La COB y el nuevo sujeto
Desde que se conoció la nueva configuración de la Central Obrera Boliviana, diferentes departamentales que ya habían desconfiado de la convocatoria al Congreso de Santa Cruz y su posterior desarrollo han empezado a apartarse de la actual línea impuesta por el electo Juan Carlos Huarachi,...
Desde que se conoció la nueva configuración de la Central Obrera Boliviana, diferentes departamentales que ya habían desconfiado de la convocatoria al Congreso de Santa Cruz y su posterior desarrollo han empezado a apartarse de la actual línea impuesta por el electo Juan Carlos Huarachi, considerado poco más que un apéndice del Gobierno. “No nos revolcamos en el mismo barro” manifestó el ejecutivo de la central departamental chuquisaqueña Carlos Salazar quien criticó la inclusión de funcionarios y la escasa libertad de la nueva ejecutiva. Similar discurso sostuvo el ejecutivo de la COD de Cochabamba, Ángel Camacho, quien cuestionó también las dobleces manejadas frente a la convocatoria del 21 de Febrero.La debilidad del movimiento obrero en Bolivia no es desconocido para nadie, tampoco sorprendente. Un país mínimamente industrializado difícilmente puede tener un aparato obrero multitudinario y la política minera, que privilegia y mucho a los cooperativistas mineros ha reducido al máximo a los mineros dependientes, la mayoría de ellos parte de las empresas estatales y por tanto, representantes del mismo discurso. El problema no es que el movimiento obrero sea pequeño y escaso de efectivos, que más o menos siempre lo fue, sino la situación orgánicamente insostenible a la que se está llegando.Resulta complicado reconocer la doctrina marxista dentro de la organización cada vez más plegada a los intereses del Gobierno. Es verdad que el ex ejecutivo Guido Mitma tampoco era un dechado de virtudes sino un calculador nato superviviente en la primera fila ante situaciones adversas. Con su caída y unción de unos sustitutos en precarias condiciones la Central Obrera acaba por enterrar lo poco de disciplinado sindicato de amplio espectro comunista le quedaba.El domingo en una amplia entrevista en el periódico El Deber, el vicepresidente Álvaro García Linera verbalizaba los nuevos objetivos políticos del Gobierno para mantener la hegemonía con la que han venido practicando el gobierno en los últimos 12 años. Un nuevo sujeto que no existía hace ocho años y que hoy es el que, según su criterio, dará las mayorías en las próximas elecciones.El sujeto de la revolución del Movimiento Al Socialismo, muy poco socialista y mucho más alineado a los intereses liberales de sectores como el campesino, el gremial o el cocalero, nunca fue el obrero en ninguna de sus representaciones. En ese contexto, la Central Obrera acabó aceptando su rol de actor secundario en el proceso a medida que crecían sus expectativas sobre las promesas industrializadoras del país. De ser ciertas y concretarse, la COB podría ir ganando un rol más central dentro del proceso. Nada de eso ha pasado, más al contrario, el vicepresidente reconoce al nuevo sujeto en los pequeños propietarios más formalizados, funcionarios públicos de mediano nivel y trabajadores de empresas de servicios que han ascendido de los niveles populares a los niveles de la clase media, que según el PNUD han pasado de uno a tres millones de personas en los últimos años. Un sujeto político que se reúne en comunidades virtuales y que, de vez en cuando, se territorializa expresando sus malestares, normalmente hacia el Gobierno.En este esquema, la COB lejos de ocupar el primer plano que esperaba ha quedado relegada a un tercer banco desde el que se le convoca para hacer la foto del incremento salarial o el doble aguinaldo, según toque, y al que no se le reconoce otra capacidad de intermediación en asuntos de construcción del Estado nacional popular.La COB va perdiendo y debe tener la capacidad de reinventarse en un siglo XXI en el que las lógicas políticas y de construcción han cambiado y en el que los enemigos de siempre, el imperialismo intervencionista, va tomando diferentes rostros y discursos cada vez más confusos y próximos. En la actual batalla por la hegemonía según el Vicepresidente, el sujeto político ha sido sustituido por comunidades virtuales de internet, pero eso no quiere decir que la batalla haya terminado. No hay batalla sin relato y en eso, la COB todavía cuenta con ventajas por las promesas reconocidas y las deudas pendientes con la nación.


