La ambición del Velódromo
La pista ciclística especializada es uno de los tres componentes que se ejecutan dentro del proyecto de la Villa Olímpica de Tarija en la zona de San Blas y que en su momento, al calor de la ola de ingresos hidrocarburíferos, marcó un lugar en la agenda de la Tarija que se pretendía. La...
La pista ciclística especializada es uno de los tres componentes que se ejecutan dentro del proyecto de la Villa Olímpica de Tarija en la zona de San Blas y que en su momento, al calor de la ola de ingresos hidrocarburíferos, marcó un lugar en la agenda de la Tarija que se pretendía.
La obra estaba presupuestada en algo más de 27 millones de bolivianos y con ese monto se contrató en octubre de 2006, doce años después ha concluido con más de 43 millones de bolivianos invertidos gracias a las maniobras realizadas tanto por el ex Gobernador Mario Cossío como por su sucesor, luego de la destitución asamblearia hoy inconstitucional, Lino Condori.La obra no avanzaba como se esperaba y para no desentonar, se encontraba en el eje de la polémica tal cual la inmensa mayoría de las obras ejecutadas por el ex Gobernador. El 1 de noviembre el contrato con Conalsi fue resuelto cuando quedaban algo más de diez millones por ejecutar.Cuando el proyecto sin contrato cayó a las manos del Movimiento Al Socialismo y Lino Condori y su equipo en diciembre de 2010 fue a parar directamente a la congeladora. No había una causa específica que obligara al MAS a no licitar ese contrato. Ni siquiera los peor pensados podían entenderlo. La obra tenía cierto porcentaje de avance y no resultaba la mejor de las ideas aguardar a que todo se arruinara. La única justificación que el MAS esgrimía era el negar el proyecto de Mario Cossío, no continuarlo para que no pareciera una buena idea. Lo cierto es que el proyecto de la Villa Olímpica se visionó como una oportunidad para posicionar la marca Tarija en el mundo del deporte con la construcción de instalaciones deportivas de primer nivel; pero sobre todo se visionó como una gran oportunidad del negocio inmobiliario, ya que la elección de su ubicación, que también ha arrastrado diferentes procesos, jaló de diferentes obras civiles y de infraestructuras abriendo todo un mercado al otro lado del río hasta San Jacinto.No fue hasta 2014, cuando el precio de los hidrocarburos empezó a caer radicalmente y cuando Lino Condori ya enfilaba el camino del retiro dorado, en mayo de 2014, cuando se entregó la obra a la Empresa Boliviana de Construcción, la empresa pública creada por el Gobierno poco más que para ejecutar este tipo de proyectos enquistados y que fue presentada con aires de ONG pero que, al menos en el caso de Tarija, obtuvo un sustancial incremento sobre el costo presumido. Es decir, en 2010 quedaban diez millones por ejecutar pero en 2014 se contrató por otros 26 millones de bolivianos, es decir, 16 más de lo previsto.En esas, la ejecución ha ido avanzando y con la caída de ingresos al Gobernador Adrián Oliva, que ayer le tocó presentar el producto final, tomó la decisión de concluir el velódromo y buscarle la financiación pertinente, que no es poca. La conclusión del velódromo diez años después de su inicio es un ejemplo de la capacidad que tiene la política en perjudicar el desarrollo. Las diferentes visiones han acabado por demorar demasiado un complejo que, todavía inconcluso y a pesar de todas sus sombras, es ambicioso para la ciudad y el departamento. Un complejo que apuesta porque Tarija haga también cosas grandes como se hacen en cualquier otro lugar del mundo.Las prioridades pueden definirse en base a muchas agendas. Sin duda arrancar hoy una obra megalómana no estaría recomendado por la coyuntura de los ingresos, pero concluirla cuando los porcentajes de avance en los diferentes componentes eran considerables es sin duda una decisión inteligente. La Piscina Olímpica y el Coliseo esperan su oportunidad. No demorará. Tarija abre nuevas opciones. Tarija merece pensarse en grande.


