Cuán mayor formación personal logremos más exitosos y felices seremos
Esta lectura es motivada por la monografía elaborada por el Prof. Ángel Ugarte Sosa, quien me hizo partícipe de su contenido y, su generosa acción, me lleva a la reacción de compartirla con ustedes amables lectores, por considerarla de importancia en la formación personal y profesional de...
Esta lectura es motivada por la monografía elaborada por el Prof. Ángel Ugarte Sosa, quien me hizo partícipe de su contenido y, su generosa acción, me lleva a la reacción de compartirla con ustedes amables lectores, por considerarla de importancia en la formación personal y profesional de todo ser humano.
Si la Deontología es una ciencia que trata sobre el conjunto de deberes y principios éticos concernientes a cada profesión, oficio o ámbito laboral y fija las normas que rigen la conducta de desempeño en la esfera profesional de cada carrera o función; la Deontología habrá que verla como Deontología General y además como Deontología Especial; por tanto, debe ser desarrollada en ambos niveles: particular y general.
La Deontología general deberá ser tratada, conceptualizada y descrita de manera general en los primeros cursos de una carrera universitaria; porque, además, permitiría esclarecer la preferencia de cada quien respecto a la carrera que seguirá o sigue; lo que fortalecería su vocación, su motivación e inspiración para un agradable y provechoso desempeño laboral. Se debe tener en cuenta que: “La educación es el vestido de gala con el que se pasará la fiesta de la vida” (Miguel Rojas Sánchez).
Lo propio debe suceder con la Prosocialidad, misma que busca desarrollar un perfil profesional con empatía, preocupación y acción por el bien común; por un trabajo altruista, por un sentido de gracia y de plena creatividad del profesional, cuando lo sea, en la sociedad a la que pertenece, en la que y para la que trabaje.
Tanto Deontología como Prosocialidad, debería desarrollarse de manera general y a su vez de manera particular o aplicada, al igual que la Moral y la Ética, entendidas estás, como la conducta permanente del profesional en su vida, en particular y, en la sociedad en general; practicando plenamente la buenas Relaciones Humanas, como la interacción humana que debe velar por la más fraterna, cordial y respetuosa convivencia, entre personas en todo momento y lugar, que garantice revolución en paz, armonía y felicidad, para todos.
Deontología y Prosocialidad son dos ciencias que se están dando a lucir como si recién se habrían originado y que antes, quizá, estuvieron cubiertas por los vocablos: Vocación, Ética y Moral. Si la Ética y la Moral sería una práctica y no se la memorizaría, simplemente, como sucede con la educación tradicional; seríamos mejor en lo que hace a esmero y dedicación en el cumplimiento de deberes y funciones en cualquier tarea o acción humana, como al sentido de empatía, generosidad, cariño y esmero hacia la gente para la que se trabaja.
En los años 60, en los cursos superiores de primaria se desarrollaba temas de Urbanidad, y con ellos se enseñaba modales personales a aplicarlos en cada sitio o momento de nuestra vida personal y profesional o laboral, que trata la Deontología, precisamente, que, además, debería abarcar deberes y principios morales y éticos de la persona como espos@, como padre de familia o madre, como hijo, como hermano como amigo, o como miembro de un grupo o, de la sociedad en general
¿Qué tan beneficiosa sería la Deontología, si sólo se aplica en el ejercicio de una profesión, oficio o ámbito laboral y no se la aplica para sí y para nuestra propia felicidad en todo momento de la vida? Este análisis me lleva al convencimiento que Deontología, Prosocialidad, Moral y Ética deben ser transversales curriculares en los diferentes niveles de educación, pensando en el bien colectivo y a su vez individual - personal.
El desarrollo de la Deontología, Prosocialiad, Moral y Ética como materias en el pensum académico de cualquier nivel educativo; debe ser integral y holístico, para que la evaluación de su conocimiento y aplicación, también sea holística; es decir, global e integrada entre lo que alguien espera y lo que otro ofrece en propensión de la anhelada satisfacción de ambas expectativas, en cumplimiento de deberes y principios éticos, concernientes a cada profesión y persona o ámbitos: laboral, familiar, político o social.
La Deontología, Prosocialidad, Ética y Moral, propone el conocimiento y aplicación de cuatro dimensiones de la persona humana: SER – SABER – HACER – DECIDIR, logrando en consecuencia: 1.- Que la persona cuente con actitudes, sentimientos y pensamientos en el colectivo humano. 2.- Que tenga habilidades y destrezas en la aplicación de saberes y conocimientos: científicos – técnicos - tecnológicos propios y de otros contextos en la prevención y satisfacción de problemas y necesidades. 3.- Que con los conocimientos y saberes propios y diversos actúe de manera crítica, reflexiva y propositiva. 4.-Que sea capaz de tomar decisiones acertadas a partir de la lectura de la realidad y con pertinencia en el tiempo y espacio.
