El tipo de cambio y el doble aguinaldo en la economía nacional

Los expresidentes del Banco Central de Bolivia (BCB), Juan Antonio Morales y Gabriel Loza, coinciden en ser partidarios de la devaluación de la moneda nacional, el boliviano.Basados en estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), que en su revisión de la economía boliviana de 2017...

Los expresidentes del Banco Central de Bolivia (BCB), Juan Antonio Morales y Gabriel Loza, coinciden en ser partidarios de la devaluación de la moneda nacional, el boliviano.Basados en estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), que en su revisión de la economía boliviana de 2017 considera que el boliviano estaría sobrevaluado entre 17% y 30%, sugieren devaluar la moneda en esa proporción.Con ellos también coincide el economista Walter Gómez D’Angelo, que de manera más lanzada afirma que la sobrevaluación del boliviano desde el año 2010 hasta ahora suma un 50%.El argumento de todos ellos, sintetizado por este último, es que mantener el tipo de cambio como está provoca una “enorme pérdida de competitividad para la economía nacional. Cada año importamos más bienes que antes producíamos internamente y nos resulta menos rentable exportar. Este proceso está evidentemente deteriorando la balanza corriente externa de la economía boliviana”.Es cierto que actualmente se registran déficit fiscales elevados consecutivos: 3,4% el 2014, 6,9% el 2015, 6,6% el 2016, 7,3% el 2017. Y que el déficit proyectado para el 2018 será similar al de 2017. Y que los déficits fiscales son, como bien señala Juan Antonio Morales, “hermanos gemelos” de los déficit en cuenta corriente de la Balanza de Pagos (que incluyen a la balanza comercial, o sea importaciones y exportaciones, y a las entradas y salidas de capital, inversiones, turismo, etc.). Sin embargo, es importante precisar que los déficit fiscales (más gastos que ingresos) son en gran medida culpa de la caída del precio de las materias primas que Bolivia exporta, fundamentalmente el gas. Afirmar que el tipo de cambio es el que está ocasionando déficit fiscal significaría reconocer implícitamente que hasta el año 2014 Bolivia tenía exportaciones diversificadas, y que solamente porque los países vecinos devaluaron sus monedas desde ese año, las exportaciones bolivianas ya no pueden competir. Las críticas mejor fundamentadas en materia económica contra el gobierno de Evo Morales muestran lo contrario: la reprimarización de la economía boliviana, es decir la concentración de las exportaciones en materias primas (gas, minerales, soya). La evidencia sobre esto es fácil de encontrar.Por tanto, el tema de los déficits va por otro lado. Primero, que el gobierno ha estado gastando más de lo que tiene, debido a que su principal fuente de financiamiento (el gas) ya no da como antes. Segundo, que eso se debe a su fracaso en diversificar las exportaciones bolivianas y su enorme retraso (acaso también un fracaso) en sus proyectos industrializadores más importantes, como el propio gas y el litio. Y a todo esto se sumará este año el efecto doble aguinaldo, que es, antes que nada, uno de los elementos que claramente encarecen la inversión privada y que no sólo resta competitividad (con un efecto más directo sobre la producción que el tipo de cambio), sino que dificulta la creación y sostenibilidad de empleos de calidad. El tipo de cambio todavía es sostenible porque las Reservas Internacionales, aunque magulladas por los déficits, se han estabilizado, pero a costa de un creciente endeudamiento que también ha servido para mantener la inversión pública que hace crecer el PIB, indicador por demás engañoso.La solución no pasa por devaluar desesperadamente, pero tampoco por buscar un crecimiento del PIB sólo para justificar una política netamente político-electoral como es el doble aguinaldo. Una política económica óptima no está en ganarles en tasa de crecimiento del PIB a nuestros vecinos, sino en industrializar, invertir sabiamente y evitar las crisis. Es momento de exigir responsabilidad económica a todos, empezando por los gobernantes, que son quienes tienen el poder y el timón.


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