Educarnos para evitar la catástrofe
Según el catedrático de Física de la Tierra de la Universidad de Castilla – La Mancha (UCLM), Manuel de Castro, la temperatura continuará incrementándose, y para el 2050 la media será de 1 o 2 grados más que hoy en día. Desde 1780 la temperatura media ha subido 0,8 grados; el límite...
Según el catedrático de Física de la Tierra de la Universidad de Castilla – La Mancha (UCLM), Manuel de Castro, la temperatura continuará incrementándose, y para el 2050 la media será de 1 o 2 grados más que hoy en día. Desde 1780 la temperatura media ha subido 0,8 grados; el límite máximo fijado para no sufrir consecuencias catastróficas es de 2 grados y ya se estima esta cifra para el 2050.
La redacción BBC Mundo de 8 de octubre 2018; “Por qué 2030 es la fecha límite de la humanidad para evitar la catástrofe global”, avizora la extinción total de los arrecifes de coral, diez millones de personas más expuestas a inundaciones y cada vez menos zonas aptas para el cultivo de cereales”.
“Una diferencia de sólo medio grado de temperatura tendría consecuencias devastadoras para nuestro planeta, por lo que cada vez es más urgente limitar el aumento de la temperatura global a un máximo de 1,5 grados centígrados, advirtió el panel Intergubernamental sobre el cambio climático de la ONU (IPCC)”.
Si tomamos atención de lo referido en los anteriores párrafos y nos damos cuenta que los niños que nazcan el año 2020, para el año 2050 tendrán apenas 32 años de edad y así sucesivamente un año menos de edad cada nuevo año, hasta 1 o menos inclusive, y, a esa edad sufrirán semejante catástrofe en el planeta tierra; por amor a nuestros hijos, a nuestros nietos y por amor propio, debemos ponerle cabeza a esta terrible amenaza y definir acciones pensando en cómo prolongar la vida entera en nuestro planeta, más allá del año 2050.
Creo necesario traer a recuerdo la metáfora: “La casa más bella del mundo”, misma que refiere: “Una vez había un hombre que estaba muy ocupado construyendo su casa y quería que su casa fuera la casa más bella, cálida y cómoda del mundo. Alguien vino a pedirle ayuda porque el mundo se estaba incendiando; pero él sólo tenía interés en su casa, no en el mundo. Cuando finalmente termina de construir su casa, descubrió que no tenía un planeta donde ponerla”.
Esto mismo nos puede pasar con el planeta; todos podremos ser grandes profesionales, soñar con grandes proyectos de vida; pero, no tendríamos un planeta donde ponerlos y ni nosotros si quiera existiremos; por lo que, es urgente tomar partida contra esta amenaza. Debemos informarnos, formarnos y disciplinarnos; es decir educarnos y definir acciones a ejecutar y entregarnos con denuedo a la terea de salvar al planeta, para salvar la vida.
El título de la gran unidad de trabajo de todos los estantes y habitantes del planeta tierra, debía ser: “SALVÉMONOS DEL CALENTAMIENTO GLOBAL DE LA TIERRA Y SALVEMOS LA VIDA DEL PLANETA”. Esta debe ser la transversal fundamental de la malla educacional en los sistemas educativos del mundo.
La Redacción BBC News Mundo define 5 cosas que pueden hacerse para evitar el calentamiento global: 1.- Utilizar el transporte público. Caminar o andar en bicicleta o usar transporte público, en lugar del carro, lo que reducirá las emisiones del carbono. 2.- Ahorrar energía. Poner la ropa húmeda a secar en el sol en vez de usar secadoras y, ahorrar al máximo electricidad. 3.- Tratar de consumir menos carne roja y alimentos lácteos, que producen mayor cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero. Debemos consumir más pollo, frutas y verduras. 4.- Reducir y reutilizar desechos, inclusive el agua. 5.- Informar y educar a los demás utilizando medios y formas masivas, redes, conferencias, palestras, conversatorios, etc.
