La inversión en educación es muy rentable
“La educación básica efectúa la mayor contribución al crecimiento económico, como surge claramente del análisis intra e intersectorial que el Banco Mundial entrega como información para América Latina y el Caribe” “Según la UNESCO el despegue industrial requiere de una fuerza...
“La educación básica efectúa la mayor contribución al crecimiento económico, como surge claramente del análisis intra e intersectorial que el Banco Mundial entrega como información para América Latina y el Caribe”
“Según la UNESCO el despegue industrial requiere de una fuerza laboral educada; es decir, que la inversión en educación es rentable sobre todo en educación primaria, pues, el índice de retorno es el siguiente: el 26% en Educación Superior, el 60% en Educación Secundaria y el 100% en Educación Primaria”.
“Datos estadísticos de la misma UNESCO demuestran que sólo el 6% de las personas sin Educación Primaria, tienen la posibilidad de dejar de ser pobres, el 19% con Educación Primaria, el 54% con Educación Secundaria y el 81% con Educación Universitaria. La clave contra la pobreza no es la Economía, es la Educación”
El Estado, la sociedad, los padres de familia, los docentes y los estudiantes deberíamos ser absolutamente conscientes que para decirle adiós a la pobreza económica, a la pobreza de consciencia, a la pobreza de espíritu, es necesario privilegiar y darle la máxima importancia a la educación, toda vez que ella significa “desarrollar las facultades intelectuales, morales, afectivas, artísticas y físicas de una persona conforme a la cultura y las normas de convivencia de la sociedad a la que pertenece”. Es proporcionar conocimientos o habilidades a una persona para darle una determinada formación. Es desarrollar y perfeccionar capacidades, mediante la enseñanza – aprendizaje y el ejercicio
Es en este marco que en la Cumbre de las Naciones Unidas de Desarrollo Sostenible, los Estados Miembros hicieron suya la Agenda 2030 “la educación que queremos” para el Desarrollo Sostenible, en la que se comprometieron a “proporcionar una educación inclusiva y de calidad en todos los niveles: primera infancia, primaria, secundaria, terciaria, y formación técnica y profesional”, e hicieron hincapié en que todas las personas “deberían tener acceso a oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida”.
Para hacer efectiva la agenda 2030 se decide asignar por lo menos entre el 4% y el 6% del producto interno bruto (PIB) a la educación; y/o asignar por lo menos entre el 15% y el 20% del gasto público a la educación, toda vez que la visión es transformar las vidas mediante la educación, reconociendo el importante papel que desempeña la educación como motor principal del desarrollo y para la consecución de los demás 17 ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) propuestos.
Para darle la máxima importancia a la educación, los más interesados en invertir en educación deberían ser los padres y estudiantes; superando la educación tradicional, bancaria y memorista que sólo llena cerebros y por el contrario respaldar una educación con metodologías interactivas y por procesos que desarrollen cerebros. Para concretar en realidad esta premisa, los padres de familia debemos acompañar de manera permanente y sostenida en todo el quehacer educativo de nuestros hijos y, los estudiantes no deben desperdiciar su tiempo en ociosidades, en banalidades, peor aún en juegos de azar o en vicios que cada vez nos sumergirán más en nuestra triste pobreza.
“Padres ocupados, hijos abandonados” sería la máxima que encierra la notoria negligencia de papá y mamá, cuando por estar tan ocupados en sus trabajos o compromisos de su diario vivir, no cumplen sus obligaciones de acompañarlos, conversar de sus problemas, aconsejarlos, guiarlos y ayudarles si es necesario en el cumplimiento de sus deberes escolares, satisfacción de sus necesidades, pero sobre todo, en estimular sus talentos y capacidades, inculcar valores y que puedan volcar toda su pasión en lo que saben hacer.
Nuestro desafío como país es elevar el porcentaje de asistencia, el porcentaje de movilidad educativa y los niveles de aprovechamiento, de tal suerte que podamos ser una sociedad preponderantemente culta, teniendo el mayor porcentaje de hombres y mujeres profesionales, de técnicos y artistas, sabiendo que con una mejor educación y con más estudio, seremos más capaces y tendremos las mejores oportunidades de trabajo y éxito en la vida.
