La educación ante la crisis del liderazgo
En el anterior artículo describíamos los diferentes modelos de líderes como los clasifica Juanita Hernández y Eloy Anello, a saber: autoritario, paternalista, sabelotodo, maquiavélico, democrático y líder moral. Instituir este último sería la alternativa que nos queda para salir del pozo...
En el anterior artículo describíamos los diferentes modelos de líderes como los clasifica Juanita Hernández y Eloy Anello, a saber: autoritario, paternalista, sabelotodo, maquiavélico, democrático y líder moral. Instituir este último sería la alternativa que nos queda para salir del pozo en el que nos encontramos.
Hablar de liderazgo no es igual a referirnos a líder; toda vez que, líder es una persona que tiene una posesión especial dentro de un grupo; mientras que el liderazgo es la acción conjunta de todas las personas del grupo. Son todos los del grupo los que ayudan a cumplir con los fines, objetivos y metas del grupo y cuantos más miembros fueren del grupo, mejor se realizaría la organización, mejor serán los resultados del trabajo del colectivo de personas.
Si pretendemos fortalecer el liderazgo, tendremos más ventajas como organización o institución; toda vez que, aprovecharemos las capacidades y potencialidades de todos, se logrará sinergia, en vez de que estemos a expensas de lo puede una persona sola. El grupo o colectivo aprovecha la visión, las capacidades y la energía de todos y se evitaría el egoísmo y la lucha por el poder, lucha que genera división, desintegración. Para ejercer el liderazgo no se necesita ninguna posición; es decir, el liderazgo moral no busca ninguna posición o reconocimiento; lo único que busca es servir al bienestar común y mientras más personas ejerzan el liderazgo en un barrio, comunidad o pueblo, más será el progreso que se logre. ”Mientras más personas lleven agua al mismo molino, más molera el molino”.
En el proceso educativo de hoy, hace falta, en lo que se llamaría formación personal, desarrollar estos temas como transversales curriculares a los temas de educación científica, técnica y artística; de manera que quienes concluyan su ciclo de educación básica y aún más su bachillerato estén en capacidad de ejercer su ciudadanía con una performance apropiada pensando en la colectividad.
En nuestros tiempos solíamos llevar en colegio Educación Cívica y Moral de Alipio Valencia, texto que contenía los temas inherentes a formación personal valores, capacidad de trabajar en equipo, resolver problemas sociales, desarrollo de la creatividad, disciplina, espíritu de superación, etc, que junto a los resultados académicos, como el dominio de habilidades de lectura de velocidad o de comprensión, escritura, matemáticas y otras ciencias, hacían de los estudiantes personas y ciudadanos capaces de desempeñarse apropiadamente en la sociedad. Claro está, no todos iban a las instituciones educativas.
En educación rural, además, se participaba en la organización y trabajo de clubes 4–S cuyo lema era: Saber con cabeza más sana, sentir con corazón más puro y honrado, servir con manos más activas, ser sano vigoroso y limpio; para el mejoramiento de mi familia, mi club, mi comunidad y mi patria o los clubes 4-T, con el lema Tarija, Tesón, Trabajo y Triunfo; lemas que se repetían casi a diario y se aplicaban en el trabajo de aula, en la escuela, en la casa y en la comunidad; se diseñaban y ejecutaban proyectos productivos, sociales y deportivos.
Desde que se incorporan los celulares, estos ocupan una buena parte del tiempo, atención e inspiración que privilegia actividades mayormente superfluas, mayormente de pasatiempo y que en vez de formar, deforman la consistencia y calidad humana; de manera que, se viene dando una fuerte carrera de inversión de valores y de acciones reñidas con el buen comportamiento, buenas costumbres y buena moral de las personas y líderes.
Para recuperar el terreno perdido considero necesario cerrar filas en la familia, en la escuela y en la sociedad y a su vez unir esfuerzos para que en conjunto asumamos con vigor la acción educativa y, educar haciendo, que nos permita la construcción de días mejores.
“Los hombres se dividen en dos bandos, los que aman y construyen y los que odian y destruyen” José Martí. En cuál de los dos bandos se apunta usted.
Hablar de liderazgo no es igual a referirnos a líder; toda vez que, líder es una persona que tiene una posesión especial dentro de un grupo; mientras que el liderazgo es la acción conjunta de todas las personas del grupo. Son todos los del grupo los que ayudan a cumplir con los fines, objetivos y metas del grupo y cuantos más miembros fueren del grupo, mejor se realizaría la organización, mejor serán los resultados del trabajo del colectivo de personas.
Si pretendemos fortalecer el liderazgo, tendremos más ventajas como organización o institución; toda vez que, aprovecharemos las capacidades y potencialidades de todos, se logrará sinergia, en vez de que estemos a expensas de lo puede una persona sola. El grupo o colectivo aprovecha la visión, las capacidades y la energía de todos y se evitaría el egoísmo y la lucha por el poder, lucha que genera división, desintegración. Para ejercer el liderazgo no se necesita ninguna posición; es decir, el liderazgo moral no busca ninguna posición o reconocimiento; lo único que busca es servir al bienestar común y mientras más personas ejerzan el liderazgo en un barrio, comunidad o pueblo, más será el progreso que se logre. ”Mientras más personas lleven agua al mismo molino, más molera el molino”.
En el proceso educativo de hoy, hace falta, en lo que se llamaría formación personal, desarrollar estos temas como transversales curriculares a los temas de educación científica, técnica y artística; de manera que quienes concluyan su ciclo de educación básica y aún más su bachillerato estén en capacidad de ejercer su ciudadanía con una performance apropiada pensando en la colectividad.
En nuestros tiempos solíamos llevar en colegio Educación Cívica y Moral de Alipio Valencia, texto que contenía los temas inherentes a formación personal valores, capacidad de trabajar en equipo, resolver problemas sociales, desarrollo de la creatividad, disciplina, espíritu de superación, etc, que junto a los resultados académicos, como el dominio de habilidades de lectura de velocidad o de comprensión, escritura, matemáticas y otras ciencias, hacían de los estudiantes personas y ciudadanos capaces de desempeñarse apropiadamente en la sociedad. Claro está, no todos iban a las instituciones educativas.
En educación rural, además, se participaba en la organización y trabajo de clubes 4–S cuyo lema era: Saber con cabeza más sana, sentir con corazón más puro y honrado, servir con manos más activas, ser sano vigoroso y limpio; para el mejoramiento de mi familia, mi club, mi comunidad y mi patria o los clubes 4-T, con el lema Tarija, Tesón, Trabajo y Triunfo; lemas que se repetían casi a diario y se aplicaban en el trabajo de aula, en la escuela, en la casa y en la comunidad; se diseñaban y ejecutaban proyectos productivos, sociales y deportivos.
Desde que se incorporan los celulares, estos ocupan una buena parte del tiempo, atención e inspiración que privilegia actividades mayormente superfluas, mayormente de pasatiempo y que en vez de formar, deforman la consistencia y calidad humana; de manera que, se viene dando una fuerte carrera de inversión de valores y de acciones reñidas con el buen comportamiento, buenas costumbres y buena moral de las personas y líderes.
Para recuperar el terreno perdido considero necesario cerrar filas en la familia, en la escuela y en la sociedad y a su vez unir esfuerzos para que en conjunto asumamos con vigor la acción educativa y, educar haciendo, que nos permita la construcción de días mejores.
“Los hombres se dividen en dos bandos, los que aman y construyen y los que odian y destruyen” José Martí. En cuál de los dos bandos se apunta usted.


