Educación de cero a siempre, para: ¡vivir bien!

Educación es la adquisición de conocimientos; la formación de valores y hábitos; la adquisición de destrezas y habilidades, el aprendizaje de la lectura y escritura, el conocimiento de los números con su manejo en operaciones – cuando menos aritméticas; es formar concepto y conciencia...

Educación es la adquisición de conocimientos; la formación de valores y hábitos; la adquisición de destrezas y habilidades, el aprendizaje de la lectura y escritura, el conocimiento de los números con su manejo en operaciones – cuando menos aritméticas; es formar concepto y conciencia del medio ambiente; es aprender que es y cómo defender la vida en general y la vida del ser humano en especial; es saberse manejar bien en las relaciones humanas, es tener una profesión u oficio, es saber negociar, tener capacidad de resolución de problemas, saber cuidar de la salud, aprender a alimentarse bien, tener la capacidad de conducirse libre y acertadamente, saber producir nuestro sustento y prosperidad; es adquirir capacidad social para vivir en familia y en sociedad, realizar acciones y tener actitudes que velen por la igualdad – unidad – equidad - paz y felicidad; es ser padres cariñosos y responsables; tener conocimientos de ciudadanía y conocimientos políticos básicos, para ser buen ciudadano y saber bien cuáles son nuestros deberes y derechos, para actuar por el bien del país; es tener cultura religiosa y espiritual; es tener conocimientos básicos en administración y contabilidad, para hacer lo que corresponde en la conducción de la familia y para participar activamente en el seno de la colectividad y, ser alguien importante en la vida.

Si educarnos, en forma general, es lograr lo que se enumera en el anterior párrafo y consiguientemente es la personalidad que debe ser el educando a lo largo de su educación, al constituirse en capacidad de toda persona en general; queda claro que en la llamada escuela – educación que tenemos, no se ofrece procesos plenos para el desarrollo de todas estas competencias, capacidades y destrezas, para tener ciudadanos que puedan constituir en conjunto, una sociedad de un mejor nivel y calidad de personas constructoras del permanente progreso, paz y bienestar para todos. Este debe el ser el referente al que debemos propender en aras del bien vivir que se pregona.

Queda claro que lo que se enumera en la anterior descripción de educación, se logra o se puede lograr, integrando aprendizajes entre el hogar – familia, la escuela, la sociedad, el apego a los libros o hábito de lectura y la vida diaria; ojalá aparejándole sistematicidad, que refuerce el conocimiento empírico.

La escuela de la vida se expande a toda la sociedad, precisamente a lo largo de toda la vida; por tanto, abarca la mayor extensión de tiempo y espacio, de formación del ser humano, dado que cada día se aprende algo y, si lo que se ve se aprende, es en este espacio, es en esta escuela, que debemos trabajar con mayor denuedo, para cualificarla; lo que dependerá de la calidad de sociedad que tengamos, cada vez mejor, para mejor educarnos, formarnos y actuar en consecuencia.

La escuela – educación, cuanto hace y seguramente hará por lo limitado tiempo que a ella se asigna, estar; por lo que, ella más informa (instruye) sobre temas académicos y no, precisamente, educa respecto a valores, calidad humana u objetivos educativos blandos.

Para ello es necesario que los diferentes ámbitos en los que el ser humano se forme o se eduque, tienen que estar perfectamente interrelacionados y complementarse, si en verdad queremos mejor calidad de seres humanos, que crezcan, se desarrollen y se realicen, haciendo que como sociedad nos realicemos y mejore, en consecuencia, la educación en general como resultados palmarios de la sociedad en la que vivimos.

Si tenemos mejor escuela, tendremos mejor familia, si somos mejores familias, seremos mejor sociedad y si tenemos mejor sociedad tendremos mejor escuela, mejor familia, mejor sociedad; es decir, será un proceso cíclico sin fin, que nos permitirá elevar la condición del ser humano y la vida de la sociedad en general.

John Ruskin dice: “Educar a un niño no es hacerle aprender algo que no sabía, sino hacer de él alguien que no existía”, lo que para la contextualización que tiene la presente lectura, lo de niño reemplazaríamos por educando, toda vez que, el ser humano aprende desde que nace hasta que muere, en la escuela de la vida y si tuvo formación académica y aprendió a aprender, lo hará de forma sistemática o de forma asistemática, siempre.

En todo caso, es importante tener la actitud y voluntad de: “Ser hoy mejor que ayer y mañana mejor que hoy, como gran objetivo de la vida”. Por eso insisto en la necesidad de que en educación regular se enseña, si hay que enseñar, a aprender de manera que hagamos de toda persona, una persona autodidacta; más ahora que, y en lo sucesivo, contaremos con el incremento de medios tecnológicos que faciliten estar siempre muy avenidos con nuevos conocimientos. Seremos cada día más educados, viviremos actualizados, seremos mejores personas, que formaremos una mejor sociedad y obtengamos más bien común. “Si algo se lee, algo se aprende, si nada se lee, nada se aprende”.

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