Incremento y productividad
El acuerdo al que llegó la COB y el Gobierno, respecto al incremento salarial provoco varias reacciones antagónicas, unos que critican a la Central Obrera indicando que está sometida a los designios del gobierno, que prácticamente es una traición el aceptar el 3% y 5,5% de incremento, el...
El acuerdo al que llegó la COB y el Gobierno, respecto al incremento salarial provoco varias reacciones antagónicas, unos que critican a la Central Obrera indicando que está sometida a los designios del gobierno, que prácticamente es una traición el aceptar el 3% y 5,5% de incremento, el sector privado ve prácticamente una catástrofe en estos porcentajes de incremento.
Indican que varias empresas quebraran o por lo menos realizaran despidos de gran parte de sus trabajadores, paralelamente este incremento ocasionará un proceso inflacionario. Todos estos argumentos conocidos por la sociedad ya que se repiten cada año.
Los empresarios de una manera natural rechazarán todo incremento ya que esto significa menos ganancia para ellos, hablan que el incremento debe ir de acuerdo a la productiva de los obreros, pero esto resulta inútil cuando la inversión en medios de producción no es la adecuada, es decir la mayoría de los empresarios pretenden producir más solo explotando a la mano de obra y no realizando inversiones en medios de producción (modernizando sus maquinarias) en forma adecuada, de acuerdo a la contabilidad y a la tabla de depreciaciones de activos, las maquinarias deben ser renovadas cada 8 años, sin embargo la mayoría de nuestros empresarios “hacen durar” la misma entre 25 a 40 años, entonces que productividad pueden exigir cuando ellos no cumplen su misión de “empresarios”.
Como dije en uno de mis anteriores artículos “El difícil incremento salarial”, los incrementos salariales, los bonos sociales, el segundo aguinaldo y otras medidas de redistribución de los ingresos, está convirtiendo gradualmente a los ciudadanos bolivianos en “importantes consumidores” con un poder adquisitivo que se ve fortalecido con la inflación baja y el tipo de cambio estable, prueba de esto es que la facturación de los restaurants y supermercados crecieron en más de 400% (2010 a 2017), las cuentas de ahorro en la banca privada creció muy significativamente, la mora disminuyo de un 13% a un 3%.
Estos datos muestran que el ciudadano boliviano es un agente económico racional que toma decisiones certeras cuando ve y cree que su economía y la del país se comporta de una manera estable, en este sentido corresponde a los empresarios privados empezar a seducirnos a los consumidores nacionales con la mejora (en calidad y precios) de sus productos mediante inversiones que cambien de forma radical el proceso productivo nacional, las condiciones macroeconómicas están dadas, el país sigue siendo primero en crecimiento económico latinoamericano por quinto año consecutivo.
La modernización del aparato productivo privado dará como consecuencia una mayor productividad, esto acompañado con la política económica de fortalecer e incrementar los ingresos de los bolivianos (no solo nominalmente) fortalecerán el mercado interno, creciendo la demanda, la cual de una forma natural y lógica hará crecer la oferta, beneficiándonos tanto los empresarios, como los obreros y la ciudadanía en general.
Basta de quejarnos y tomemos la iniciativa de convertir nuestras amenazas en fortalezas y nuestras debilidades en oportunidades, veamos el incremento de salarios, no solo como un incremento de nuestros gastos operacionales, sino veamos dicho aumento en una oportunidad de expandir la producción.
Indican que varias empresas quebraran o por lo menos realizaran despidos de gran parte de sus trabajadores, paralelamente este incremento ocasionará un proceso inflacionario. Todos estos argumentos conocidos por la sociedad ya que se repiten cada año.
Los empresarios de una manera natural rechazarán todo incremento ya que esto significa menos ganancia para ellos, hablan que el incremento debe ir de acuerdo a la productiva de los obreros, pero esto resulta inútil cuando la inversión en medios de producción no es la adecuada, es decir la mayoría de los empresarios pretenden producir más solo explotando a la mano de obra y no realizando inversiones en medios de producción (modernizando sus maquinarias) en forma adecuada, de acuerdo a la contabilidad y a la tabla de depreciaciones de activos, las maquinarias deben ser renovadas cada 8 años, sin embargo la mayoría de nuestros empresarios “hacen durar” la misma entre 25 a 40 años, entonces que productividad pueden exigir cuando ellos no cumplen su misión de “empresarios”.
Como dije en uno de mis anteriores artículos “El difícil incremento salarial”, los incrementos salariales, los bonos sociales, el segundo aguinaldo y otras medidas de redistribución de los ingresos, está convirtiendo gradualmente a los ciudadanos bolivianos en “importantes consumidores” con un poder adquisitivo que se ve fortalecido con la inflación baja y el tipo de cambio estable, prueba de esto es que la facturación de los restaurants y supermercados crecieron en más de 400% (2010 a 2017), las cuentas de ahorro en la banca privada creció muy significativamente, la mora disminuyo de un 13% a un 3%.
Estos datos muestran que el ciudadano boliviano es un agente económico racional que toma decisiones certeras cuando ve y cree que su economía y la del país se comporta de una manera estable, en este sentido corresponde a los empresarios privados empezar a seducirnos a los consumidores nacionales con la mejora (en calidad y precios) de sus productos mediante inversiones que cambien de forma radical el proceso productivo nacional, las condiciones macroeconómicas están dadas, el país sigue siendo primero en crecimiento económico latinoamericano por quinto año consecutivo.
La modernización del aparato productivo privado dará como consecuencia una mayor productividad, esto acompañado con la política económica de fortalecer e incrementar los ingresos de los bolivianos (no solo nominalmente) fortalecerán el mercado interno, creciendo la demanda, la cual de una forma natural y lógica hará crecer la oferta, beneficiándonos tanto los empresarios, como los obreros y la ciudadanía en general.
Basta de quejarnos y tomemos la iniciativa de convertir nuestras amenazas en fortalezas y nuestras debilidades en oportunidades, veamos el incremento de salarios, no solo como un incremento de nuestros gastos operacionales, sino veamos dicho aumento en una oportunidad de expandir la producción.


