¿Por qué fideicomisos y créditos?
La ley departamental 111 de 2015 de la Asamblea Legislativa de Santa Cruz, faculta a la Gobernación a contratar una préstamo de 2.387 millones de bolivianos para la construcción de carreteras interprovinciales, puentes, un hospital de tercer nivel en la ciudad de Montero y defensivos en la...
La ley departamental 111 de 2015 de la Asamblea Legislativa de Santa Cruz, faculta a la Gobernación a contratar una préstamo de 2.387 millones de bolivianos para la construcción de carreteras interprovinciales, puentes, un hospital de tercer nivel en la ciudad de Montero y defensivos en la cuenca de ríos. Todos estos proyectos están en ejecución y fueron contratados con anterioridad al préstamo mencionado.
Cochabamba siguió el mismo camino y se endeudó para pagar proyectos en ejecución. Su capacidad de endeudamiento en 2015 era de 49 millones de dólares, hasta el 2017 llego al liímite, a tal extremo que en abril de ese año, el ministro de Obras Públicas ofreció a la Gobernación un nuevo fideicomiso para cumplir su contraparte en el tramo Epizana - Comarapa, el cual tuvo que rechazar, porque ya no contaba con capacidad de endeudamiento.
El Municipio del El Alto inició recientemente los trámites para contratar un crédito privado con el Banco Nacional de Bolivia por la suma de 127 millones de bolivianos para tres proyectos: la terminal metropolitana, el paso a desnivel del Chacaltaya y el paso a desnivel en la avenida Panorámica.
¿Por qué se endeudan las gobernaciones y los municipios? Los presupuestos de las gestiones 2011- 2014 fueron enormes y entonces, nada hacía pensar que iban a desplomarse. Al no contar con un fondo de reservas que sirviera como colchón, esta caída generó un hueco financiero muy grande que paralizó diversos proyectos y dejó a las gobernaciones y municipios con un serio problema de liquidez.
Llevados a ejemplos de la vida cotidiana; don Juan, que percibía 5 mil bolivianos de salario al mes y pasó a ganar de la noche a la mañana solo 2 mil bolivianos. Lo grave es que en el momento que mejor ganaba don Juan se endeudó con el albañil que construyó su casa por 100.000 bolivianos con cuotas mensuales de 3 mil bolivianos. La obra se paró porque los ingresos totales de don Juan no alcanzaron para pagar al albañil.
La solución de don Juan fue recurrir a una cooperativa para prestarse dinero, pagar la deuda al albañil y concluir la casita. Ahora bien, esos 100 mil bolivianos ya no iban a pagarse en 3 años con el ingreso de 5 mil bolivianos, sino que pagaría en 10 años con sus nuevos ingresos.
¿Cuándo se hizo la deuda don Juan? ¿Cuándo contrató al albañil inicialmente o posteriormente cuando fue a la cooperativa a prestarse el dinero para el albañil? Obvio que cuando firmó el contrato con el albañil. Muy inteligentemente don Juan refinanció su deuda, una obligación que ya fue contratada hace años.
Este ejemplo se aplica y justifica los casos de Santa Cruz, Cochabamba , El Alto, entre otros. En 2015 cuando Adrián Oliva llegó a la Gobernación de Tarija, el saldo por pagar en contratos comprometidos por Lino Condori era de 6.475 millones de bolivianos.
Al 2017 eran de 3.507 millones de bolivianos y al 2020 las proyecciones con un barril de petróleo a 60 dólares prevén un saldo menor a 1.000 millones.
La Gobernación de Tarija, al igual que don Juan, fue al sistema financiero a solicitar créditos para refinanciar una deuda que fue contratada con anterioridad, dinero que no irá para que Adrián Oliva contrate algo nuevo sino para que pague su deuda, tal cual hizo don Juan.
Los fideicomisos, créditos privados, tienen el objetivo de darle liquidez y acelerar la ejecución de obras que se ejecutan, tal como lo hacen Costas, Canelas y Chapetón, que por cierto tienen un endeudamiento que supera el 90% de su capacidad, a diferencia de la de Tarija, que es menor al 60%, con solo 504.5 millones entre fideicomisos y créditos.
Con las gestiones de financiamiento, se han podido reactivar decenas de proyectos que estaban, primero, contratados, es decir, existía una deuda del gobierno departamental que seguirá ahí indistintamente de que si existen fideicomisos y créditos. Segundo, se reactivaron y tienen la liquidez suficiente para ser concluidos y puestos a disposición de la población, proyectos como el Oncológico, el Camino al Chaco, Centros de Salud y Colegios, entre tantos otros. Tercero, genera empleo, porque se paga a las empresas que contratan personas para construir su obra.
