Cómo participarían los padres de familia en la educación de sus hijos
La calidad de vida de las personas depende de una buena educación, pues; porque una buena educación posibilita tener mejores trabajos, mejores salarios, mejor salud, mejores oportunidades de superación, mayor comprensión y mayor paz en la familia, como en la sociedad. Los padres somos...
La calidad de vida de las personas depende de una buena educación, pues; porque una buena educación posibilita tener mejores trabajos, mejores salarios, mejor salud, mejores oportunidades de superación, mayor comprensión y mayor paz en la familia, como en la sociedad.
Los padres somos quienes debemos asegurar que nuestros hijos tengan la mejor educación; para ello, mucho influye su forma de pensar y la estructura familiar, que dependen de la cultura. Si los padres de familia por el ajetreo de la vida diaria dejan de cumplir con sus obligaciones en educación, la situación repercutirá de forma negativa en los resultados educativos de sus hijos.
Los niños que no son ayudados por sus padres y por el contrario, los padres, se descuidan de la educación, pueden tener problemas: Las posibilidades de una buena formación se ven disminuidas; no se llevan bien con sus maestros y compañeros, no cumplen con sus tareas, recurren a mentiras, se ven metidos en peleas, etc.; tienen menor rendimiento educativo; desertan de la escuela; pueden darse a las drogas y alcohol. Además sienten desequilibrios psicológicos, desequilibrio mental ante la posibilidad de ser rechazado por sus padres, siente baja autoestima, se aísla, tiene vergüenza, se siente culpable, tendrá depresión y hasta puede ser proclive a la delincuencia juvenil. La falta de afecto hace que los niños se sientan solos aunque estén al lado de sus padres.
Para que los estudiantes no se sientan abandonados y carentes de amor, los padres tienen que destinarles mucho tiempo y calidad en su trato y atención, crear espacios para compartir y disfrutar en compañía
Hay investigaciones que demuestran que cuando los padres tienen buena comunicación con los maestros y se involucran en las actividades escolares, los niños mejoran su rendimiento educativo.
Es muy importante tener un sitio apropiado en casa para que nuestros hijos estudien, un ambiente que debe ser sin ruidos ni distracciones, que tenga buena iluminación, una mesa y silla de trabajo. En el tiempo de tareas no debe haber interferencias con otros mandados. Se debe crear hábitos de estudio definiendo siempre el mismo horario en el que los padres también pueden aprovechar de realizar trabajos que tuvieran pendientes, para que sus hijos los vean como modelos y los puedan seguir.
Se debe contar con un material base para el estudio: libros de consulta, diccionario, una computadora, una calculadora y se debe planificar para el tiempo libre actividades de lectura, con el afán de saber más. A los padres nos debe gustar leer para servir de ejemplo a nuestros hijos.
También es muy importante mantener una estrecha comunicación con los maestros; porque: padres, maestros y alumnos deben estar muy comprometidos con la tarea de la educación, de manera que deben estar muy unidos y marchar firmemente en la misma dirección, toda vez que es necesaria su mutua colaboración y comprensión.
Sería ideal que los padres puedan orientar a sus hijos en el manejo de técnicas de estudio, de las cuales el principal instrumento es la lectura, de la misma que debe tener mucha habilidad en velocidad, entonación y comprensión, sin cuyas habilidades plenas, puede originarse el presente y futuro fracaso en sus estudios. Inclusive sería bueno que los padres les enseñen algunas técnicas de estudio como: saber organizar su tiempo, saber hacer esquemas y resúmenes, saber subrayar un texto y los pasos a seguir para estudiar un tema. Acá está el quid de la situación, toda vez que, no todos los padres están capacitados para ello; lo que nos lleva a recordar la frase de Napoleón: “Hay que educar al niño veinte años antes que nazca, educando a los padres”.
