EDUCAR A LA MUJER ES FORTALECER LA EDUCCION AL PUEBLO
La mujer es fuente de vida, porque es en ella que se origina la vida de nuevos seres humanos, de nuevas personas. Es quien da vida; es entrega, dedicación, cuidado; es sabiduría, amor, paciencia, comprensión, valentía; es alegría, dulce compañía; es generadora de armonía, calidez,...
La mujer es fuente de vida, porque es en ella que se origina la vida de nuevos seres humanos, de nuevas personas. Es quien da vida; es entrega, dedicación, cuidado; es sabiduría, amor, paciencia, comprensión, valentía; es alegría, dulce compañía; es generadora de armonía, calidez, fortaleza y valentía; es luchadora; es protectora, productora y emprendedora; es transformadora. Se dice cuando madre: ´Es única en el mundo, como en el cielo es único el sol´.
La mujer es la base de la familia y pilar fundamental de la sociedad; por ello, la educación debe privilegiar su atención, dejando atrás lo que hasta hace poco sucedía al relegarla, precisamente por su condición de mujer. Hoy en día debemos comprender, precisamente, por todo cuanto significa, que es a quien, si habría que preferir, se le debe dotar de la máxima calidad y nivel de educación, para que esté apta para cumplir su rol en tan importantes connotaciones descritas en el anterior párrafo de esta lectura.
No es por mera generosidad o por homenajear a tan dulce ser, expresar que la mujer merece no sólo educarse, estar preparada, ser competente en los quehaceres domésticos; sino, por lo que significa y debe desempeñarse con excelencia en otros campos de la administración y funcionamiento del hogar, de la familia, como: en la economía, en la educación de los hijos, de los que debe ser: nutrióloga, pedagoga, socióloga, ‘tecnóloga´, ecónoma, consejera, etc.; para lo que debe tener la capacidad y conocimientos, cuando menos básicos, para apoyar a sus hijos en estudiar y usar, si quiera elementalmente, la nueva tecnología que ya viene revolucionando la educación (calculadora, internet, computadora, videojuegos, etc.)
En la era de la economía del conocimiento, en que vivimos, es necesario que la mujer logre su máxima dimensión educativa, tan igual como el hombre y sea capaz como líder, se empodere y participe en igualdad de condiciones en política, como la ciencia que trata de la organización y gobierno de las naciones, por el desarrollo y progreso de la humanidad.
La mujer debe ser capacitada especialmente, en defensa personal, de modo que pueda defenderse con solvencia, de las agresiones, de la violencia y del feminicidio en estos tiempos de tanto abuso y maltrato tan cruel y asombroso que se está dando en nuestro medio, de manera sorprendente contra las féminas, especialmente.
José Martí decía: “Los hombres se dividen en dos bandos: los que aman y fundan, los que odian y deshacen” y si mujeres y hombres son considerados en igualdad de: bien ser, bien hacer, bien estar y bien tener, que plantea Carlos Casuga Usaka, en su video conferencia “Calidad y productividad al estilo japonés”; nuestro desafío es que, ojalá todos sean personas que amen y construyan y desaparecieran los que odian y destruyen. Basta ya de la dinámica en que unos levantan las piedras que hay en el camino y otros se esmeran en volverlas a poner, evitando contar con el camino del progreso y el bien común.
Creo importante resaltar que el 11 de octubre se recuerda el día de la mujer boliviana, en homenaje al nacimiento de Adela Zamudio Rivero, quien vivió entre 1854 – 1928 y es considerada pionera del feminismo en Bolivia: Fue precursora de la educación laica y la reivindicación pedagógica, social y cultural de las mujeres bolivianas; precursora de la educación gratuita, la instauración del matrimonio civil, el derecho al divorcio y la separación de los poderes del Estado y la Iglesia Católica. En su época sólo se permitía a las mujeres cursar hasta 3er grado de primaria; pero ella, desarrollo un método de autoeducación basado en la lectura constante, que le permitió ser tan culta e instruida. De su poema “Nacer Hombre” hace hincapié en cuánto trabajó por corregir la torpeza de su esposo: (permitidme que me asombre) tan inepto como fatuo sigue siendo la cabeza, porque es hombre…” (https://es.wikipedia.org/wiki/Adela_Zamudio)
El 11 de octubre de 1880 instituyó como día de la mujer boliviana, la presidenta Lidia Gueiler Tejada, única mujer presidente de Bolivia, hasta ahora. El día internacional de la mujer indígena se celebra el 5 de septiembre, natalicio de Bartolina Sisa Vargas, otra mujer boliviana, indígena insurrecta contra la colonia española en 1781; Bartolina Sisa participó en el cerco a La Paz y en sus 32 años de edad fue arrastrada por un caballo amarrada de los pies y descuartizada. Clavaron su cabeza y extremidades en diferentes lugares donde ella participó como guerrera por la independencia de Bolivia y de los bolivianos. (https://es.wikipedia.org/wiki/Bartolina_Sisa)
Mahatma Gandhi dice: “Quien educa a un hombre educa a un individuo y quien educa a una mujer educa a un pueblo”; por lo que, es urgente y necesario que las niñas, adolescentes y todas las féminas, tengan más y mejor educación; pues porque, una mujer con un buen nivel de educación de calidad, para toda la vida, defenderá de mejor manera sus derechos ante su pareja, ante sus jefes en el trabajo, en sus organizaciones, partidos políticos, la sociedad y los gobernantes. Una mujer con una buena educación: será libre, sabrá cuidar mejor su salud sexual y reproductiva, su salud en general y la salud de los suyos y, Sabrá promover a toda la familia, cuando madre, a desarrollarse sosteniblemente y a progresar de manera imbatible.
