La educación: el tesoro de una sociedad
Penosamente muy pocos países en el mundo le dan la prioridad que merece A la educación; por lo que se sabe, podemos citar Finlandia, Singapur o Suiza como los abanderados y que precisamente tienen un alto desarrollo a escala humana, por haber priorizado la educación. En Finlandia por ejemplo...
Penosamente muy pocos países en el mundo le dan la prioridad que merece A la educación; por lo que se sabe, podemos citar Finlandia, Singapur o Suiza como los abanderados y que precisamente tienen un alto desarrollo a escala humana, por haber priorizado la educación. En Finlandia por ejemplo la deserción escolar es apenas del 0,2% mientras que en Bolivia en 2017 fue del 1,2% en primaria y del 4,4% en secundaria.
Deserción escolar es cuando los alumnos dejan la escuela en el curso del año lectivo y fracaso o aplazamiento educativo, son los alumnos que en sus exámenes no logran el puntaje mínimo de aprobación, no pasan de curso.
Ahora bien, que en el año 2016 se trabajaron 190 días y que en el 2017 se hayan trabajado 200 días, no significa tanto, y, es lo que generalmente se valora en nuestro medio, como mejor o peor año educativo. Lo que se debe valorar es cuánto de nota en promedio logró en cada uno de las gestiones, en lo que respecta al rendimiento académico, al desarrollo de valores, a la capacidad de resolución de problemas, a la capacidad de trabajar en equipo, a la capacidad de hablar en público, a las relaciones humanas, a su conducta, a su dedicación y en definitiva, a su formación como persona en general, para saber si es mejor, igual o peor la calidad de estudiante, su capacidad de alumno y consiguientemente el rendimiento educativo. Mayor o menor calidad educativa.
Al comenzar el año lectivo, tanto profesores como alumnos de una materia o curso, debían saber cuál es el promedio que obtuvo el año anterior y desafiar a superarlo en el siguiente y así sucesivamente cada año, para estar seguro de su mejoría en rendimiento y en capacidad de aprendizaje; lo mismo debía suceder como institución educativa, en general, para asegurar objetivamente una mejor calidad educativa cada mes, cada gestión, etc.
Sir Ken Robinsón dice que las escuelas matan la creatividad (2006) cuyo desafío es “¿Cómo transformamos el sistema educativo para que los estudiantes puedan potenciar la capacidad creativa e imaginativa, inventar nuevos mejores futuros, experimentar sin temor a recibir un castigo por equivocarse?” “¿Cómo hacemos para que se animen a tener instinto emprendedor, a dejar atrás la idea de la seguridad para sumergirse en la movilidad laboral?” “¿A que esperamos para entender que estamos viviendo en una aldea global, con cambios globales, que necesita de mentes abiertas sin fronteras”?
El mundo en general está preocupado por la educación que tenemos, como lo demuestra la Declaración del Foro Mundial Sobre Educación 2030, aprobada en Incheón – Corea 2015, que a la letra dice: “Garantizar una educación de calidad, pública, gratuita, laica, inclusiva, sin violencia ni discriminación; que brinde oportunidades de aprendizaje para todos y para todas, durante toda la vida, bajo el mensaje: “Más allá del 2015: La educación que queremos”. De cara a esta premisa, se realizó la II Reunión Regional de Ministros de Educación de América Latina y el Caribe “Transformar la educación”, se realizó en Cochabamba – Bolivia el reciente 25 y 26 de julio presente.
Para demostrar que la educación sí es un tesoro de la sociedad, elevar la calidad académica del profesorado, principalmente en educación primaria, sería la manera de encontrar el camino hacia la calidad y la excelencia educativa, ya que a la masa estudiantil se la pondría en manos de profesionales muy calificados, para que la formación sea desde la base. En estos países que hoy son abanderados de la calidad y excelencia educativa se preferencia, por lo que se sabe, el coeficiente intelectual, los más altos percentiles de los estudiantes que aspiran a ser docentes y por eso, también, se pagan salarios en las mayores escalas de entre las profesiones y mercado laboral que existe.
Hablar del tesoro de una sociedad es implementar una educación futurista y para ello hace falta “incorporar a los docentes al liderazgo del proceso de transición entre el siglo que se fue y el que ya comenzó”. “Esa educación no debe centrarse en datos sino en la construcción de modelos donde la prioridad sea educar con lo mejor”, concientizando y comprometiendo a todas las partes involucradas: alumnos, padres de familia, maestros, Estado y sociedad civil en general. Es importante saber modelar la mezcla entre lo clásico y lo moderno, entre aquello que nos ayuda a formatear nuestro conocimiento desde hacen cientos de años, con lo que aún no existe.
