Educación intercultural bilingüe
“La lengua materna constituye el mejor medio para enseñar a un niño. Este es el sistema de signos que en su mente permiten la expresión y el entendimiento. Constituye un medio de identificación entre los miembros de la comunidad a la que pertenece. Educacionalmente, el niño aprende más...
“La lengua materna constituye el mejor medio para enseñar a un niño. Este es el sistema de signos que en su mente permiten la expresión y el entendimiento. Constituye un medio de identificación entre los miembros de la comunidad a la que pertenece. Educacionalmente, el niño aprende más rápidamente a través de ella que por medio lingüístico desconocido“. (Fundamentos de EIB. 1980).
Para hacer más entendible la anterior enunciación permítanme narrarles una anécdota: En el año 1968, durante un viaje en flota a ciudad de La Paz , cuando ésta paró en Lecori, cerca de llegar a Potosí, para tomar té, mi curiosidad pudo más que nada y en el tiempo que disponía, me dirigí a la escuela que se encontraba a escasos metros; de llegada a la escuela, pedí permiso a la maestra y entré al aula. Salude a los niños y de pronto les pregunté cuántos años ya están en la escuela, a lo que me contestaron medio en coro: dos años. Volví a preguntarles en que curso se encuentran y me repusieron, en primero. Me llamó la atención y luego recurrí a la profesora en buscas del esclarecimiento y, la maestra me confirmo que sí, y que eso se debe a que todos los niños hablan quechua y, como se les enseña a leer y escribir en castellano, el tiempo prudencial que se tardaba era de dos a tres años lectivos.
Imagínense semejante aberración, a la que además habría que sumar el etnocidio cultural o crueldad con la que se arrancaba el alma misma de esos niños. Su cultura, su lengua. ¿Cuánto era el costo económico de esta hazaña, llamada educación?. Es cuando empiezo a pensar que esto no puede seguir.
En Colombia donde hice un Curso de Administración Educativa, en el año 1979, visité un reservorio de la cultura guambiana y es donde encuentro la respuesta a mi preocupación, en sentido de aprender a leer y escribir en su lengua originaria en un solo año, siguiendo la estrategia de transición; es decir, el primer año en su lengua nativa y el segundo iniciar el aprendizaje en lengua castellana, la misma que progresivamente se iría fortaleciendo, sin dejar el conocimiento y uso de su lengua materna. De retorno a Bolivia, en una entrevista con uno de los ejecutivos de la Confederación de Maestros Rurales de Bolivia, el Prof. José Quiroga Laime, un bocho de educación rural de Bolivia, le planteé esta iniciativa, a lo que él en su condición de luchador por la igualdad y justicia social, me recriminó diciéndome que cómo yo pretendía dos clases de hombres: unos de primera y otros de segunda. ¿Unos castellano - parlantes y otros lenguaje originario - hablantes?
El 17 de julio de 1980 se produce el golpe militar de García Meza en Bolivia y el Prof. Quiroga tuvo que salir exiliado a México, donde trabajó en un proyecto intercultural bilingüe y cuando retorna, ya en democracia, él diseña y plantea el Plan Global de Reestructuración del Sistema de Educación Rural, mismo que contenía entre sus 8 componentes, la educación intercultural bilingüe. En Tarija desde El Comité Cívico como secretario de educación llevamos adelante la formación de los cuatro primeros maestros weenhayek, con el patrocinio de la Embajada de Suecia.
En el año 1980, un grupo de profesores de extracción indígena fueron a capacitarse para implementar la educación bilingüe en Bolivia, a la Universidad Nacional del Altiplano de Puno - Perú y tres a la universidad Javeriana de Bogotá – Colombia, para asumir de profesores en la materia en el Instituto Superior de Educación Rural (I.S.E.R) de Tarija, Con este grupo de profesionales se empezó a trabajar en Educación Intercultural Bilingüe, en Bolivia.
En el año 2.004, se dictó la Ley No 1565 que puso en vigencia la Educación Intercultural Bilingüe en Bolivia y hubo que enfrentar las acciones de padres de familia indígenas que no estaban de acuerdo que se discrimine a sus hijos y exigían una educación en idioma de primera; es decir en Castellano. Hoy nadie duda que la educación intercultural bilingüe fue y es una necesidad de integración, de igualdad y de desarrollo para el país; pero, al igual que toda la educación está atrapada en un modelo de escuela tradicional, obsoleto, por lo que se demanda otra forma de hacer educación.
Hoy debemos fortalecer la tarea de educación bilingüe no sólo en el área desconcentrada, sino en el área concentrada, dado que el éxodo de habitantes rurales a las ciudades, en busca de mejores oportunidades, es casi masivo y sigue existiendo, de algún modo, etnocidio cultural y bajo rendimiento académico educativo.
También debemos universalizar la calidad educativa a partir de saber leer y escribir en lengua originaria, castellano y, aprender inglés, mandarín, etc., por su influencia comercial en el mundo. Con mayor destreza en lenguas, mayor será nuestra posibilidad de contar con más canales comunicacionales y consiguientes posibilidades de éxito en los proyectos de vida de una persona.
