Me gusta la palabra Libertad

Sentado bajo la copa del molle en mi lugar del mundo. Gracias a la sombre bendita de éste viejo árbol deseo despertar, desde mi alma a tu corazón, aquella palabra que tal vez les parezca lejana pero es la más hermosa del mundo, Libertad. “Me gusta la palabra Libertad” cantaba José...

Sentado bajo la copa del molle en mi lugar del mundo. Gracias a la sombre bendita de éste viejo árbol deseo despertar, desde mi alma a tu corazón, aquella palabra que tal vez les parezca lejana pero es la más hermosa del mundo, Libertad.

“Me gusta la palabra Libertad” cantaba José Luis Perales: “… prefiero ser libre a ser esclavo, ser beso a ser puñal, prefiero un campo de hierba mojada a un campo de batalla que huela a soledad, prefiero ser soñador a ser matador de sueños…”.

Pues bien. De eso trata el sentido más profundo de la vida. De la li-ber-tad. Un sentimiento de responsabilidad, respeto y cuidado compartido con el mundo. La posibilidad de decidir siempre y cuando no hagas daño al semejante. De vivir y dejar vivir sin imposiciones absolutas. Más aún si vienen de poderes despóticos.

La Libertad no es una ilusión. Ni una idea alojada en el planeta Marte. Tampoco es propiedad de nadie. No es un ente abstracto de difícil comprensión que sólo la ejercen unos cuantos. No es sólo una palabra puesta en el diccionario. Menos aún una muletilla usada por políticos demagogos.

Todo lo contrario y mucho más. Por eso nada ni nadie te la puede quitar inventando un orden político dictatorial, entronizando al Estado desde el relato de un líder magnánimo dispuesto a intervenir en todos los ámbitos de la vida. Controlando los colegios, medios de información, la vida laboral y empresarial. Subordinando todo al liderazgo, fuerza y jerarquía de una persona. Es decir, al control facistoide de la sociedad.

Tampoco desde el liberalismo recalcitrante que te manda desnudo al mercado para que éste haga de las personas unas piltrafas humanas a expensas de endiosar a la materia como medida de la vida. Obteniendo modernidad a costa de miedos y soledades.
Desde el campo de las ideas, para mí no es ni un extremo ni otro.

El odio es otra situación que arrasa con la Libertad, esta se crea desde el perjuicio, estigma, y estereotipos que después concluyen con violencia, entendida como una categoría amplía de destrucción del semejante por su diferencia de ideas, color, credo, sexo y cultura.

Más allá de las ideologías, la Libertad es la madre de la democracia. El sistema político mejor preparado para guarnecer a las personas de los abusos de poder. De la convivencia humana en términos de leyes e instituciones que protegen y velan por el bienestar de los pueblos.

Y si me preguntas, siempre me quedaré con la Libertad, alma mater de la naturaleza humana, que te permite cultivar la bondad, generosidad, el bien común por encima de las psicopatías de algunos líderes que perdieron la brújula y te quieren llevar a golpearte contra las rocas.

*librepensantedecafetines

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