¿Niños “reos” al fin libres?

Su inocencia está en pausa y algunos de sus sueños no han sobrevivido a los enormes muros. Lupe tiene cuatro años. Desde que nació ha vivido presa junto a su madre, en un penal que apenas supera los 200 metros cuadrados y junto a otras 40 mujeres con sus hijos.Para Lupe la cárcel es su casa,...

Su inocencia está en pausa y algunos de sus sueños no han sobrevivido a los enormes muros. Lupe tiene cuatro años. Desde que nació ha vivido presa junto a su madre, en un penal que apenas supera los 200 metros cuadrados y junto a otras 40 mujeres con sus hijos.Para Lupe la cárcel es su casa, así que con una muñeca en brazos se pasea entre el polvo, los pétreos rostros y la suciedad.Fabián tiene seis años llegó a la cárcel junto a su padre hace un año y lo primero que vio le generó gran impacto. En ese momento un reo, que habían metido en un turril, era golpeado con palos por parte de sus “compañeros”. Desde ese entonces Fabián ha evitado salir demasiado al patio aunque diez veces se ha descubierto en medio de la cancha abrazado de su vieja pelota.Hace un par de días, el Gobierno informó que al menos 600 menores de edad conviven con sus padres presos en diferentes recintos penitenciarios del país. Pero un último anuncio ha inquietado a los reos: “Los niños mayores de seis años serán desalojados progresivamente y trasladados en los próximos días con una familia ampliada o a centros de acogida para resguardar su seguridad”.La última noticia fue causa de la riña que terminó en la fuga de seis internos y que dejó un saldo de un policía herido.Pero ¿por qué se esperó tanto para tomar esta determinación? Según fuentes policiales se decidió esto después de que se hiciera público el abuso a una niña en el interior de un penal. La madre de la menor se quitó la vida horas antes de comparecer ante la justicia por permitir los abusos.A nivel internacional siempre se ha visto al sistema judicial boliviano como permisivo, sin ir más lejos, además de los niños, los reos pueden llevar a sus esposos y viceversa. Pero algo que agrava esta situación son las sentencias no ejecutoriadas, pues hay mujeres que deben esperar hasta seis años para poder acceder a un juicio y mientras tanto sus niños también cumplen la condena.Lo lamentable son estos errores y sumado a esto también es lamentable que el Ministerio de Justicia aún no cuente con un programa de protección a estos niños encarcelados. Las madres deben trabajar en la lavandería o la cocina de los penales para ganar dinero y costear los gastos extras que implica vivir con sus hijos.Empero, algo que nos llena de esperanza es el anuncio reciente del Gobierno. Éste informó que empezará un proceso concertado para sacar a los menores, llevarlos a centros de acogida y luego, en lo posible, entregarlos a sus familias ampliadas. Espera no se vea obligado a entrar y retirarlos por la fuerza.En Santa Cruz, según un comunicado emitido por la Dirección de Políticas Sociales del gobierno departamental, hasta la fecha se han retirado a 34 hijos de reclusos, de entre 6 y 14 años.El inciso c) del artículo 106 del Código Niña Niño Adolescente permite que los niños de hasta seis años puedan vivir con sus madres en un penal, pero más allá de esa edad no. Además prohíbe la presencia de menores en el penal de varones, situación que no ocurre por ejemplo en la cárcel de San Pedro, en la ciudad de La Paz.Pero hasta el artículo 106 del Código parece ir en contra del normal desarrollo de los menores. Estudios demuestran que el 90 por ciento del cerebro de un niño se desarrolla en los primeros 5 años; estos primeros años de vida son esenciales para el desarrollo de la forma en que el niño piensa, siente, se comporta e interactúa con los demás.Entonces nos preguntamos ¿Un menor de este rango de edad podrá educarse bien en un recinto penitenciario? y ¿los que nacen ahí? y aquí viene una pregunta amarga ¿Estaremos incentivando nuevas personas que falten a la ley?Sin embargo, el análisis es más profundo ya que bien sabemos que si han llegado a estos oscuros lugares es porque no tenían dónde quedarse ni con quien, así se vieron obligados a pagar los errores de sus padres. Lo que no es para nada justo.Ojalá que el nuevo anuncio del Gobierno sea integral, que pueda lograr el acogimiento de los menores en familias ampliadas pero garantizadas, ojalá que se logre crear un programa de apoyo para la crianza de estos menores lejos de las terribles cárceles, pero con visitas programadas y asistidas a sus padres.Sin duda es un reto de mucha dedicación pero tengan por seguro que es muy urgente.


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