Bolivia, Argentina y la salud universal y gratuita
Lo cierto es que al final del lío diplomático, el asunto va de quien paga qué y en qué plazos y que nada tiene que ver con los derechos humanos o la buena vecindad. La mecha la prendió el Gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, quien encargó una Ley para lograr recuperar lo que el Ministerio...
Lo cierto es que al final del lío diplomático, el asunto va de quien paga qué y en qué plazos y que nada tiene que ver con los derechos humanos o la buena vecindad. La mecha la prendió el Gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, quien encargó una Ley para lograr recuperar lo que el Ministerio de Salud de esa provincia federal gasta en atender a los bolivianos que cruzan la frontera para ese fin. El problema en la Argentina es respetar su Constitución, que fue ideada en un momento muy concreto y configuró una nación de brazos abiertos en el que se refugiaron miles de migrantes y acabó por configurar la gran Argentina de los años 50 y 60. La iniciativa de Morales, buen amigo de Mauricio Macri, no parece una iniciativa aislada, sino que más bien se asemeja a una punta de lanza que ha abierto un camino por el que también han hurgado los grandes medios argentinos, como Clarín y La Nación en sus últimos artículos, y también el vecino El Tribuno. El gobierno de Cambiemos de Mauricio Macri tiene una clara visión economicista de las relaciones fronterizas y, con el poso racista que los sustenta y ha utilizado en no pocas ocasiones para contentar a sus votantes, no va a tener problemas en ajustar lo necesario para lograr cobrar lo que los bolivianos gastan en salud en Argentina.El problema de Argentina es justamente el contrario al de Bolivia, pues allí nadie paga y por lo tanto, Macri quiere cargar las facturas directamente al Ministerio de Salud boliviano. En Bolivia el problema es que todo el mundo paga, salvo en Tarija algunas atenciones cubiertas por el Susat, y por tanto el problema sería instalar todo el sistema que permita dar el servicio y derivar el cobro varios meses después. En la práctica sería una conciliación, pues la factura boliviana va a ser mucho más elevada. En la práctica también, serán los hospitales dependientes de las Gobernaciones quienes acabarán haciéndose cargo de la salud de los turistas argentinos que acaben cayendo en nuestros nosocomios.Quien lo ha procesado pronto ha sido el Gobernador de Tarija, Adrián Oliva, quien ofreció la gratuidad en el departamento, el único que ofrece un Seguro Universal de Salud que asumirá el costo.En el enésimo pulso con la administración de Mauricio Macri, cuyo encuentro oficial sigue postergado, y ya se anuncia de nuevo para abril, no han faltado quienes han hecho el coro al argumentario argentino sin caer en la cuenta de las propias miserias. La solidaridad ya no existe como concepto político.No hay duda de que el problema en sí es boliviano, que con apenas 90 dólares de gasto per cápita según datos de la Organización Mundial de la Salud sigue a la cola del continente frente a los 1.000 que gasta Argentina. El Gobierno teóricamente socialista de Evo Morales no ha logrado articular un sistema público de salud mientras los trabajadores financian maltrechas cajas incapaces siquiera de competir entre ellas en lo que a calidad de atención se refiere y el 70 por ciento de los bolivianos entre los 5 y los 60 años queda, simplemente, al aire, aferrado a las kermesses, la ciencia experimental o la caridad cristiana.Tal vez Evo Morales esté pensando en ofrecer a los argentinos, hijos de la Patria Grande, ser atendidos en Bolivia gratuitamente, tal vez esté pensando en poner en marcha el olvidado sistema público de salud tantas veces prometido. Es hora de invertir en servicios y personal y no solo en edificios o máquinas que, al final, acabamos repagando entre todos.