Es muy necesario que los padres los animen a los niños sin sermonear bravuconamente; debemos tomar en cuenta que cada individuo tiene su propio ritmo de aprendizaje; por lo que, lo que no podamos hacer los padres, se debe recurrir inclusive a un profesor particular. Finalmente es importante seguir el trabajo diario, sabiendo cómo se comportaron y si hicieron sus tareas, sobre todo cuando los estudiantes son pequeños.
Los padres somos quienes debemos asegurar que nuestros hijos tengan la mejor educación; para ello, mucho influye su forma de pensar y la estructura familiar, que dependen de la cultura. Si los padres de familia por el ajetreo de la vida diaria dejan de cumplir con sus obligaciones en educación, la situación repercutirá de forma negativa en los resultados educativos de sus hijos.
Los niños que no son ayudados por sus padres y por el contrario, los padres, se descuidan de la educación, pueden tener problemas: Las posibilidades de una buena formación se ven disminuidas; no se llevan bien con sus maestros y compañeros, no cumplen con sus tareas, recurren a mentiras, se ven metidos en peleas, etc.; tienen menor rendimiento educativo; desertan de la escuela; pueden darse a las drogas y alcohol. Además sienten desequilibrios psicológicos, desequilibrio mental ante la posibilidad de ser rechazado por sus padres, siente baja autoestima, se aísla, tiene vergüenza, se siente culpable, tendrá depresión y hasta puede ser proclive a la delincuencia juvenil. La falta de afecto hace que los niños se sientan solos aunque estén al lado de sus padres.
Para que los estudiantes no se sientan abandonados y carentes de amor, los padres tienen que destinarles mucho tiempo y calidad en su trato y atención, crear espacios para compartir y disfrutar en compañía
Hay investigaciones que demuestran que cuando los padres tienen buena comunicación con los maestros y se involucran en las actividades escolares, los niños mejoran su rendimiento educativo.
Es muy importante tener un sitio apropiado en casa para que nuestros hijos estudien, un ambiente que debe ser sin ruidos ni distracciones, que tenga buena iluminación, una mesa y silla de trabajo. En el tiempo de tareas no debe haber interferencias con otros mandados. Se debe crear hábitos de estudio definiendo siempre el mismo horario en el que los padres también pueden aprovechar de realizar trabajos que tuvieran pendientes, para que sus hijos los vean como modelos y los puedan seguir.
Se debe contar con un material base para el estudio: libros de consulta, diccionario, una computadora, una calculadora y se debe planificar para el tiempo libre actividades de lectura, con el afán de saber más. A los padres nos debe gustar leer para servir de ejemplo a nuestros hijos.
También es muy importante mantener una estrecha comunicación con los maestros; porque: padres, maestros y alumnos deben estar muy comprometidos con la tarea de la educación, de manera que deben estar muy unidos y marchar firmemente en la misma dirección, toda vez que es necesaria su mutua colaboración y comprensión.
Sería ideal que los padres puedan orientar a sus hijos en el manejo de técnicas de estudio, de las cuales el principal instrumento es la lectura, de la misma que debe tener mucha habilidad en velocidad, entonación y comprensión, sin cuyas habilidades plenas, puede originarse el presente y futuro fracaso en sus estudios. Inclusive sería bueno que los padres les enseñen algunas técnicas de estudio como: saber organizar su tiempo, saber hacer esquemas y resúmenes, saber subrayar un texto y los pasos a seguir para estudiar un tema. Acá está el quid de la situación, toda vez que, no todos los padres están capacitados para ello; lo que nos lleva a recordar la frase de Napoleón: “Hay que educar al niño veinte años antes que nazca, educando a los padres”.
Es muy necesario que los padres los animen a los niños sin sermonear bravuconamente; debemos tomar en cuenta que cada individuo tiene su propio ritmo de aprendizaje; por lo que, lo que no podamos hacer los padres, se debe recurrir inclusive a un profesor particular. Finalmente es importante seguir el trabajo diario, sabiendo cómo se comportaron y si hicieron sus tareas, sobre todo cuando los estudiantes son pequeños.


