian, volverán a salir y además, como pueblo definirán en voto consciente, en voto ético y moral, quien de tantos malos es el menor para ser nuestro gobierno. ¿Cuándo tendremos que votar por el mejor entre los mejores y no por el mal menor?. Eso podría suceder cuando en este país se dote de educación de calidad, para todos y para toda la vida; pero, como para los llamados políticos, la ignorancia parece ser la gallina de los huevos de oro; nunca se atreverán a matarla. Ellos saben que en una sociedad de ciegos, el tuerto siempre será el rey.
Por si sea necesario presentarme, soy político y fui perseguido desde mis quince años. Quedé sin trabajo desde 1971/76. Fui encarcelado en San Salvador de Jujuy – Argentina, donde estuve refugiado 6 años; Estuve preso en el penal de Gorriti – Argentina; luego fui secuestrado, entregado a Bolivia, preso en el DOP- La Paz, ubicado entonces donde ahora es el palacio legislativo. Fui preso en Tarija durante el gobierno de García Mesa y nuevamente cesado de mis funciones docentes; Ahora soy maestro rural jubilado hacen 22 años. Quizás estos pocos antecedentes, de mi vida como humilde ciudadano, puedan justificar la razón del sentimiento que me embarga al elaborar esta lectura.


