¿Adiós a la petroquímica de Yacuiba?
El presupuesto de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos ya no contempla la construcción de la planta de propileno y polipropileno para este 2018, lo que supone que, como pronto, se iniciaría su construcción en 2020 luego del año y pico que se prevé tarda su licitación.En 2014 el...
El presupuesto de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos ya no contempla la construcción de la planta de propileno y polipropileno para este 2018, lo que supone que, como pronto, se iniciaría su construcción en 2020 luego del año y pico que se prevé tarda su licitación.En 2014 el presidente Evo Morales tomó un avión y del brazo del entonces ministro del sector, Juan José Sosa, anunció en los bajos de su dependencia que la planta petroquímica se construiría en el Chaco. Era mayo y apenas faltaban cinco meses para las elecciones y todo sumaba. Para entonces se habían sembrado dudas por la falta de proactividad en ofrecer datos concretos.Nada pasó durante un buen tiempo, salvo que Evo ganó las elecciones de 2014 y perdió las subnacionales de 2015. En 2016, en la víspera del bicentenario, YPFB y el Banco Central de Bolivia firmaron un convenio de crédito por 2.000 millones de dólares que iban a ser financiados con respaldo en las Reservas Internacionales para construir esta planta. Parecía precipitado, pues ni siquiera se había lanzado la licitación, pero algo había que ofrecer después del varapalo del 21F y en la víspera de los festejos del Bicentenario.El anuncio coincidió con la enésima pelea entre Yacuiba y Villa Montes, que exigían acoger la infraestructura. También con las cada vez más dudas sobre el proyecto de etileno y polietileno, el verdaderamente rentable, que alguna vez Morales lo prometió en Puerto Suárez, en la zona de influencia de Brasken, y que hasta hoy sigue siendo un punto negro en la memoria.La planta petroquímica, que finalmente se decidió ubicar en Yacuiba y que hoy va camino del olvido fue licitada en 2016. Se esperaba un superanuncio en pleno Bicentenario de la batalla de La Tablada, la que cuenta los días de libertad de Tarija, pero antes de ello, explotaron las vergüenzas del negociado (presunto) en la compra de tres taladros a la italiana Drillmec. El escándalo fue de tal envergadura, y con tanto interés seguido desde la órbita de la Vicepresidencia, que acabó por decapitar a todo el aparato administrativo de YPFB incluido su presidente Guillermo Achá.Para entonces la licitación de la petroquímica contaba con un informe de adjudicación que la entregaba a otra italiana, Tecnimont, que por la casualidades de la vida había intervenido en todo el proceso de definición, en sociedad con la española Técnicas Reunidas, que también por casualidad construyó y operó la planta separadora de líquidos, encargada de abastecer de materia prima a la futura.El negocio de los líquidos, materia prima de la petroquímica, siempre ha estado en entredicho. Argentina nunca pagó por ellos, como si lo hizo Brasil por una sexta parte una vez que se revisó el contrato y nunca se dieron explicaciones al respecto. Como máximo, cuando se enojaba Carlos Villegas (que en paz descanse) ante las preguntas de este medio, acertaba a decir que Argentina pagaba mucho más que Brasil. Como si sirviera de justificante.En los más de diez años que lleva el contrato operando, los líquidos llegan disueltos en el torrente de gas hasta Campo Durán, donde Refinor, antes propiedad de Repsol, los separaba. El gas iba al uso domiciliario, los líquidos al industrial. Actualmente ese trabajo se hace en la planta separadora de Yacuiba, con la “mala suerte” de que no hay donde mandar lo separado porque algunos se tomaron de más de tiempo para cerrar el círculo. El etano, sin asco, se reinyecta en el mismo ducto y se exporta a la Argentina sin cobrar un peso extra por más que se insista en el pago por poder calorífico, a lo que contribuye a elevar. El propano se hace GLP, tanto que ya no sabemos ni donde mandar. La Argentina ahora propone, o proponía, comprar por ducto durante diez años el propano del GLP. Tal como se explica el Ministerio, vaya usted a saber si hablan de un ducto separado o de la reinyección haciendo aún más absurda la Separadora.Huelga decir que la desaparición de la planta petroquímica es un tremendo paso atrás, una traición a la agenda de Octubre y una muestra más del complicado momento que vive el Movimiento Al Socialismo, perforado hasta lo más profundo, e incapaz de recordar cuales fueron sus compromisos y prioridades. Más tiempo se perdió en convencer que la petroquímica de gas era posible que lo que han tardado en desestimarla.La petroquímica ya no va, de momento, mientras el Ministro de Hidrocarburos y su docto equipo de comunicación se hacen un lío entre lo que es gas convencional, no convencional y hacen anuncios – fiesta sobre lo que, de nuevo, algunos dicen que tenemos.