En Tumichucua, Beni, en el año 1994, hicimos un curso para técnicos que implementarían la educación intercultural bilingüe en el país, con la asistencia de maestros de 21 de las 36 nacionalidades o lenguas que, como sabemos, existen en Bolivia. Utilizamos como lengua común, el castellano y probamos las ventajas respecto a la posibilidad democrática de integrar capacidades y fortalecer nuestras potencialidades de país. Patria se hace trabajando entre todos, para todos y dejando el nosotros frente a los otros y viceversa.
Para hacer más entendible la anterior enunciación permítanme narrarles una anécdota: En el año 1968, durante un viaje en flota a ciudad de La Paz , cuando ésta paró en Lecori, cerca de llegar a Potosí, para tomar té, mi curiosidad pudo más que nada y en el tiempo que disponía, me dirigí a la escuela que se encontraba a escasos metros; de llegada a la escuela, pedí permiso a la maestra y entré al aula. Salude a los niños y de pronto les pregunté cuántos años ya están en la escuela, a lo que me contestaron medio en coro: dos años. Volví a preguntarles en que curso se encuentran y me repusieron, en primero. Me llamó la atención y luego recurrí a la profesora en buscas del esclarecimiento y, la maestra me confirmo que sí, y que eso se debe a que todos los niños hablan quechua y, como se les enseña a leer y escribir en castellano, el tiempo prudencial que se tardaba era de dos a tres años lectivos.
Imagínense semejante aberración, a la que además habría que sumar el etnocidio cultural o crueldad con la que se arrancaba el alma misma de esos niños. Su cultura, su lengua. ¿Cuánto era el costo económico de esta hazaña, llamada educación?. Es cuando empiezo a pensar que esto no puede seguir.
En Colombia donde hice un Curso de Administración Educativa, en el año 1979, visité un reservorio de la cultura guambiana y es donde encuentro la respuesta a mi preocupación, en sentido de aprender a leer y escribir en su lengua originaria en un solo año, siguiendo la estrategia de transición; es decir, el primer año en su lengua nativa y el segundo iniciar el aprendizaje en lengua castellana, la misma que progresivamente se iría fortaleciendo, sin dejar el conocimiento y uso de su lengua materna. De retorno a Bolivia, en una entrevista con uno de los ejecutivos de la Confederación de Maestros Rurales de Bolivia, el Prof. José Quiroga Laime, un bocho de educación rural de Bolivia, le planteé esta iniciativa, a lo que él en su condición de luchador por la igualdad y justicia social, me recriminó diciéndome que cómo yo pretendía dos clases de hombres: unos de primera y otros de segunda. ¿Unos castellano - parlantes y otros lenguaje originario - hablantes?
El 17 de julio de 1980 se produce el golpe militar de García Meza en Bolivia y el Prof. Quiroga tuvo que salir exiliado a México, donde trabajó en un proyecto intercultural bilingüe y cuando retorna, ya en democracia, él diseña y plantea el Plan Global de Reestructuración del Sistema de Educación Rural, mismo que contenía entre sus 8 componentes, la educación intercultural bilingüe. En Tarija desde El Comité Cívico como secretario de educación llevamos adelante la formación de los cuatro primeros maestros weenhayek, con el patrocinio de la Embajada de Suecia.
En el año 1980, un grupo de profesores de extracción indígena fueron a capacitarse para implementar la educación bilingüe en Bolivia, a la Universidad Nacional del Altiplano de Puno - Perú y tres a la universidad Javeriana de Bogotá – Colombia, para asumir de profesores en la materia en el Instituto Superior de Educación Rural (I.S.E.R) de Tarija, Con este grupo de profesionales se empezó a trabajar en Educación Intercultural Bilingüe, en Bolivia.
En el año 2.004, se dictó la Ley No 1565 que puso en vigencia la Educación Intercultural Bilingüe en Bolivia y hubo que enfrentar las acciones de padres de familia indígenas que no estaban de acuerdo que se discrimine a sus hijos y exigían una educación en idioma de primera; es decir en Castellano. Hoy nadie duda que la educación intercultural bilingüe fue y es una necesidad de integración, de igualdad y de desarrollo para el país; pero, al igual que toda la educación está atrapada en un modelo de escuela tradicional, obsoleto, por lo que se demanda otra forma de hacer educación.
Hoy debemos fortalecer la tarea de educación bilingüe no sólo en el área desconcentrada, sino en el área concentrada, dado que el éxodo de habitantes rurales a las ciudades, en busca de mejores oportunidades, es casi masivo y sigue existiendo, de algún modo, etnocidio cultural y bajo rendimiento académico educativo.
También debemos universalizar la calidad educativa a partir de saber leer y escribir en lengua originaria, castellano y, aprender inglés, mandarín, etc., por su influencia comercial en el mundo. Con mayor destreza en lenguas, mayor será nuestra posibilidad de contar con más canales comunicacionales y consiguientes posibilidades de éxito en los proyectos de vida de una persona.
En Tumichucua, Beni, en el año 1994, hicimos un curso para técnicos que implementarían la educación intercultural bilingüe en el país, con la asistencia de maestros de 21 de las 36 nacionalidades o lenguas que, como sabemos, existen en Bolivia. Utilizamos como lengua común, el castellano y probamos las ventajas respecto a la posibilidad democrática de integrar capacidades y fortalecer nuestras potencialidades de país. Patria se hace trabajando entre todos, para todos y dejando el nosotros frente a los otros y viceversa.


