Tariquía, el aire que respiramos

Despierta en Tariquia. La lluvia se desliza suavemente. El aire húmedo de la mañana te invita a un café con leche y bollo calentito. Disfrutar de la inmensa naturaleza deslumbra a cualquier ser viviente del mundo. Aquí nació el color verde, intenso y puro, extraordinariamente vivo como los...

Despierta en Tariquia. La lluvia se desliza suavemente. El aire húmedo de la mañana te invita a un café con leche y bollo calentito. Disfrutar de la inmensa naturaleza deslumbra a cualquier ser viviente del mundo. Aquí nació el color verde, intenso y puro, extraordinariamente vivo como los seres que habitan la Reserva Nacional de Flora y Fauna de Tariquía RFFT.

Como no enamorarse de un lugar así. Mágico. Místico. Maravilloso. La naturaleza en su máxima expresión y nosotros como parte de ella. Es la madre que nos cobija y alimenta. Donde todo se origina. Es la mayor comunión espiritual. ¿Cómo entonces no cuidarla, amarla y protegerla?
Sin embargo, dicha comunión fue herida. Ahora se escucha un canto de dolor. “Ah, no llueve, no llueve, ¡ni lloverá mañana! No será pan el trigo que arrojamos en surcos de esperanza. Arar, sembrar, orar…y todo para nada”. Así transmitía el sentimiento de pesar por el hombre que se aleja de la tierra el poeta del árbol Octavio Campero E.

Y ese dolor sucede cuando el gobierno de Evo Morales y su ministro de hidrocarburos, el tarijeño Luis Tulo Sánchez, accionaron la fuerza del Estado con normativas y prebendas para iniciar la exploración de hidrocarburos que afectaría a una gran parte de la Reserva y por ende a los territorios que la rodean.

La mayoría de las comunidades y su gente rechazan la exploración. Más del 80% de la población no acepta el abuso de poder que impone el gobierno nacional, además de haberse saltado y obviado procedimientos legales vigentes en el país. Al momento ya se realizaron marchas buscando la atención y apoyo ciudadano de los tarijeños.
La Reserva de Tariquía posee un reservorio natural de recursos genéticos aún no estudiados, por lo cual cuenta con un valor científico incalculable, sobre todo para la industria farmacéutica y de alimentos. Asimismo, cobija a 808 especies de flora y 406 especies de fauna. Forma parte del corredor ecológico binacional Tariquía – Baritú, ubicado entre el sur de Bolivia y norte de Argentina. Un bosque húmedo de importancia mundial.

Tal es así, que se produce una de las mejores variedades de miel orgánica del planeta. El año 1998 la Asociación de Apicultores de la Reserva AART recibió el premio Internacional de Iniciativa Ecuatorial, un galardón de las grandes ligas del mundo, entregada por la fundación de las Naciones Unidas. Más de 100 productores, actualmente, producen unas 15 tons anuales. Siendo una fuente sustentable de ingresos, ya que conserva el ecosistema.

En Tariquía se cuenta la historia de Ebelio “el volador”, narrada tan bien por el cronista Roberto Navia, el hombre que tuvo una ilusión: volar como los pájaros. Y una vez lo intentó ante la mirada atenta del colegio. Aún no sabemos en qué terminó. Pero si sabemos algo, que la fuerza de la libertad, magia y lucha nunca será vencida. Tariquía no se toca ¡!carajo¡!

*librepensante de cafetines

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