Apropiarnos de más tecnología para mejorar la calidad educativa
A finales del siglo XVII nace la escuela prusiana, cuya tecnología básica consistía en la lengua, la tiza y el pizarrón (ltp), es decir que el proceso de enseñanza aprendizaje era mediante la palabra, el uso de la tiza y el pizarrón. De entonces al momento en el que vivimos, han pasado...
A finales del siglo XVII nace la escuela prusiana, cuya tecnología básica consistía en la lengua, la tiza y el pizarrón (ltp), es decir que el proceso de enseñanza aprendizaje era mediante la palabra, el uso de la tiza y el pizarrón.
De entonces al momento en el que vivimos, han pasado alrededor de tres siglos, 300 años que en gran medida se mantiene esta tecnología como herramienta básica y a veces única en el desarrollo de clases en aulas educativas.
En la actualidad de revolución tecnológica que vivimos y considerando que los más jóvenes son los nativos digitales o sea, quienes nacieron después de la invención del internet, es una necesidad sentidísima aprovechar el uso de estos medios tecnológicos para salir de la escuela obsoleta en la que mayormente nos quedamos y, usar las nuevas tecnologías, para lograr los beneficios que ayudarían a mejorar la calidad y eficiencia de los resultados del trabajo en las aulas escolares, aumentando, además, la motivación de los estudiantes en el proceso educativo.
Al no estar usando plenamente la tecnología existente y que de hecho puede ser apropiada para un mejor rendimiento educativo, tanto cuantitativo como cualitativo, la educación se ve cada vez más relegada y quienes padecen este relegamiento, son nada menos que los que constituyen el presente y futuro de la sociedad en su conjunto.
La invención del internet y el acceso a dispositivos móviles cada vez más intuitivos, ha definido nuevas formas de uso de la tecnología y desde luego en el ámbito de la educación, en la que cada vez más cosas se pueden hacer usando la red en clases o fuera de ellas. La tecnología disponible, como las máquinas de escribir, las calculadoras, las computadoras, impresoras, procesadores de textos, retroproyectores, etc. a medida que se crearon, estuvieron sirviendo a profesores y estudiantes en su trabajo diario.
La aparición de nuevos instrumentos tecnológicos cada vez se proliferan más, permitiéndonos un sinfín de recursos electrónicos para realizar investigaciones y diferentes trabajos escolares. El uso de los libros digitales, por ejemplo, facilitan y abaratan procesos educativos; el celular, el internet, redes sociales, la televisión, los videos, etc. son instrumentos que facilitan substancialmente el aprendizaje científico, el conocimiento de nuevas normas y leyes que regulan nuestra vida y la vida del planeta.
‘Use pero no abuse’ sería la máxima a aplicar para lograr el buen uso de la tecnología, el bien para la sociedad, mediante el uso de la tecnología en la educación, lo que ayudaría al mejoramiento de su calidad y universalidad.
Los trabajadores con el conocimiento (maestros), que deben enseñar fundamentalmente a aprender, deben estar convenientemente capacitados pedagógicamente y gozar de suficientes destrezas en el manejo de la tecnología que nos rodea, para poder elevar la calidad educativa. Si el facilitador no tiene habilidades para el manejo tecnológico necesario, ¿de qué facilitador estamos hablando en esta era moderna de la educación? Es urgente una redefinición del perfil del docente que se precisa, inclusive para el presente y ni qué decir del futuro, que ni si quiera sabemos cómo será, realmente.
Los alumnos deben no sólo aprender el qué, sino el cómo aprender a aprender, aprender a hacer y aprender a ser artífices de su propia formación científico intelectual y práctica para un mejor desempeño laboral y de vida. Con el uso y dominio de una buena habilidad tecnológica, pueden aprender interactivamente y al entrelazarse con otros alumnos, enriquecer sus conocimientos, no sólo presencialmente, sino inclusive a distancia.
La realidad actual nos exige tomar en cuenta la escuela de la vida de Patrik Geddes de finales del siglo XIX, escuela al revés de Salman Khan de 1993 y utilizar plenamente las innovaciones pedagógicas como las aulas de Tecnología de la Información y Comunicación (TIC), la elaboración de temas en PowerPoint para el uso del data show y los laboratorios con los que lamentablemente no todas las escuelas y colegios cuentan.
La escuela, la educación hoy más que nunca debe ser la vida misma como escenario, lo que exige una activa e inteligente participación de los estudiantes, de los padres de familia, de las escuelas y de la sociedad. Escuela - educación debemos ser todos.
