El atraco a Setar

La Autoridad de Electricidad tuvo la oportunidad de intervenir Servicios Eléctricos de Tarija al menos en dos ocasiones con nitidez. Una durante la gestión del interino Lino Condori, otra durante los primeros meses de la gestión de Adrián Oliva. El servicio era tan malo que no hubiera habido...

La Autoridad de Electricidad tuvo la oportunidad de intervenir Servicios Eléctricos de Tarija al menos en dos ocasiones con nitidez. Una durante la gestión del interino Lino Condori, otra durante los primeros meses de la gestión de Adrián Oliva. El servicio era tan malo que no hubiera habido un tarijeño que hubiera salido a la calle a defender lo contrario. Pero la AE no se atrevió a hacerlo. La primera vez ni más ni menos que el Ministro de la Presidencia, el poderoso Juan Ramón Quintana, le paró los pies al Ministro de Hidrocarburos, el tarijeño Juan José Sosa y dejó contento al “oficialismo emergente” en Tarija que acabó arropando la gestión de Lino Condori. La segunda vez la presión sobrevino por un serio “problema” de facturación que multiplicó los reclamos al mismo tiempo que el Ministerio y sus amigos retomaban el argumentario de la intervención. La “crisis” pasó cuando Evo Morales dividió el Ministerio de Energía e Hidrocarburos y la suerte dejó de estar en la órbita del tarijeño Luis Alberto Sánchez, y sus amigos.Setar tiene una infinidad de problemas estructurales que han alejado a aquellos que creían que podían asaltar el botín, que no es tal. Setar tiene una alegre caja chica, pero un enorme volumen de deudas por cobrar y un difícil equilibrio financiero sostenido en los balances como suele pasar en estas empresas de capital público. Setar no es un buen negocio para la institución pública, tal vez sí para los muchos parásitos que la sobrevuelan y que dejan su rastro en el Sicoes. Hasta que Servicios Eléctricos de Tarija no se convierta en una empresa seria e institucionalizada, los problemas van a seguir siendo recurrentes y también las amenazas.En cualquier caso, ninguno de los muchos problemas que azotan a Setar, la empresa que los tarijeños pudieron poner en pie tan lejos del poder central de La Paz para poder traer el siglo XX a Tarija, no se van a solucionar de ninguna manera con multas económicas cursadas contra la institución. Pagar once millones de bolivianos a la Autoridad de Electricidad por mala gestión supone un absurdo mayúsculo, pues lo único que hace es seguir restando fuerzas a la precaria empresa y quitarle el poco estímulo que podría tener.Es necesario que el Ministerio de Energía, con Rafael Alarcón al frente, piense en esa nociva normativa y plantee soluciones alternativas, al menos para la generosa empresa de Tarija, que ya cedió el componente hidroeléctrico de San Jacinto; que ha financiado interesantes presas que serán explotadas por ENDE y sus derivadas en el componente de generación; y que, sobre todo, es el departamento que se ha comprometido a pagar la interconexión al sistema nacional siendo esta competencia del Estado.Este último punto es especialmente doloroso, pues la interconexión al SIN es un éxito reciente y ansiado por el departamento de Tarija, que esperaba que de esa manera su sistema eléctrico se convirtiera en más estable y con más capacidad, condiciones aptas para competir en el mercado global, pero que evidentemente es la consecuencia de la construcción de la termoeléctrica de Villa Montes, que quema buena porción de gas tarijeño pagando regalías a precio de mercado interno y después se manda a través del cable a miles de kilómetros, hasta el eje central, donde las empresas disfrutan de la misma electricidad cara que al pie de la primera torre a pesar de la pérdida que se produce en su transporte.Tarija ha sido siempre generosa con el país. Es necesario que alguien tome en serio el absurdo de las multas de Setar. Por lo menos eso.


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