Los “locos” jóvenes de hoy
Un viejo amigo decía “qué suerte tuve que nací tres décadas antes que los jóvenes de hoy en día y pude debatir acerca de La República de Platón o sobre las antinomias kantianas, con Bach de fondo y bebiendo café. No como hoy que no hacen más que discutir sobre Juego de tronos, tomar...
Un viejo amigo decía “qué suerte tuve que nací tres décadas antes que los jóvenes de hoy en día y pude debatir acerca de La República de Platón o sobre las antinomias kantianas, con Bach de fondo y bebiendo café. No como hoy que no hacen más que discutir sobre Juego de tronos, tomar cerveza y opinar en las redes sociales cualquier barbaridad”.En fin…el pensamiento se resume en que los jóvenes de antes sí que eran jóvenes, y no como los “locos” de ahora, con sus excepciones. Es cierto que en la universidad pública de Tarija se pelea por plata y cargos, es cierto que el índice delincuencial está dominado por los jóvenes, es cierto que el consumo de alcohol es excesivo, son ciertas tantas cosas que no sería difícil darle la razón al viejo amigo.Pero no toda la juventud está sumergida en estos males sociales, hay un gran sector que observa, que calla y que mueve su vida a su manera. Consiguiendo logros personales, abriéndose campo en un mundo lleno de tantas cosas y cuyo principal motor parece ser la política. Éstos son los jóvenes del dinamismo, los que descubrieron nuevas formas de comunicarse, los dueños del planeta internet.Tal vez uno de los principales indicadores para las personas mayores es la reducción de participación de la juventud en la política. Pero nos hemos puesto a pensar: ¿Por qué la política está perdiendo a los jóvenes, aquí en Tarija, Bolivia y el mundo?Hoy más que antes la mayoría de la juventud es apolítica, no confía en los partidos. Los consideran anticuados, lo que no significa que aborrezcan la democracia. Pues han visto tantas cosas de uno y otro bando que mal distinguen ya entre izquierdas y derechas.Los jóvenes de hoy son pragmáticos y pospolíticos. No ven excesiva diferencia entre progresistas y conservadores. Para ellos son todos iguales, o casi. Y sobre todo, no les tienen miedo.Para los jóvenes sus héroes son otros. Según el sociólogo Juan Arias, más que a Che Guevara, los jóvenes exaltan hoy, por ejemplo, a los ídolos del mundo de internet. Siguiendo las huellas de estos jóvenes creativos que empiezan de la nada. También ellos quieren triunfar, ganar dinero, poder viajar, sentirse libres de ataduras. “Son anti y al mismo tiempo no saben bien con quién estar. Tienen más claro lo que no quieren, lo que rechazan, que lo que buscan”.Para Arias y otros sociólogos queda claro que a la juventud actual le gusta el dinamismo, odian la estática de la política. Les parece ridículo que los políticos traten de convencerlos, cuando desde el palco lo han visto todo. A ellos les gustan los líderes radicales, los genuinos, los contestatarios, algo que los políticos y los adultos olvidan con demasiada frecuencia.Tampoco conocen el virus del miedo, por lo que en cualquier ciudad son los que más sufren accidentes de tránsito. Éste también es un motivo por el que la política fracasa cuando intenta conquistarlos olvidando que ellos son sordos a los halagos de los que les dan órdenes y consignas.Quizás siempre fue así, pero antes no aparecía tan evidente como hoy. Los jóvenes fueron siempre la vanguardia en los movimientos que abrían caminos nuevos, pero mientras en el pasado actuaban a las órdenes de las instituciones políticas, sindicales, religiosas o militares, hoy van por su cuenta. Son líderes de sí mismos y no por eso menos valorables que los de antes.Tampoco se crea que por haber nacido en el mundo de la tecnología todo está al alcance de sus manos, pues esto no es cierto. El mundo actual no tiene mejores oportunidades para la juventud que años antes.Es verdad que es la generación mejor formada de la historia, pero también es la que enfrenta el mayor índice de desempleo. Es la generación con el mayor acceso a la salud en la historia y, sin embargo, la más afectada por causas de muertes externas: accidentes de tránsito, violencia, abuso de sustancias psicoactivas.Es la generación con la mirada más abierta, más global, y al mismo tiempo la más atravesada por las trayectorias inciertas de la migración.Así son los jóvenes de hoy: una serie de paradojas a las que hay que sumar las nuevas tecnologías que más allá de sus beneficios, rompen barreras, quiebran una lógica intergeneracional y los ponen en peligro.Ahí están con su ritmo, en medio de todo este mundo tecnológico, de elevado índice delincuencial y dominado por una clase política sorda. Generación tras generación, nuestros referentes culturales cambian, los conocimientos son otros y los intereses marcan caminos diferentes.