La frase: ‘Pez que se duerme corre el riego de ser devorado por los cocodrilos’, avizora a los educadores, las amenazas que nos acechan, si no levantamos la mirada y nos ponemos las pilas para reubicarnos en el lugar que corresponde, como excelentes facilitadores del aprendizaje en la era del conocimiento en que vivimos.
De entonces al momento en el que vivimos, han pasado alrededor de tres siglos, 300 años que en gran medida se mantiene esta tecnología como herramienta básica y a veces única en el desarrollo de clases en aulas educativas.
En la actualidad de revolución tecnológica que vivimos y considerando que los más jóvenes son los nativos digitales o sea, quienes nacieron después de la invención del internet, es una necesidad sentidísima aprovechar el uso de estos medios tecnológicos para salir de la escuela obsoleta en la que mayormente nos quedamos y, usar las nuevas tecnologías, para lograr los beneficios que ayudarían a mejorar la calidad y eficiencia de los resultados del trabajo en las aulas escolares, aumentando, además, la motivación de los estudiantes en el proceso educativo.
Al no estar usando plenamente la tecnología existente y que de hecho puede ser apropiada para un mejor rendimiento educativo, tanto cuantitativo como cualitativo, la educación se ve cada vez más relegada y quienes padecen este relegamiento, son nada menos que los que constituyen el presente y futuro de la sociedad en su conjunto.
La invención del internet y el acceso a dispositivos móviles cada vez más intuitivos, ha definido nuevas formas de uso de la tecnología y desde luego en el ámbito de la educación, en la que cada vez más cosas se pueden hacer usando la red en clases o fuera de ellas. La tecnología disponible, como las máquinas de escribir, las calculadoras, las computadoras, impresoras, procesadores de textos, retroproyectores, etc. a medida que se crearon, estuvieron sirviendo a profesores y estudiantes en su trabajo diario.
La aparición de nuevos instrumentos tecnológicos cada vez se proliferan más, permitiéndonos un sinfín de recursos electrónicos para realizar investigaciones y diferentes trabajos escolares. El uso de los libros digitales, por ejemplo, facilitan y abaratan procesos educativos; el celular, el internet, redes sociales, la televisión, los videos, etc. son instrumentos que facilitan substancialmente el aprendizaje científico, el conocimiento de nuevas normas y leyes que regulan nuestra vida y la vida del planeta.
‘Use pero no abuse’ sería la máxima a aplicar para lograr el buen uso de la tecnología, el bien para la sociedad, mediante el uso de la tecnología en la educación, lo que ayudaría al mejoramiento de su calidad y universalidad.
Los trabajadores con el conocimiento (maestros), que deben enseñar fundamentalmente a aprender, deben estar convenientemente capacitados pedagógicamente y gozar de suficientes destrezas en el manejo de la tecnología que nos rodea, para poder elevar la calidad educativa. Si el facilitador no tiene habilidades para el manejo tecnológico necesario, ¿de qué facilitador estamos hablando en esta era moderna de la educación? Es urgente una redefinición del perfil del docente que se precisa, inclusive para el presente y ni qué decir del futuro, que ni si quiera sabemos cómo será, realmente.
Los alumnos deben no sólo aprender el qué, sino el cómo aprender a aprender, aprender a hacer y aprender a ser artífices de su propia formación científico intelectual y práctica para un mejor desempeño laboral y de vida. Con el uso y dominio de una buena habilidad tecnológica, pueden aprender interactivamente y al entrelazarse con otros alumnos, enriquecer sus conocimientos, no sólo presencialmente, sino inclusive a distancia.
La realidad actual nos exige tomar en cuenta la escuela de la vida de Patrik Geddes de finales del siglo XIX, escuela al revés de Salman Khan de 1993 y utilizar plenamente las innovaciones pedagógicas como las aulas de Tecnología de la Información y Comunicación (TIC), la elaboración de temas en PowerPoint para el uso del data show y los laboratorios con los que lamentablemente no todas las escuelas y colegios cuentan.
La escuela, la educación hoy más que nunca debe ser la vida misma como escenario, lo que exige una activa e inteligente participación de los estudiantes, de los padres de familia, de las escuelas y de la sociedad. Escuela - educación debemos ser todos.
La frase: ‘Pez que se duerme corre el riego de ser devorado por los cocodrilos’, avizora a los educadores, las amenazas que nos acechan, si no levantamos la mirada y nos ponemos las pilas para reubicarnos en el lugar que corresponde, como excelentes facilitadores del aprendizaje en la era del conocimiento en que vivimos.