¿Los créditos y fideicomisos del Gobernador Oliva están endeudando a Tarija? ¿Costas está endeudando a Santa Cruz por más de dos mil millones, lo propio Canelas y Chapetón, con fondos que el gobierno creó maliciosamente para que se endeuden los gobiernos locales? Creo que no puede existir afirmación más falsa, infantil y con claros afanes políticos. Afirmar eso es simplemente una locura.
El que endeudó a Tarija fue Condori contratando 6.000 millones en obras cuando el petróleo se hundía. Oliva solo consiguió recursos para rellenar el tremendo hueco que nos dejaron, además de salvar el tejido empresarial de la región y darle “liquidez” a los proyectos - que en su mayoría los ejecutan sub gobernadores y alcaldes que son políticamente contrarios a la gobernación, hecho que jamás influyó porque los proyectos son de los ciudadanos no de los políticos y se deben concluir -. Por último, el Gobierno creó para todo el país estos fideicomisos mediante la ley 742 justamente para apoyar el “desfase” de gobernaciones y municipios.
Lo que se está concretando es la reactivación económica del departamento al inyectar recursos a la inversión pública y al ser el Estado el principal empleador. Sin embargo lo más importante es que luego de décadas de extractivismo, por primera vez está en el centro del debate político la necesidad de un nuevo modelo de desarrollo; que no dependa del gas, que no gaste recursos, sino que genere riquezas mediante el apoyo a los sectores productivos de alto valor, de la economía naranja, al turismo, a la inversión en educación e innovación, ya no solo desde el esfuerzo público paternalista y caduco, sino desde la Alianza Público - Privada, que creo que es el punto de consenso mas importante con el MAS y que de concretarse sería la única política de Estado de la ultima década en el departamento, compartida por todos y que nos devuelve la esperanza de un mañana conjunto mas allá de las diferencias.
En 2018 diversas empresas registran al fin un crecimiento significativo, el Vicepresidente Álvaro García Linera anunció que este año tendremos saldos positivos de crecimiento del PIB y los signos de recuperación se empiezan a sentir. Sin duda afirmar que en Tarija tenemos una economía saneada y que todo es color de rosa sería irresponsable y además irreal; pero si podemos afirmar que dimos el primer paso de la reactivación y entendimos que las ideas de la era del gas se agotaron y que es tiempo de un nuevo modelo. Necesitamos la grandeza de todos nuestros líderes , mas allá del egoísmo y el cálculo político, en eso hasta el propio MAS está aportando con su granito de arena.
Cochabamba siguió el mismo camino y se endeudó para pagar proyectos en ejecución. Su capacidad de endeudamiento en 2015 era de 49 millones de dólares, hasta el 2017 llego al liímite, a tal extremo que en abril de ese año, el ministro de Obras Públicas ofreció a la Gobernación un nuevo fideicomiso para cumplir su contraparte en el tramo Epizana - Comarapa, el cual tuvo que rechazar, porque ya no contaba con capacidad de endeudamiento.
El Municipio del El Alto inició recientemente los trámites para contratar un crédito privado con el Banco Nacional de Bolivia por la suma de 127 millones de bolivianos para tres proyectos: la terminal metropolitana, el paso a desnivel del Chacaltaya y el paso a desnivel en la avenida Panorámica.
¿Por qué se endeudan las gobernaciones y los municipios? Los presupuestos de las gestiones 2011- 2014 fueron enormes y entonces, nada hacía pensar que iban a desplomarse. Al no contar con un fondo de reservas que sirviera como colchón, esta caída generó un hueco financiero muy grande que paralizó diversos proyectos y dejó a las gobernaciones y municipios con un serio problema de liquidez.
Llevados a ejemplos de la vida cotidiana; don Juan, que percibía 5 mil bolivianos de salario al mes y pasó a ganar de la noche a la mañana solo 2 mil bolivianos. Lo grave es que en el momento que mejor ganaba don Juan se endeudó con el albañil que construyó su casa por 100.000 bolivianos con cuotas mensuales de 3 mil bolivianos. La obra se paró porque los ingresos totales de don Juan no alcanzaron para pagar al albañil.
La solución de don Juan fue recurrir a una cooperativa para prestarse dinero, pagar la deuda al albañil y concluir la casita. Ahora bien, esos 100 mil bolivianos ya no iban a pagarse en 3 años con el ingreso de 5 mil bolivianos, sino que pagaría en 10 años con sus nuevos ingresos.
