COMO GENERAR APRENDIZAJES SIN LIMITES (1/3)
Hoy en día, aún, las clases constan de un profesor que da la clase, otorga información o conocimiento, los alumnos que la reciben y han de aprenderla, y, luego deben dar una prueba, en la que dejen constancia de dicho conocimiento. Esto no incentiva a la imaginación sino, obliga a la...
Hoy en día, aún, las clases constan de un profesor que da la clase, otorga información o conocimiento, los alumnos que la reciben y han de aprenderla, y, luego deben dar una prueba, en la que dejen constancia de dicho conocimiento. Esto no incentiva a la imaginación sino, obliga a la memorización y evita el intercambio de opciones, de ideas y de soluciones. Así matamos la curiosidad, al dar recetas o fórmulas para todo, sin estimular alternativas.
Me atrevo a extractar y/o resumir, sobre todo la parte metodológica de: Aprendizaje sin límites CONSTRUCTIVISMO (Spanish Edition) 2014, de Mavilo Calero Pérez; para graficar lo que todos hablamos de educación de calidad y no siempre tenemos claro en que consiste, lo que la caracteriza y lo que realmente queremos.
Un error del método pedagógico tradicional es basarse en la transmisión pasiva de conocimientos; el maestro habla y el alumno escucha, a veces sin, si quiera usar el pizarrón. Inmediatamente el profesor le impone al alumno que resuelva problemas, cuando el alumno no ha internalizado y organizado aún nuevos conocimientos en su mente, lo fuerza a una formación prematura del nuevo conocimiento; así, las posibilidades de fracaso son muy altas, debido a que el alumno asume una actitud pasiva; impidiéndole la construcción del saber.
En la educación intelectualista mediante exposiciones verbales, el maestro le hace tragar a los alumnos, una cantidad de conocimientos que luego cada alumno debe vomitarlos como prueba de aprendizaje.
Si necesitamos una educación que ayude a formarse en la autonomía del pensamiento, si queremos niños y jóvenes que aprendan a pensar por sí mismos; debemos saber que esto es un proceso. También, debemos ser conscientes que el niño, difícilmente tendrá opinión propia; aceptará los criterios y escala de valores por autoridad, del profesor. (heteronomía). En cambio, el adolescente asumirá los criterios del grupo (socionomía). En todo caso, para llegar al objetivo del autoaprendizaje, es necesario que el estudiante aprenda, a su vez, a autoevaluarse: hacer un alto en su camino de aprendizaje y valorar que tan bien considera su aprendizaje integral. De igual modo es importante realizar acciones de coevaluación entre pares o en grupo, con el fin de hacer una reflexión crítica constructiva del aprendizaje del otro u otros y proponer líneas de acción que cambien o mejoren actitudes (SER), procedimientos (HACER) o conceptos (SABBER).
Se necesita una educación que, partiendo de los intereses de los alumnos, los capacite para hacer análisis: sugiriendo, preguntando, contraponiendo, etc. y los estimule a encontrar respuestas. Sepamos y siempre recordemos que el gran fin de la vida no es el conocimiento, sino la acción. Aprendamos para hacer.
Burneo distingue tres modelos de aprendizaje en función a los materiales educativos empleados: 1.- en activo. - es aprender haciendo cosas, actuando y manipulando. 2.- icónico. - es aprender mediante imágenes o dibujos. 3.- simbólico. - es aprender usando la palabra escrita o hablada. Sin embargo, comprendamos que “no se trata de que la vida ingrese a la escuela y que la escuela prepare para la vida, sino que la escuela, la educación toda, sea parte de la vida y no un momento en que ella parece ponerse entre paréntesis”. De todas formas, “Alejarnos de la vida y refugiarnos en el libro, es una insensatez, porque empobrecemos nuestra educación buscando fácil erudición. Estudiemos la realidad por la realidad misma”.
Debemos luchar por la independencia mental, afectiva y volitiva, o sea por, la independencia del pensamiento, del sentimiento y de la voluntad del ser humano, para construir bienestar para todas y todos. Si queremos mujeres y hombres libres, hagamos educación que genere libertad.
Todo lo que enseñamos directamente a un niño, evita que él mismo lo descubra y, por tanto, que lo comprenda verdaderamente.
Toda actividad o lección debe responder a problemas reales y actuales del niño; por tanto, es en él, en quien recae la iniciativa primera; es a él, a quien corresponde plantear las preguntas, descubrir y revelar al educador sus problemas; es él, el que debe buscar por sí mismo las soluciones, en lugar de recibirlas del profesor. Señor profesor: renuncie al protagonismo que le da dictar clases, anímese a ser sólo acompañante del proceso de nuevos aprendizajes.
El diálogo garantiza significativamente la participación de todos y el desarrollo de los sentimientos de identificación y de presencia del niño, con su grupo, con su familia, con su escuela, con su comunidad, etc. Busquemos tiempo y espacio para el diálogo con nuestros alumnos.
