En educación: ¿peor es nada? ¡Nooooooooooo...!

No hay duda que del nivel de educación que tenga una persona, que tenga un país; depende su nivel económico, social y de su calidad de vida en general; por eso, si la educación debe generar estos alcances en la vida de la humanidad, no debemos conformarnos con la frase popular: “peor es...

No hay duda que del nivel de educación que tenga una persona, que tenga un país; depende su nivel económico, social y de su calidad de vida en general; por eso, si la educación debe generar estos alcances en la vida de la humanidad, no debemos conformarnos con la frase popular: “peor es nada”, que resulta como todo consuelo, una expresión de mediocridad y un decir de conformismo.
Siendo la educación el motor de desarrollo de los pueblos, debe ser el mayor desafío y aspiración de una familia, de un pueblo, de un país y desde luego de la humanidad entera; porque, la educación debe constituir el eje central de motivación (motivo a la acción) de cada persona.
Al ser la educación un derecho humano y el primero después del derecho a la vida; porque, es con este instrumento llamado educación, que le daremos más vida a la vida; debemos, preferir una educación de calidad para todas y todos y para toda la vida, y no conformarnos con cualquier mediocridad mecánica, llamada educación.
En el Sistema Educativo Nacional, hay diferentes subsistemas de educación: fiscal, por convenio y educación privada y, en cada uno de estos subsistemas, existen estratos de primera, de segunda, de tercer y hasta de cuarta y más; dependiendo de la calidad de autoridades y maestros que trabajen en cada institución educativa. No es cierto que en todas las escuelas la educación es de la misma calidad; pues, mucho depende, no sólo de la calidad meritocrática de los docentes, sino del compromiso, de la vocación de servicio, de cuan convencido y satisfecho está cada maestro, en ejercer esta profesión. Ser docente por ganarse el pan; es el mayor crimen contra la educación y sus educandos. Este maestro o profesor no debe llamarse maestro o profesor, sino, gana pan.
Lo penoso es que los padres de familia, sobre todo de los lugares cada vez más alejados de los centros de dirección de la educación, se tienen que conformar con lo que les llegue y, si no tuvieron la mejor suerte, consolarse diciendo ¡peor es nada!
Convendrán conmigo, que los padres de familia y los alumnos tienen derecho a cifrar sus esperanzas que les toque un maestro de primera calidad; porque, quieren una educación de calidad para sus hijos. Aceptemos que cada padre de familia, siempre aspira tener para su hijo lo mejor de lo mejor como maestro y, convencido como está de la importancia de darle una buena educación, hace hasta lo imposible para contar con un buen profesor para sus hijos o hacen cualquier sacrificio por llevar a sus hijos a los colegios que por su prestigio aparecen como las mejores opciones.
En el plano general como país, cuando hacemos apreciaciones comparativas con otros como “Singapur, Japón, Estonia, China Taipei, Finlandia, Macao (China), Canadá, Vietnam, Hong Kong, P.S.J.G. (China)” (https: //www.bbc.com/mundo/noticias-38211248), que ocupan los primeros puestos del mundo, tanto en educación como en desarrollo y economía, decimos: bueno; pero, esos países son de Europa, de Asia o que se yo, nosotros somos Bolivia; consolándonos con que estamos mejor que hacen algunas décadas atrás, porque se dio alguna que otra mejora; como diciendo ¡peor es nada!.
En la puerta de entrada de una Universidad en Sudáfrica, fue fijado el siguiente mensaje: “Destruir cualquier nación no requiere el uso de bombas o el uso de misiles de largo alcance, solo se requiere un bajo nivel educativo y que sus estudiantes hagan trampas en los exámenes y ante cualquier barrera que encuentren en la vida – Los pacientes mueren a manos de esos médicos – Los edificios se derrumban a manos de esos ingenieros – El dinero se pierde a manos de esos economistas y contadores – La humanidad muere a manos de esos eruditos religiosos – La justicia se pierde a manos de esos jueces…El colapso de la educación es el colapso de la nación” (http://edicionimpresa.elcomercio.com/es/xml_noticia/5879572)
No es casual que un país vecino hasta haya dedicado una canción, donde menciona el lamento boliviano. Es decir, estamos identificamos como personas que nos quejamos de todo y nada, siempre nos va mal y tenemos siempre un justificativo para lo mal que nos va. Es decir, tenemos baja autoestima y actitud derrotista; la cual está directamente vinculada con la mala educación.
Tenemos que tomar la decisión de cambiar ese chip y querer surgir como persona, como familia o como país, dejando la política del avestruz, que es mantener el pico plantado hacia el suelo y no levantar la cabeza para nada. Cuando nosotros levantemos la mirada hacia el universo, nos daremos cuenta que si otros lo pudieron, nosotros, ¿por qué no? y, pondremos toda nuestra capacidad humana en esa línea, dejando atrás el “peor es naca” sobre todo en educación, donde la consigna debe ser más y mejor y de esa manera superar:

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