En todo caso, son los gobiernos quienes deben priorizar políticas educativas de conservación del medio ambiente y de evitar el calentamiento de la tierra, en vez de la ambiciosa y salvaje depredación que se alienta, en busca de riqueza; misma que, luego es tirada en proyectos y obras sin los resultados esperados a favor de la población, como sucede en diferentes municipios de nuestro medio. Es muy importante, además, educar para el desarrollo, para la construcción de días mejores, para crecer económicamente y para el ahorro sistemático, desechando el desarrollismo y el despilfarro inclemente. Basta ya de: “úselo y tírelo”, como diría Eduardo Galeano.
Y… ¿qué de las fogatas de San Juan?.
La redacción BBC Mundo de 8 de octubre 2018; “Por qué 2030 es la fecha límite de la humanidad para evitar la catástrofe global”, avizora la extinción total de los arrecifes de coral, diez millones de personas más expuestas a inundaciones y cada vez menos zonas aptas para el cultivo de cereales”.
“Una diferencia de sólo medio grado de temperatura tendría consecuencias devastadoras para nuestro planeta, por lo que cada vez es más urgente limitar el aumento de la temperatura global a un máximo de 1,5 grados centígrados, advirtió el panel Intergubernamental sobre el cambio climático de la ONU (IPCC)”.
Si tomamos atención de lo referido en los anteriores párrafos y nos damos cuenta que los niños que nazcan el año 2020, para el año 2050 tendrán apenas 32 años de edad y así sucesivamente un año menos de edad cada nuevo año, hasta 1 o menos inclusive, y, a esa edad sufrirán semejante catástrofe en el planeta tierra; por amor a nuestros hijos, a nuestros nietos y por amor propio, debemos ponerle cabeza a esta terrible amenaza y definir acciones pensando en cómo prolongar la vida entera en nuestro planeta, más allá del año 2050.
Creo necesario traer a recuerdo la metáfora: “La casa más bella del mundo”, misma que refiere: “Una vez había un hombre que estaba muy ocupado construyendo su casa y quería que su casa fuera la casa más bella, cálida y cómoda del mundo. Alguien vino a pedirle ayuda porque el mundo se estaba incendiando; pero él sólo tenía interés en su casa, no en el mundo. Cuando finalmente termina de construir su casa, descubrió que no tenía un planeta donde ponerla”.
Esto mismo nos puede pasar con el planeta; todos podremos ser grandes profesionales, soñar con grandes proyectos de vida; pero, no tendríamos un planeta donde ponerlos y ni nosotros si quiera existiremos; por lo que, es urgente tomar partida contra esta amenaza. Debemos informarnos, formarnos y disciplinarnos; es decir educarnos y definir acciones a ejecutar y entregarnos con denuedo a la terea de salvar al planeta, para salvar la vida.
El título de la gran unidad de trabajo de todos los estantes y habitantes del planeta tierra, debía ser: “SALVÉMONOS DEL CALENTAMIENTO GLOBAL DE LA TIERRA Y SALVEMOS LA VIDA DEL PLANETA”. Esta debe ser la transversal fundamental de la malla educacional en los sistemas educativos del mundo.
La Redacción BBC News Mundo define 5 cosas que pueden hacerse para evitar el calentamiento global: 1.- Utilizar el transporte público. Caminar o andar en bicicleta o usar transporte público, en lugar del carro, lo que reducirá las emisiones del carbono. 2.- Ahorrar energía. Poner la ropa húmeda a secar en el sol en vez de usar secadoras y, ahorrar al máximo electricidad. 3.- Tratar de consumir menos carne roja y alimentos lácteos, que producen mayor cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero. Debemos consumir más pollo, frutas y verduras. 4.- Reducir y reutilizar desechos, inclusive el agua. 5.- Informar y educar a los demás utilizando medios y formas masivas, redes, conferencias, palestras, conversatorios, etc.
En todo caso, son los gobiernos quienes deben priorizar políticas educativas de conservación del medio ambiente y de evitar el calentamiento de la tierra, en vez de la ambiciosa y salvaje depredación que se alienta, en busca de riqueza; misma que, luego es tirada en proyectos y obras sin los resultados esperados a favor de la población, como sucede en diferentes municipios de nuestro medio. Es muy importante, además, educar para el desarrollo, para la construcción de días mejores, para crecer económicamente y para el ahorro sistemático, desechando el desarrollismo y el despilfarro inclemente. Basta ya de: “úselo y tírelo”, como diría Eduardo Galeano.
Y… ¿qué de las fogatas de San Juan?.


