Del Maduro su Evo es
La situación política en Venezuela ya superó todo límite de cordura, coherencia, razón y sentimiento aceptable. El régimen de Maduro perforó los cimientos morales de una sociedad abatida por la absoluta irresponsabilidad de una mafia política enquistada en el poder que ha destruido la...
La situación política en Venezuela ya superó todo límite de cordura, coherencia, razón y sentimiento aceptable. El régimen de Maduro perforó los cimientos morales de una sociedad abatida por la absoluta irresponsabilidad de una mafia política enquistada en el poder que ha destruido la institucionalidad. Incluidos los militares.
Y el presidente de Bolivia, Evo Morales, ha mantenido un apoyo ciego al (ex) jefe de Estado venezolano, convalidando el eje Cuba - Nicaragua. Mismos que aún intentan reflotar los sueños que ellos mismos hundieron. Y que quede muy claro, nunca fueron de izquierda, todo lo contario, prostituyeron los valores y principios de la justicia social.
Las señales de Morales son preocupantes para el país. Las calles hablan y se pregunta: ¿Bolivia va camino a convertirse en una Venezuela? ¿Llegaremos a tal estado de situación que la paz social sea arrebatada? ¿Cuánta conciencia ciudadana existe para impedir un descalabro de semejante magnitud?
Esto se entiende por la relación de Morales con Hugo Chávez. Una amistad que fue más allá de lo ideológico. Morales alcanza la presidencia gracias al extinto dictador caraqueño. El eje Caracas – La Paz funcionó de perilla. “Tenemos que hablar indio, tenemos que hablar Evo”, le dijo ya el 2002.
Sin embargo, hoy, 2019, la situación es otra. Venezuela se desangra por todas partes. Siendo que fue la mayor reserva de petróleo del mundo. Existe una profunda crisis económica como consecuencia de una espiral hiper inflacionario. O sea el dinero no vale nada, chico. Absolutamente nada. En algunas regiones hacen artesanía con los billetes en desuso. El 2018 su moneda se desvalorizó cerca al 1.700.000%. Ni en la UDP de Siles Zuazo se alcanzó tal descalabro.
Esta situación, y otras aparejadas, como el acogotamiento al sector privado, llevaron a millones de venezolanos a migrar. Una verdadera tragedia humana devenida por la crisis política, el hambre y la violencia en las calles: te matan por un pedazo de pan. Salieron como una avalancha humana en busca de futuro, porque en sus casas la esperanza se esfumó.
Cuando los oficialistas (MAS) recuerdan la no injerencia y el respeto a la soberanía de los países, en este caso no tiene ningún asidero. Es como dejar que tu vecino masacre a su mujer todos los días, y uno se quede de los brazos cruzados. ¿Desde dónde hablamos de soberanía y o injerencia cuando los derechos son violados?
Decirle al presidente transitorio, Juan Guaidó, que ahora le toca una lucha más dura aún, recuperar la fe y la esperanza de un pueblo mancillado y sojuzgado por un régimen estatal corrupto y mafioso. Y demandar a la comunidad internacional una pronta solución para salvar el futuro de las nuevas generaciones de venezolanos. Desde el sur, Tarija, oramos para que eso suceda. Dios los guarde y proteja.
*Cazador de fotos azules.
Y el presidente de Bolivia, Evo Morales, ha mantenido un apoyo ciego al (ex) jefe de Estado venezolano, convalidando el eje Cuba - Nicaragua. Mismos que aún intentan reflotar los sueños que ellos mismos hundieron. Y que quede muy claro, nunca fueron de izquierda, todo lo contario, prostituyeron los valores y principios de la justicia social.
Las señales de Morales son preocupantes para el país. Las calles hablan y se pregunta: ¿Bolivia va camino a convertirse en una Venezuela? ¿Llegaremos a tal estado de situación que la paz social sea arrebatada? ¿Cuánta conciencia ciudadana existe para impedir un descalabro de semejante magnitud?
Esto se entiende por la relación de Morales con Hugo Chávez. Una amistad que fue más allá de lo ideológico. Morales alcanza la presidencia gracias al extinto dictador caraqueño. El eje Caracas – La Paz funcionó de perilla. “Tenemos que hablar indio, tenemos que hablar Evo”, le dijo ya el 2002.
Sin embargo, hoy, 2019, la situación es otra. Venezuela se desangra por todas partes. Siendo que fue la mayor reserva de petróleo del mundo. Existe una profunda crisis económica como consecuencia de una espiral hiper inflacionario. O sea el dinero no vale nada, chico. Absolutamente nada. En algunas regiones hacen artesanía con los billetes en desuso. El 2018 su moneda se desvalorizó cerca al 1.700.000%. Ni en la UDP de Siles Zuazo se alcanzó tal descalabro.
Esta situación, y otras aparejadas, como el acogotamiento al sector privado, llevaron a millones de venezolanos a migrar. Una verdadera tragedia humana devenida por la crisis política, el hambre y la violencia en las calles: te matan por un pedazo de pan. Salieron como una avalancha humana en busca de futuro, porque en sus casas la esperanza se esfumó.
Cuando los oficialistas (MAS) recuerdan la no injerencia y el respeto a la soberanía de los países, en este caso no tiene ningún asidero. Es como dejar que tu vecino masacre a su mujer todos los días, y uno se quede de los brazos cruzados. ¿Desde dónde hablamos de soberanía y o injerencia cuando los derechos son violados?
Decirle al presidente transitorio, Juan Guaidó, que ahora le toca una lucha más dura aún, recuperar la fe y la esperanza de un pueblo mancillado y sojuzgado por un régimen estatal corrupto y mafioso. Y demandar a la comunidad internacional una pronta solución para salvar el futuro de las nuevas generaciones de venezolanos. Desde el sur, Tarija, oramos para que eso suceda. Dios los guarde y proteja.
*Cazador de fotos azules.


