¡Cuánta educación nos falta aún!
En la agudeza de la mayor crisis en la historia de la política boliviana, entre el 20 de octubre al 12 de noviembre 2019, se pudo ver al desnudo cuanta educación tiene nuestra sociedad; cual es el nivel educativo que tiene nuestra colectividad y cuanta falta nos hace una mejor educación, para...
En la agudeza de la mayor crisis en la historia de la política boliviana, entre el 20 de octubre al 12 de noviembre 2019, se pudo ver al desnudo cuanta educación tiene nuestra sociedad; cual es el nivel educativo que tiene nuestra colectividad y cuanta falta nos hace una mejor educación, para sabernos conducir como un país civilizado y por consiguiente, respetuoso de la vida y sus leyes para una convivencia pacífica; altamente deliberante y concertante, precisamente, en base a las normas democráticamente establecidas en la Constitución Política del Estado, Pacto Social, supuestamente, de entre todos los ciudadanos bolivianos.
Esta crisis ya se venía advirtiendo desde hacen varios años y sobre todo en esta última década, dado que todos los gobiernos de turno; nunca le dieron, de verdad, a la educación, la importancia que tiene en la vida económica, política y social de una nación. Creo que después de Simón Bolívar y su Maestro Simón Rodríguez Careño, no hubo otro gobierno que verdaderamente educó a los bolivianos para ciudadanos de la Patria y no para habilitarlos como militantes de sus tiendas políticas.
En esta última década, por lo menos, preponderó el adoctrinamiento en vez del conocimiento científico, – me refiero especialmente a la educación fiscal - ya que desgraciadamente en Bolivia no tenemos educación pública. Es muy llamativo, por eso, que quienes, supuestamente, debían adoctrinarse en estos últimos 13 años, al servicio de intereses ajenos, al servicio de intereses anti patrios, al servicio de intereses sectarios y al servicio del mal; o mejor, indoctrinarse; resulten la juventud liberadora de la Nueva Bolivia; nueva porque al dejar la presidencia el Dr, Honoris Causa Juan Evo Morales Ayma y la Vice Presidencia el Lic. Matemático Álvaro García Linera, ni se escondió el sol ni se fue la luna; más por el contrario, nació el sol y la luna, más radiantes que nunca, como señal de Libertad y vida digna de las bolivianas y bolivianos, sin distinción de raza, de legua, de clase social, de profesión, de religión, de ricos o pobres, de obreros o campesinos, de hombres o mujeres, etc. etc. Muchos jóvenes libertadores, primero con su voto y luego con sus movilizaciones pacíficas, tenían apenas 5 años de edad cuando advino la tiranía, que cada vez pretendía ser mayor y de la que gracias a Dios, nos liberamos.
Debemos saber que según el INE (año 2012), el 79% de la juventud no alcanzó estudios en institutos técnicos o universidad¸ vale decir que sólo el 2,1 % de la juventud logró estudios superiores; lo que implica que prácticamente, sólo 2 de cada 10 jóvenes logran niveles educativos, que deben ser normales para todas y todos los bolivianos. Ahora bien, pensemos por un momento, si con este nivel, sin analizar calidad alguna, la juventud se destacó en el movimiento de liberación de Bolivia, de las manos de una tiranía; ¡lo que podríamos hacer y ser como Estado y como sociedad, si en realidad se hiciera educación de calidad de 0 a Siempre!, si Bolivia tuviera educación pública y de calidad para todas y todos y para toda la vida, como dice la Declaración Mundial de la ONU, Incheon 2015, Declaración que también la firmó Bolivia.
En las controvertidas acciones de la población boliviana, fue muy notoria la calidad del bien contra el mal. Fueron algunos pocos vivientes del mal que incitaron a la violencia, al terrorismo, al crimen y al horror; que se aprovecharon de la gente más humilde, menos letrada y más necesitada para utilizarlos como carne de cañón, pagándoles centavos para que salgan a conformar grupos de choque, que destruyan servicios públicos, bienes del Estado y también bienes privados, sin mayor propósito, que no sea destruir e incendiar lo que encuentren a su paso; estos buscaron la solución por el desastre; estrategia propia de la ignorancia generadora del odio, del desamor a sí mismo y de la barbarie, que se escuda en el decir: “Sino es mío, no será de nadie”. Nunca piensan que lo que le pertenece al Estado nos cuesta a todos y nos sirve o servirá a todos.
Si el acceso a la educación habría sido plenamente para todos, el nivel general de educación sería mayor y nunca habríamos llegado a este momento tan doloroso de nuestra historia, como país. No habrían existido estos enfrentamientos irracionales, sólo por un imbécil interés de poder, a como dé lugar. No habría habido semejante fraude electoral ni tanto servilismo de los llunkus que gozaban del poder de unos cuantos, hechos los iluminados y que habrían sido enviados por Dios, como decían sus adulones.
Con estas experiencias, quienes asuman el gobierno, deben privilegiar el derecho y obligación a una educación integral de calidad de 0 a Siempre, a los efectos de mejorar nuestra situación política, económica y social, para vivir en paz; definitivamente en paz, bajo la égida de la legalidad, la razón, la verdad, la ciencia y la tecnología, al servicio de todos.
Bolivia requiere urgentemente un gobierno revolucionario - transformativo, que reemplace la opresión por liberación, la injusticia por justicia, la inequidad por equidad, el mal por el bien, la violencia y el terror por la comprensión, la paz y el respeto mutuo. Para lograr estos objetivos se requiere que la población entera y sobre todo los niños y jóvenes de las ciudades y del campo, del oriente y occidente; cambas, collas, chapacos y pueblos originarios, gocen de educación pública y de calidad para toda la vida. Si este fue el pensamiento, el sentimiento y la voluntad del movimiento cívico nacional, de su brillante juventud y de la inmensa cantidad de ciudadanos bolivianos movilizados pacíficamente, en la Revolución de Octubre Boliviana; los nuevos gobernantes deberán cumplir y hacer cumplir este mandato, dejando atrás los intereses político-partidarios y cualquier tipo de sectarismo. “El objeto de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí mismos, y no para que sean gobernados por los demás” (Spencer, Herbert).
