Una bandera para maquillar la unidad

Según el ministro de Defensa, Javier Zavaleta, esta idea es “un gran acierto”, pues ratificaría que todo el país está unido en torno a la demanda marítima contra Chile, impetrada en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya.Sin embargo, esta actividad está teniendo a su paso...

Según el ministro de Defensa, Javier Zavaleta, esta idea es “un gran acierto”, pues ratificaría que todo el país está unido en torno a la demanda marítima contra Chile, impetrada en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya.Sin embargo, esta actividad está teniendo a su paso cientos de repercusiones. Primero, a nadie se le ocurra elegir el color azul para confeccionar un mantel, un vestido o lo que fuera, porque desde hace tres semanas la tela china, piel de lobo o razo incrementó su precio de forma gradual ante la demanda. El rollo de tela tenía un costo de 200 bolivianos y subió a 400, e incluso ya es difícil de encontrarla. Otro punto en discordia es el origen de creación de la bandera. El Movimiento Al Socialismo (MAS) afirma que el Decreto 07583 de 1966 establece el origen y creación de la misma; entretanto la oposición acusa al Gobierno de copiar la iniciativa de organizaciones cívicas y ciudadanas de El Alto, que marcharon con la bandera más grande de Bolivia en contra de la repostulación de Evo Morales.Lo cierto es que la bandera azul de reivindicación marítima fue creada el 13 de abril de 1966 (...), mediante Decreto Supremo 07583. El decreto fue suscrito por el General Alfredo Ovando Candia. “Créase el Pabellón de la Fuerza Naval Boliviana con las siguientes características: Campo azul-mar; en el ángulo superior izquierdo la Enseña Nacional con nueve estrellas que representan los nueve departamentos del país...”, se lee en el único artículo del Decreto.Hoy, tras 51 años, un gobierno decidió hacer efectiva la creación de la bandera. Más aún, un punto polémico es que en el Decreto no se estableció que se añada la whiphala y tampoco que se la use de esta manera para la reivindicación marítima. Esto porque originalmente ésta fue creada como emblema de la Fuerza Naval Boliviana.Así, es en este punto cuando surgen cuestionamientos sobre el verdadero fin del “Banderazo” y entonces muchos bolivianos se preguntan ¿si es que estos matices convierten a esta iniciativa en una acción política?El color azul, la división del país por la repostulación del presidente Evo Morales y una apremiante unidad podrían dar origen y razón a esta interpretación. “Vamos a estar en los ojos del mundo, ése es el objetivo”, el que “vea el mensaje de la bandera, verá también que Bolivia está unida en torno a la reivindicación marítima y un país mediterráneo”, “que demanda una salida a su agresor, Chile”, son las constantes frases que escuchamos de los ministros de Estado.Y es que también es muy importante para el Gobierno su imagen ante el mundo, y lo es más si consultamos la prensa internacional y vemos que el mundo ya no ve en Evo Morales al mismo presidente indígena de izquierda, que subía al poder con la urgencia de dar dignidad a su pueblo, de luchar contra las transnacionales, de dar voz pero también oportunidades a los excluidos…Muchos medios internacionales afirmaron: “En 10 años como presidente de Bolivia Evo Morales cambió muchas cosas en ese país. Y, por supuesto, también cambió él”.En este camino las palabras de los ministros tienen sentido y revelarían uno más de los objetivos intrínsecos del “Banderazo”: Volver al Evo de antes… Empero, la unidad no es un discurso superficial, el Gobierno la necesita ahora más que nunca. Por ello no es tan utópico creer que realmente esto sea una herramienta política. ¿Cuántas veces hemos peleado entre hermanos en casa y cuántas veces nos hemos abrazado y unido porque alguien ha dañado a nuestra familia y hay que defenderla?, la fórmula es sencilla. Finalmente, es poco probable que una kilométrica bandera azul influya ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, es más probable que ganemos el récord Guinness y mucho más probable que esta acción del Gobierno cumpla su objetivo de unidad ante los ojos del mundo y reconquiste algunos corazones bolivianos.Pero apartándonos de la acción del oficialismo, lo que no debemos politizar es el amor a la patria, pues todos los bolivianos, libres de colores políticos y sin importar el gobierno de turno, siempre estuvimos unidos ante un solo anhelo: el “volver al mar”.


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