“La riqueza de un país se mide hoy por su capacidad para aprender y crear nuevos conocimientos”. Mavilo Calero Pérez (2009)
“Según la UNESCO el despegue industrial requiere de una fuerza laboral educada; es decir, que la inversión en educación es rentable sobre todo en educación primaria, pues, el índice de retorno es el siguiente: el 26% en Educación Superior, el 60% en Educación Secundaria y el 100% en Educación Primaria”.
“Datos estadísticos de la misma UNESCO demuestran que sólo el 6% de las personas sin Educación Primaria, tienen la posibilidad de dejar de ser pobres, el 19% con Educación Primaria, el 54% con Educación Secundaria y el 81% con Educación Universitaria. La clave contra la pobreza no es la Economía, es la Educación”
El Estado, la sociedad, los padres de familia, los docentes y los estudiantes deberíamos ser absolutamente conscientes que para decirle adiós a la pobreza económica, a la pobreza de consciencia, a la pobreza de espíritu, es necesario privilegiar y darle la máxima importancia a la educación, toda vez que ella significa “desarrollar las facultades intelectuales, morales, afectivas, artísticas y físicas de una persona conforme a la cultura y las normas de convivencia de la sociedad a la que pertenece”. Es proporcionar conocimientos o habilidades a una persona para darle una determinada formación. Es desarrollar y perfeccionar capacidades, mediante la enseñanza – aprendizaje y el ejercicio
Es en este marco que en la Cumbre de las Naciones Unidas de Desarrollo Sostenible, los Estados Miembros hicieron suya la Agenda 2030 “la educación que queremos” para el Desarrollo Sostenible, en la que se comprometieron a “proporcionar una educación inclusiva y de calidad en todos los niveles: primera infancia, primaria, secundaria, terciaria, y formación técnica y profesional”, e hicieron hincapié en que todas las personas “deberían tener acceso a oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida”.
Para hacer efectiva la agenda 2030 se decide asignar por lo menos entre el 4% y el 6% del producto interno bruto (PIB) a la educación; y/o asignar por lo menos entre el 15% y el 20% del gasto público a la educación, toda vez que la visión es transformar las vidas mediante la educación, reconociendo el importante papel que desempeña la educación como motor principal del desarrollo y para la consecución de los demás 17 ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) propuestos.
Para darle la máxima importancia a la educación, los más interesados en invertir en educación deberían ser los padres y estudiantes; superando la educación tradicional, bancaria y memorista que sólo llena cerebros y por el contrario respaldar una educación con metodologías interactivas y por procesos que desarrollen cerebros. Para concretar en realidad esta premisa, los padres de familia debemos acompañar de manera permanente y sostenida en todo el quehacer educativo de nuestros hijos y, los estudiantes no deben desperdiciar su tiempo en ociosidades, en banalidades, peor aún en juegos de azar o en vicios que cada vez nos sumergirán más en nuestra triste pobreza.
“Padres ocupados, hijos abandonados” sería la máxima que encierra la notoria negligencia de papá y mamá, cuando por estar tan ocupados en sus trabajos o compromisos de su diario vivir, no cumplen sus obligaciones de acompañarlos, conversar de sus problemas, aconsejarlos, guiarlos y ayudarles si es necesario en el cumplimiento de sus deberes escolares, satisfacción de sus necesidades, pero sobre todo, en estimular sus talentos y capacidades, inculcar valores y que puedan volcar toda su pasión en lo que saben hacer.
Nuestro desafío como país es elevar el porcentaje de asistencia, el porcentaje de movilidad educativa y los niveles de aprovechamiento, de tal suerte que podamos ser una sociedad preponderantemente culta, teniendo el mayor porcentaje de hombres y mujeres profesionales, de técnicos y artistas, sabiendo que con una mejor educación y con más estudio, seremos más capaces y tendremos las mejores oportunidades de trabajo y éxito en la vida.
“La riqueza de un país se mide hoy por su capacidad para aprender y crear nuevos conocimientos”. Mavilo Calero Pérez (2009)


