En educación: priorizar lo importante, lo causal, el qué y al hombre

Para hacerlo más compresivo el tema, me apoyaré en la metáfora: La casa más bella del mundo, que versa: “Un hombre estaba muy ocupado construyendo su casa. Quería que su casa fuera la casa más bella, cálida y cómoda del mundo. Alguien vino a pedirle ayuda porque el mundo estaba...

Para hacerlo más compresivo el tema, me apoyaré en la metáfora: La casa más bella del mundo, que versa: “Un hombre estaba muy ocupado construyendo su casa. Quería que su casa fuera la casa más bella, cálida y cómoda del mundo. Alguien vino a pedirle ayuda porque el mundo estaba incendiándose. Pero él sólo tenía interés en su casa, no en el mundo. Cuando finalmente terminó de construir su casa, descubrió que no tenía un planeta donde ponerla”

 

Importante es una tarea que no tiene fecha límite para su realización y tiene un peso gravitante, muy por encima de lo urgente, mientras que, una tarea es simplemente urgente, si tiene fecha límite y cobra interés, misma que a medida que se aproxima en tiempo, es más urgente aún. Por lo que se sabe, en Japón siempre priorizan lo importante por encima de lo urgente, teniendo como lógica que lo importante traerá más adelante, soluciones a lo urgente y, así les va.

 

Causa es el motivo u origen de algo que provoca alguna consecuencia, como sucede a una persona que al no haberse educado, al no haber aprovechado los servicios de una buena educación, tendrá como consecuencias (efecto) la dificultad de encontrar trabajo, de tener un buen trabajo, de tener mejores ingresos, mejor salud y en suma, no tener una buena calidad de vida.

 

El que te convoca, no es igual a quién te convoca, como sucede cuando alguien te llamó a una reunión del barrio y como quien te llamó no fue sino un ciudadano x, no una persona importante del medio; no vas, no se realiza tal reunión o se realiza con poca asistencia y en consecuencia, el planteamiento a la posible solución del problema, también es débil y de poco aliento. Hay no me importismo y seguirá sin solución, cuanto se pretendió hacer en la reunión, para bien de todos.

 

El Dr. Celso Charuri dijo: “Es el hombre el que hace al mundo y no el mundo el que hace al hombre”, que quiere decir que somos los hombres (genérico) los que hemos hecho el mundo que quisimos y lo seguiremos haciendo para sí y en sociedad para la colectividad. Por eso hay que formar, hay que esculpir al hombre y mujer boliviana, educarlos, hacia el mundo que quisiéramos tener, refiriéndonos a la ciencia, a la técnica, a la tecnología; en valores humanos, en producción, en economía, en política, en bienestar y franca superación. Como prueba de que es el hombre el que hace al mundo, tenemos lo que tenemos en medio ambiente y en calentamiento global de la tierra, por ejemplo. Es el hombre quien construye o quien destruye, como nos muestran los gobiernos de turno y lo más reciente en nuestro país.

 

Ante las cuatro anteriores consideraciones, presenté en principio la metáfora, que muy bien nos grafica lo que deberíamos priorizar; es decir, lo importante en vez de lo urgente, Atacar a las causas de los problemas y no a los efectos, como es el caso nuestro, que  nos urge tantas necesidades y problemas, en vez de ocuparnos por contar con una educación pública de calidad para todos y para toda  la vida, que a causa de no tenerla, sufrimos del atraso como nación y sentimos la pobreza.

 

Cambiar el chip de nuestras mentes, cambiar nuestros modelos mentales, priorizar lo importante en vez de lo urgente, nos haría muy bien para dejar de seguir haciendo lo mismo y hasta con los mismos, esperando resultados diferentes, que los que siempre tuvimos y tenemos.

 

¿Qué puede ser más importante que la educación, después del derecho a la vida?. Toda persona después de nacer, tiene como primer derecho, el derecho a educarse; primero con sus padres – la familia que son quienes forman, desarrollan sus primeras competencias, sus primeros conocimientos y sus primeros hábitos y luego, debe ser la escuela; una buena educación y, siempre los padres como modeladores de la personalidad a constituir, de la persona a tallar.

 

Ponernos un nuevo chip, sería ponerle cabeza y voluntad de acción para pelear ante los gobiernos de turno, que la educación que tenemos debe mejorar y no consolarnos con la forma tradicional y hasta mecánica de educación que tenemos.

 

Cambiar de chip sería exigir una educación pública de calidad para todos y para toda la vida y no aceptar más la educación de consuelo que se brinda al pueblo, cuando cada vez más padres de familia, tienen que hacer hasta lo imposible, para pagar particularmente la educación de sus hijos, si quieren buena calidad; y, ¿Dónde queda el Art. 77 de la Constitución Política del Estado, cuando dice que la “educación constituye una función suprema y primera responsabilidad financiera del Estado”? ¿Es un decir, nada más?

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