Esta crisis ya se venía advirtiendo desde hacen varios años y sobre todo en esta última década, dado que todos los gobiernos de turno; nunca le dieron, de verdad, a la educación, la importancia que tiene en la vida económica, política y social de una nación. Creo que después de Simón Bolívar y su Maestro Simón Rodríguez Careño, no hubo otro gobierno que verdaderamente educó a los bolivianos para ciudadanos de la Patria y no para habilitarlos como militantes de sus tiendas políticas.
En esta última década, por lo menos, preponderó el adoctrinamiento en vez del conocimiento científico, – me refiero especialmente a la educación fiscal - ya que desgraciadamente en Bolivia no tenemos educación pública. Es muy llamativo, por eso, que quienes, supuestamente, debían adoctrinarse en estos últimos 13 años, al servicio de intereses ajenos, al servicio de intereses anti patrios, al servicio de intereses sectarios y al servicio del mal; o mejor, indoctrinarse; resulten la juventud liberadora de la Nueva Bolivia; nueva porque al dejar la presidencia el Dr, Honoris Causa Juan Evo Morales Ayma y la Vice Presidencia el Lic. Matemático Álvaro García Linera, ni se escondió el sol ni se fue la luna; más por el contrario, nació el sol y la luna, más radiantes que nunca, como señal de Libertad y vida digna de las bolivianas y bolivianos, sin distinción de raza, de legua, de clase social, de profesión, de religión, de ricos o pobres, de obreros o campesinos, de hombres o mujeres, etc. etc. Muchos jóvenes libertadores, primero con su voto y luego con sus movilizaciones pacíficas, tenían apenas 5 años de edad cuando advino la tiranía, que cada vez pretendía ser mayor y de la que gracias a Dios, nos liberamos.
Debemos saber que según el INE (año 2012), el 79% de la juventud no alcanzó estudios en institutos técnicos o universidad¸ vale decir que sólo el 2,1 % de la juventud logró estudios superiores; lo que implica que prácticamente, sólo 2 de cada 10 jóvenes logran niveles educativos, que deben ser normales para todas y todos los bolivianos. Ahora bien, pensemos por un momento, si con este nivel, sin analizar calidad alguna, la juventud se destacó en el movimiento de liberación de Bolivia, de las manos de una tiranía; ¡lo que podríamos hacer y ser como Estado y como sociedad, si en realidad se hiciera educación de calidad de 0 a Siempre!, si Bolivia tuviera educación pública y de calidad para todas y todos y para toda la vida, como dice la Declaración Mundial de la ONU, Incheon 2015, Declaración que también la firmó Bolivia.
En las controvertidas acciones de la población boliviana, fue muy notoria la calidad del bien contra el mal. Fueron algunos pocos vivientes del mal que incitaron a la violencia, al terrorismo, al crimen y al horror; que se aprovecharon de la gente más humilde, menos letrada y más necesitada para utilizarlos como carne de cañón, pagándoles centavos para que salgan a conformar grupos de choque, que destruyan servicios públicos, bienes del Estado y también bienes privados, sin mayor propósito, que no sea destruir e incendiar lo que encuentren a su paso; estos buscaron la solución por el desastre; estrategia propia de la ignorancia generadora del odio, del desamor a sí mismo y de la barbarie, que se escuda en el decir: “Sino es mío, no será de nadie”. Nunca piensan que lo que le pertenece al Estado nos cuesta a todos y nos sirve o servirá a todos.
Si el acceso a la educación habría sido plenamente para todos, el nivel general de educación sería mayor y nunca habríamos llegado a este momento tan doloroso de nuestra historia, como país. No habrían existido estos enfrentamientos irracionales, sólo por un imbécil interés de poder, a como dé lugar. No habría habido semejante fraude electoral ni tanto servilismo de los llunkus que gozaban del poder de unos cuantos, hechos los iluminados y que habrían sido enviados por Dios, como decían sus adulones.
Con estas experiencias, quienes asuman el gobierno, deben privilegiar el derecho y obligación a una educación integral de calidad de 0 a Siempre, a los efectos de mejorar nuestra situación política, económica y social, para vivir en paz; definitivamente en paz, bajo la égida de la legalidad, la razón, la verdad, la ciencia y la tecnología, al servicio de todos.
Bolivia requiere urgentemente un gobierno revolucionario - transformativo, que reemplace la opresión por liberación, la injusticia por justicia, la inequidad por equidad, el mal por el bien, la violencia y el terror por la comprensión, la paz y el respeto mutuo. Para lograr estos objetivos se requiere que la población entera y sobre todo los niños y jóvenes de las ciudades y del campo, del oriente y occidente; cambas, collas, chapacos y pueblos originarios, gocen de educación pública y de calidad para toda la vida. Si este fue el pensamiento, el sentimiento y la voluntad del movimiento cívico nacional, de su brillante juventud y de la inmensa cantidad de ciudadanos bolivianos movilizados pacíficamente, en la Revolución de Octubre Boliviana; los nuevos gobernantes deberán cumplir y hacer cumplir este mandato, dejando atrás los intereses político-partidarios y cualquier tipo de sectarismo. “El objeto de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí mismos, y no para que sean gobernados por los demás” (Spencer, Herbert).