¿Cuándo se hizo la deuda don Juan? ¿Cuándo contrató al albañil inicialmente o posteriormente cuando fue a la cooperativa a prestarse el dinero para el albañil? Obvio que cuando firmó el contrato con el albañil. Muy inteligentemente don Juan refinanció su deuda, una obligación que ya fue contratada hace años.
Este ejemplo se aplica y justifica los casos de Santa Cruz, Cochabamba , El Alto, entre otros. En 2015 cuando Adrián Oliva llegó a la Gobernación de Tarija, el saldo por pagar en contratos comprometidos por Lino Condori era de 6.475 millones de bolivianos.
Al 2017 eran de 3.507 millones de bolivianos y al 2020 las proyecciones con un barril de petróleo a 60 dólares prevén un saldo menor a 1.000 millones.
La Gobernación de Tarija, al igual que don Juan, fue al sistema financiero a solicitar créditos para refinanciar una deuda que fue contratada con anterioridad, dinero que no irá para que Adrián Oliva contrate algo nuevo sino para que pague su deuda, tal cual hizo don Juan.
Los fideicomisos, créditos privados, tienen el objetivo de darle liquidez y acelerar la ejecución de obras que se ejecutan, tal como lo hacen Costas, Canelas y Chapetón, que por cierto tienen un endeudamiento que supera el 90% de su capacidad, a diferencia de la de Tarija, que es menor al 60%, con solo 504.5 millones entre fideicomisos y créditos.
Con las gestiones de financiamiento, se han podido reactivar decenas de proyectos que estaban, primero, contratados, es decir, existía una deuda del gobierno departamental que seguirá ahí indistintamente de que si existen fideicomisos y créditos. Segundo, se reactivaron y tienen la liquidez suficiente para ser concluidos y puestos a disposición de la población, proyectos como el Oncológico, el Camino al Chaco, Centros de Salud y Colegios, entre tantos otros. Tercero, genera empleo, porque se paga a las empresas que contratan personas para construir su obra.
¿Los créditos y fideicomisos del Gobernador Oliva están endeudando a Tarija? ¿Costas está endeudando a Santa Cruz por más de dos mil millones, lo propio Canelas y Chapetón, con fondos que el gobierno creó maliciosamente para que se endeuden los gobiernos locales? Creo que no puede existir afirmación más falsa, infantil y con claros afanes políticos. Afirmar eso es simplemente una locura.
El que endeudó a Tarija fue Condori contratando 6.000 millones en obras cuando el petróleo se hundía. Oliva solo consiguió recursos para rellenar el tremendo hueco que nos dejaron, además de salvar el tejido empresarial de la región y darle “liquidez” a los proyectos - que en su mayoría los ejecutan sub gobernadores y alcaldes que son políticamente contrarios a la gobernación, hecho que jamás influyó porque los proyectos son de los ciudadanos no de los políticos y se deben concluir -. Por último, el Gobierno creó para todo el país estos fideicomisos mediante la ley 742 justamente para apoyar el “desfase” de gobernaciones y municipios.
Lo que se está concretando es la reactivación económica del departamento al inyectar recursos a la inversión pública y al ser el Estado el principal empleador. Sin embargo lo más importante es que luego de décadas de extractivismo, por primera vez está en el centro del debate político la necesidad de un nuevo modelo de desarrollo; que no dependa del gas, que no gaste recursos, sino que genere riquezas mediante el apoyo a los sectores productivos de alto valor, de la economía naranja, al turismo, a la inversión en educación e innovación, ya no solo desde el esfuerzo público paternalista y caduco, sino desde la Alianza Público - Privada, que creo que es el punto de consenso mas importante con el MAS y que de concretarse sería la única política de Estado de la ultima década en el departamento, compartida por todos y que nos devuelve la esperanza de un mañana conjunto mas allá de las diferencias.
En 2018 diversas empresas registran al fin un crecimiento significativo, el Vicepresidente Álvaro García Linera anunció que este año tendremos saldos positivos de crecimiento del PIB y los signos de recuperación se empiezan a sentir. Sin duda afirmar que en Tarija tenemos una economía saneada y que todo es color de rosa sería irresponsable y además irreal; pero si podemos afirmar que dimos el primer paso de la reactivación y entendimos que las ideas de la era del gas se agotaron y que es tiempo de un nuevo modelo. Necesitamos la grandeza de todos nuestros líderes , mas allá del egoísmo y el cálculo político, en eso hasta el propio MAS está aportando con su granito de arena.