Pero, además, hace falta aprovechar y dar un uso adecuado a la tecnología educativa y dejar la enseñanza al boleo a grupos grandes de alumnos, por cuanto los grupos pedagógicamente organizados deben ser entre 20 a 25 alumnos y pensar más en una educación del uno por uno, o sea, una educación más personalizada que permita desarrollar el talento y estimule las aptitudes de los alumnos desde los primeros cursos.
Deserción escolar es cuando los alumnos dejan la escuela en el curso del año lectivo y fracaso o aplazamiento educativo, son los alumnos que en sus exámenes no logran el puntaje mínimo de aprobación, no pasan de curso.
Ahora bien, que en el año 2016 se trabajaron 190 días y que en el 2017 se hayan trabajado 200 días, no significa tanto, y, es lo que generalmente se valora en nuestro medio, como mejor o peor año educativo. Lo que se debe valorar es cuánto de nota en promedio logró en cada uno de las gestiones, en lo que respecta al rendimiento académico, al desarrollo de valores, a la capacidad de resolución de problemas, a la capacidad de trabajar en equipo, a la capacidad de hablar en público, a las relaciones humanas, a su conducta, a su dedicación y en definitiva, a su formación como persona en general, para saber si es mejor, igual o peor la calidad de estudiante, su capacidad de alumno y consiguientemente el rendimiento educativo. Mayor o menor calidad educativa.
Al comenzar el año lectivo, tanto profesores como alumnos de una materia o curso, debían saber cuál es el promedio que obtuvo el año anterior y desafiar a superarlo en el siguiente y así sucesivamente cada año, para estar seguro de su mejoría en rendimiento y en capacidad de aprendizaje; lo mismo debía suceder como institución educativa, en general, para asegurar objetivamente una mejor calidad educativa cada mes, cada gestión, etc.
Sir Ken Robinsón dice que las escuelas matan la creatividad (2006) cuyo desafío es “¿Cómo transformamos el sistema educativo para que los estudiantes puedan potenciar la capacidad creativa e imaginativa, inventar nuevos mejores futuros, experimentar sin temor a recibir un castigo por equivocarse?” “¿Cómo hacemos para que se animen a tener instinto emprendedor, a dejar atrás la idea de la seguridad para sumergirse en la movilidad laboral?” “¿A que esperamos para entender que estamos viviendo en una aldea global, con cambios globales, que necesita de mentes abiertas sin fronteras”?
El mundo en general está preocupado por la educación que tenemos, como lo demuestra la Declaración del Foro Mundial Sobre Educación 2030, aprobada en Incheón – Corea 2015, que a la letra dice: “Garantizar una educación de calidad, pública, gratuita, laica, inclusiva, sin violencia ni discriminación; que brinde oportunidades de aprendizaje para todos y para todas, durante toda la vida, bajo el mensaje: “Más allá del 2015: La educación que queremos”. De cara a esta premisa, se realizó la II Reunión Regional de Ministros de Educación de América Latina y el Caribe “Transformar la educación”, se realizó en Cochabamba – Bolivia el reciente 25 y 26 de julio presente.
Para demostrar que la educación sí es un tesoro de la sociedad, elevar la calidad académica del profesorado, principalmente en educación primaria, sería la manera de encontrar el camino hacia la calidad y la excelencia educativa, ya que a la masa estudiantil se la pondría en manos de profesionales muy calificados, para que la formación sea desde la base. En estos países que hoy son abanderados de la calidad y excelencia educativa se preferencia, por lo que se sabe, el coeficiente intelectual, los más altos percentiles de los estudiantes que aspiran a ser docentes y por eso, también, se pagan salarios en las mayores escalas de entre las profesiones y mercado laboral que existe.
Hablar del tesoro de una sociedad es implementar una educación futurista y para ello hace falta “incorporar a los docentes al liderazgo del proceso de transición entre el siglo que se fue y el que ya comenzó”. “Esa educación no debe centrarse en datos sino en la construcción de modelos donde la prioridad sea educar con lo mejor”, concientizando y comprometiendo a todas las partes involucradas: alumnos, padres de familia, maestros, Estado y sociedad civil en general. Es importante saber modelar la mezcla entre lo clásico y lo moderno, entre aquello que nos ayuda a formatear nuestro conocimiento desde hacen cientos de años, con lo que aún no existe.
Pero, además, hace falta aprovechar y dar un uso adecuado a la tecnología educativa y dejar la enseñanza al boleo a grupos grandes de alumnos, por cuanto los grupos pedagógicamente organizados deben ser entre 20 a 25 alumnos y pensar más en una educación del uno por uno, o sea, una educación más personalizada que permita desarrollar el talento y estimule las aptitudes de los alumnos desde los primeros cursos.