Si la Deontología es una ciencia que trata sobre el conjunto de deberes y principios éticos concernientes a cada profesión, oficio o ámbito laboral y fija las normas que rigen la conducta de desempeño en la esfera profesional de cada carrera o función; la Deontología habrá que verla como Deontología General y además como Deontología Especial; por tanto, debe ser desarrollada en ambos niveles: particular y general.
La Deontología general deberá ser tratada, conceptualizada y descrita de manera general en los primeros cursos de una carrera universitaria; porque, además, permitiría esclarecer la preferencia de cada quien respecto a la carrera que seguirá o sigue; lo que fortalecería su vocación, su motivación e inspiración para un agradable y provechoso desempeño laboral. Se debe tener en cuenta que: “La educación es el vestido de gala con el que se pasará la fiesta de la vida” (Miguel Rojas Sánchez).
Lo propio debe suceder con la Prosocialidad, misma que busca desarrollar un perfil profesional con empatía, preocupación y acción por el bien común; por un trabajo altruista, por un sentido de gracia y de plena creatividad del profesional, cuando lo sea, en la sociedad a la que pertenece, en la que y para la que trabaje.
Tanto Deontología como Prosocialidad, debería desarrollarse de manera general y a su vez de manera particular o aplicada, al igual que la Moral y la Ética, entendidas estás, como la conducta permanente del profesional en su vida, en particular y, en la sociedad en general; practicando plenamente la buenas Relaciones Humanas, como la interacción humana que debe velar por la más fraterna, cordial y respetuosa convivencia, entre personas en todo momento y lugar, que garantice revolución en paz, armonía y felicidad, para todos.
Deontología y Prosocialidad son dos ciencias que se están dando a lucir como si recién se habrían originado y que antes, quizá, estuvieron cubiertas por los vocablos: Vocación, Ética y Moral. Si la Ética y la Moral sería una práctica y no se la memorizaría, simplemente, como sucede con la educación tradicional; seríamos mejor en lo que hace a esmero y dedicación en el cumplimiento de deberes y funciones en cualquier tarea o acción humana, como al sentido de empatía, generosidad, cariño y esmero hacia la gente para la que se trabaja.
En los años 60, en los cursos superiores de primaria se desarrollaba temas de Urbanidad, y con ellos se enseñaba modales personales a aplicarlos en cada sitio o momento de nuestra vida personal y profesional o laboral, que trata la Deontología, precisamente, que, además, debería abarcar deberes y principios morales y éticos de la persona como espos@, como padre de familia o madre, como hijo, como hermano como amigo, o como miembro de un grupo o, de la sociedad en general
¿Qué tan beneficiosa sería la Deontología, si sólo se aplica en el ejercicio de una profesión, oficio o ámbito laboral y no se la aplica para sí y para nuestra propia felicidad en todo momento de la vida? Este análisis me lleva al convencimiento que Deontología, Prosocialidad, Moral y Ética deben ser transversales curriculares en los diferentes niveles de educación, pensando en el bien colectivo y a su vez individual - personal.
El desarrollo de la Deontología, Prosocialiad, Moral y Ética como materias en el pensum académico de cualquier nivel educativo; debe ser integral y holístico, para que la evaluación de su conocimiento y aplicación, también sea holística; es decir, global e integrada entre lo que alguien espera y lo que otro ofrece en propensión de la anhelada satisfacción de ambas expectativas, en cumplimiento de deberes y principios éticos, concernientes a cada profesión y persona o ámbitos: laboral, familiar, político o social.
La Deontología, Prosocialidad, Ética y Moral, propone el conocimiento y aplicación de cuatro dimensiones de la persona humana: SER – SABER – HACER – DECIDIR, logrando en consecuencia: 1.- Que la persona cuente con actitudes, sentimientos y pensamientos en el colectivo humano. 2.- Que tenga habilidades y destrezas en la aplicación de saberes y conocimientos: científicos – técnicos - tecnológicos propios y de otros contextos en la prevención y satisfacción de problemas y necesidades. 3.- Que con los conocimientos y saberes propios y diversos actúe de manera crítica, reflexiva y propositiva. 4.-Que sea capaz de tomar decisiones acertadas a partir de la lectura de la realidad y con pertinencia en el tiempo y espacio.