La mujer es la base de la familia y pilar fundamental de la sociedad; por ello, la educación debe privilegiar su atención, dejando atrás lo que hasta hace poco sucedía al relegarla, precisamente por su condición de mujer. Hoy en día debemos comprender, precisamente, por todo cuanto significa, que es a quien, si habría que preferir, se le debe dotar de la máxima calidad y nivel de educación, para que esté apta para cumplir su rol en tan importantes connotaciones descritas en el anterior párrafo de esta lectura.
No es por mera generosidad o por homenajear a tan dulce ser, expresar que la mujer merece no sólo educarse, estar preparada, ser competente en los quehaceres domésticos; sino, por lo que significa y debe desempeñarse con excelencia en otros campos de la administración y funcionamiento del hogar, de la familia, como: en la economía, en la educación de los hijos, de los que debe ser: nutrióloga, pedagoga, socióloga, ‘tecnóloga´, ecónoma, consejera, etc.; para lo que debe tener la capacidad y conocimientos, cuando menos básicos, para apoyar a sus hijos en estudiar y usar, si quiera elementalmente, la nueva tecnología que ya viene revolucionando la educación (calculadora, internet, computadora, videojuegos, etc.)
En la era de la economía del conocimiento, en que vivimos, es necesario que la mujer logre su máxima dimensión educativa, tan igual como el hombre y sea capaz como líder, se empodere y participe en igualdad de condiciones en política, como la ciencia que trata de la organización y gobierno de las naciones, por el desarrollo y progreso de la humanidad.
La mujer debe ser capacitada especialmente, en defensa personal, de modo que pueda defenderse con solvencia, de las agresiones, de la violencia y del feminicidio en estos tiempos de tanto abuso y maltrato tan cruel y asombroso que se está dando en nuestro medio, de manera sorprendente contra las féminas, especialmente.
José Martí decía: “Los hombres se dividen en dos bandos: los que aman y fundan, los que odian y deshacen” y si mujeres y hombres son considerados en igualdad de: bien ser, bien hacer, bien estar y bien tener, que plantea Carlos Casuga Usaka, en su video conferencia “Calidad y productividad al estilo japonés”; nuestro desafío es que, ojalá todos sean personas que amen y construyan y desaparecieran los que odian y destruyen. Basta ya de la dinámica en que unos levantan las piedras que hay en el camino y otros se esmeran en volverlas a poner, evitando contar con el camino del progreso y el bien común.
Creo importante resaltar que el 11 de octubre se recuerda el día de la mujer boliviana, en homenaje al nacimiento de Adela Zamudio Rivero, quien vivió entre 1854 – 1928 y es considerada pionera del feminismo en Bolivia: Fue precursora de la educación laica y la reivindicación pedagógica, social y cultural de las mujeres bolivianas; precursora de la educación gratuita, la instauración del matrimonio civil, el derecho al divorcio y la separación de los poderes del Estado y la Iglesia Católica. En su época sólo se permitía a las mujeres cursar hasta 3er grado de primaria; pero ella, desarrollo un método de autoeducación basado en la lectura constante, que le permitió ser tan culta e instruida. De su poema “Nacer Hombre” hace hincapié en cuánto trabajó por corregir la torpeza de su esposo: (permitidme que me asombre) tan inepto como fatuo sigue siendo la cabeza, porque es hombre…” (https://es.wikipedia.org/wiki/Adela_Zamudio)
El 11 de octubre de 1880 instituyó como día de la mujer boliviana, la presidenta Lidia Gueiler Tejada, única mujer presidente de Bolivia, hasta ahora. El día internacional de la mujer indígena se celebra el 5 de septiembre, natalicio de Bartolina Sisa Vargas, otra mujer boliviana, indígena insurrecta contra la colonia española en 1781; Bartolina Sisa participó en el cerco a La Paz y en sus 32 años de edad fue arrastrada por un caballo amarrada de los pies y descuartizada. Clavaron su cabeza y extremidades en diferentes lugares donde ella participó como guerrera por la independencia de Bolivia y de los bolivianos. (https://es.wikipedia.org/wiki/Bartolina_Sisa)
Mahatma Gandhi dice: “Quien educa a un hombre educa a un individuo y quien educa a una mujer educa a un pueblo”; por lo que, es urgente y necesario que las niñas, adolescentes y todas las féminas, tengan más y mejor educación; pues porque, una mujer con un buen nivel de educación de calidad, para toda la vida, defenderá de mejor manera sus derechos ante su pareja, ante sus jefes en el trabajo, en sus organizaciones, partidos políticos, la sociedad y los gobernantes. Una mujer con una buena educación: será libre, sabrá cuidar mejor su salud sexual y reproductiva, su salud en general y la salud de los suyos y, Sabrá promover a toda la familia, cuando madre, a desarrollarse sosteniblemente y a progresar de manera imbatible.