Aprendizaje sin límites, de 0 a siempre, sería generar educación de calidad; precisamente, sin límites; porque, no debe tener medida, tope, edad o final alguno; sino que, en educación de calidad, deben existir contenidos mínimo esenciales y los límites son indefinidos, desde que el ser humano nace o antes, hasta que se muere, avanzando lo más que se pueda aprender en la vida. Educación de calidad, propende, básicamente a: aprender, aprender y aprender, toda la vida y de manera autónoma, aprendizajes significativos y, a su vez, saber escuchar, dialogar, consensuar y tomar decisiones por el bien individual como por el bien común.
Me atrevo a extractar y/o resumir, sobre todo la parte metodológica de: Aprendizaje sin límites CONSTRUCTIVISMO (Spanish Edition) 2014, de Mavilo Calero Pérez; para graficar lo que todos hablamos de educación de calidad y no siempre tenemos claro en que consiste, lo que la caracteriza y lo que realmente queremos.
Un error del método pedagógico tradicional es basarse en la transmisión pasiva de conocimientos; el maestro habla y el alumno escucha, a veces sin, si quiera usar el pizarrón. Inmediatamente el profesor le impone al alumno que resuelva problemas, cuando el alumno no ha internalizado y organizado aún nuevos conocimientos en su mente, lo fuerza a una formación prematura del nuevo conocimiento; así, las posibilidades de fracaso son muy altas, debido a que el alumno asume una actitud pasiva; impidiéndole la construcción del saber.
En la educación intelectualista mediante exposiciones verbales, el maestro le hace tragar a los alumnos, una cantidad de conocimientos que luego cada alumno debe vomitarlos como prueba de aprendizaje.
Si necesitamos una educación que ayude a formarse en la autonomía del pensamiento, si queremos niños y jóvenes que aprendan a pensar por sí mismos; debemos saber que esto es un proceso. También, debemos ser conscientes que el niño, difícilmente tendrá opinión propia; aceptará los criterios y escala de valores por autoridad, del profesor. (heteronomía). En cambio, el adolescente asumirá los criterios del grupo (socionomía). En todo caso, para llegar al objetivo del autoaprendizaje, es necesario que el estudiante aprenda, a su vez, a autoevaluarse: hacer un alto en su camino de aprendizaje y valorar que tan bien considera su aprendizaje integral. De igual modo es importante realizar acciones de coevaluación entre pares o en grupo, con el fin de hacer una reflexión crítica constructiva del aprendizaje del otro u otros y proponer líneas de acción que cambien o mejoren actitudes (SER), procedimientos (HACER) o conceptos (SABBER).
Se necesita una educación que, partiendo de los intereses de los alumnos, los capacite para hacer análisis: sugiriendo, preguntando, contraponiendo, etc. y los estimule a encontrar respuestas. Sepamos y siempre recordemos que el gran fin de la vida no es el conocimiento, sino la acción. Aprendamos para hacer.
Burneo distingue tres modelos de aprendizaje en función a los materiales educativos empleados: 1.- en activo. - es aprender haciendo cosas, actuando y manipulando. 2.- icónico. - es aprender mediante imágenes o dibujos. 3.- simbólico. - es aprender usando la palabra escrita o hablada. Sin embargo, comprendamos que “no se trata de que la vida ingrese a la escuela y que la escuela prepare para la vida, sino que la escuela, la educación toda, sea parte de la vida y no un momento en que ella parece ponerse entre paréntesis”. De todas formas, “Alejarnos de la vida y refugiarnos en el libro, es una insensatez, porque empobrecemos nuestra educación buscando fácil erudición. Estudiemos la realidad por la realidad misma”.
Debemos luchar por la independencia mental, afectiva y volitiva, o sea por, la independencia del pensamiento, del sentimiento y de la voluntad del ser humano, para construir bienestar para todas y todos. Si queremos mujeres y hombres libres, hagamos educación que genere libertad.
Todo lo que enseñamos directamente a un niño, evita que él mismo lo descubra y, por tanto, que lo comprenda verdaderamente.
Toda actividad o lección debe responder a problemas reales y actuales del niño; por tanto, es en él, en quien recae la iniciativa primera; es a él, a quien corresponde plantear las preguntas, descubrir y revelar al educador sus problemas; es él, el que debe buscar por sí mismo las soluciones, en lugar de recibirlas del profesor. Señor profesor: renuncie al protagonismo que le da dictar clases, anímese a ser sólo acompañante del proceso de nuevos aprendizajes.
El diálogo garantiza significativamente la participación de todos y el desarrollo de los sentimientos de identificación y de presencia del niño, con su grupo, con su familia, con su escuela, con su comunidad, etc. Busquemos tiempo y espacio para el diálogo con nuestros alumnos.
Aprendizaje sin límites, de 0 a siempre, sería generar educación de calidad; precisamente, sin límites; porque, no debe tener medida, tope, edad o final alguno; sino que, en educación de calidad, deben existir contenidos mínimo esenciales y los límites son indefinidos, desde que el ser humano nace o antes, hasta que se muere, avanzando lo más que se pueda aprender en la vida. Educación de calidad, propende, básicamente a: aprender, aprender y aprender, toda la vida y de manera autónoma, aprendizajes significativos y, a su vez, saber escuchar, dialogar, consensuar y tomar decisiones por el bien individual como por el bien común.


