Nadie se cansa. Nadie se rinde

Todavía suena el eco del cántico que retumbó Bolivia durante 21 días seguidos. Fue un tsunami arrollador. Incansable. Imbatible. Profundo. Esperanzador. ¿Quién se cansa?, nadie se cansa. ¿Quién se rinde?, nadie se rinde. Se transformó en un poema musical: un soneto a cuatro voces con...

Todavía suena el eco del cántico que retumbó Bolivia durante 21 días seguidos. Fue un tsunami arrollador. Incansable. Imbatible. Profundo. Esperanzador. ¿Quién se cansa?, nadie se cansa. ¿Quién se rinde?, nadie se rinde.

Se transformó en un poema musical: un soneto a cuatro voces con un fondo rítimico de violines, vientos y cuerdas. Un arpegio de voces al unísono. Una melodía de rock and roll que suena a Beatles.

Una chispa mágica que nacío de las profundidades de los corazones jóvenes.  Una estela que movío las células más recónditas de cada ser. Una ráfaga de viento que despertó a los más escépticos. Una llamarada de fe que sacudió los espíritus. En definitiva toda una Oda.

No fueron simples voces de papel que van al basurero, más bien, alas de libertad que recorrieron con el viento las venas de los bolivianos del campo y la ciudad. Un caleidoscopio que reflejó imágenes coloridas de la sustancia cultural boliviana.

Y los jóvenes fueron los autores directos de este cautivador Mantra. Estudiantes de colegios y universidades que entonaron como un himno en los valles, altiplano y oriente, cuando se disponían a protestar cada mañana con valentía, arrojo y audacia.

Por lo tanto, a los jovenes de la generacion Pitita que marcaron el rumbo no podemos defraudarlos. A futuro hay que actuar en serio sobre algunos temas centrales: 1 Que los colegios y universidades públicas tengan la misma calidad que los privados. 2. Que el acceso a las oportunidades sean equitativas para todos, es decir empleos dignos. 3 Que la tecnología se democratice. 4 Que la salud no sea un privilegio de unos cuántos. 5 Que la justicia brinde justicia. 6 Que las mujeres sean cuidadas.

Así, ¿Quién se cansa?, nadie se cansa, ¿Quién se rinde?, nadie se rinde quedará como una huella indeleble en cada espacio de la Chiquitania. En su flora y fauna. En cada animal, hoja, insecto, gota de agua y aire. Ahí reposará, en la memoria de nuestra naturaleza que gracias a su energía renacerá como el Ave Fénix.

Fue una frase sagrada de David contra Goliat. Expresada a capela contra un sistema político, liderado por el ex presidente Morales, que quebrantó a su favor las leyes para aferrarse al poder. Cuando adujo que su cuarta reelección es un “derecho humano”, obviando el Referéndum vinculante de febrero del 2016 que le dijo No a su postulación indefinida.

Fue una epopeya a favor de los indígenas del Tipnis brutalemente reprimidos y amordazados en Chaparina por oponerse a la apertura de una carretera que partiría por la mitad su territorio ancestral. Siendo este parque natural uno de los espacios más ricos en biodiversidad del mundo. Se estima que cobija a 3000 especies de plantas, 850 de fauna y cerca de 470 tipos de aves.

¿Quién se cansa?, nadie se cansa, ¿Quién se rinde?, nadie se rinde tarareo en mi adentro caminando por mi barrio de El Molino en Tarija. Este pedacito de rincón que huele a tierra húmeda y despide un aroma nuevo.

Hacia adelante, Bolivia ya nunca más será la misma.

*Comunicador social.

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