Bajo la sombra del abuso
Cada tres días una mujer es violada en Tarija. En el año 2016 más de 4.106 casos de violencia contra menores de edad fueron registrados en el municipio de Tarija, de estos casos, 206 corresponden a delitos sexuales. Lo más preocupante es que el 80% de ellos fueron cometidos dentro del...
Cada tres días una mujer es violada en Tarija. En el año 2016 más de 4.106 casos de violencia contra menores de edad fueron registrados en el municipio de Tarija, de estos casos, 206 corresponden a delitos sexuales. Lo más preocupante es que el 80% de ellos fueron cometidos dentro del entorno familiar. Esto lo corrobora un informe proporcionado por el Ministerio Público.Pero también el dato es respaldado por la Defensoría de la Niñez en Tarija, instancia que reporta que sólo en un 5% de los casos el agresor es extraño. Esto confirma que éste tiene una relación de parentesco o proximidad al entorno familiar. En la presente gestión, hasta la fecha el Centro de Atención y Especialización de Prevención y Atención Terapéutica (Cepat), atendió a más de 60 niños, niñas y adolescentes entre edades de 12 a 18 años, que han sido víctima de violencia sexual. En 40 de estos casos los menores sufrieron violación agravada.Los datos son alarmantes, no queda duda que la violencia sexual contra los niños es una grave violación de sus derechos. Sin embargo, es una realidad en todo el país, se ha evidenciado que ésta puede ocurrir en los hogares, instituciones, escuelas, lugares de trabajo, dentro de las comunidades, en contextos de desarrollo y de emergencia. El riesgo está en todas partes.De acuerdo a Unicef, cada vez más, los celulares e Internet ponen a los niños en riesgo de violencia sexual, ya que algunos adultos utilizan la red para buscar relaciones sexuales con menores. También hay un aumento en el número y la circulación de imágenes donde se producen actos de abuso a niños. Además los propios menores envían entre sí mensajes o imágenes de contenido sexual a través sus celulares, los llamados “sexting” (envío de contenidos eróticos o pornográficos por medio de teléfonos móviles), lo que les coloca en peligro de sufrir otro tipo de abuso.Sin embargo, la verdadera magnitud de la violencia sexual está oculta, debido a su naturaleza sensible e ilegal. La mayoría de los niños y las familias no denuncian los casos de abuso y explotación a causa del estigma, el miedo y la falta de confianza en las autoridades. La tolerancia social y la falta de conciencia también contribuyen a que no se denuncien muchos de los hechos.Pero mientras esto sucede las consecuencias no se dejan esperar, las pruebas indican que la violencia sexual puede causar lesiones físicas, psicológicas y sociales graves a corto y largo plazo, no sólo para las niñas o niños, sino también para sus familias y comunidades. Esto incluye los riesgos de padecer enfermedades, embarazos no deseados, trastornos psicológicos, estigma, discriminación y dificultades en la escuela.Respecto a los castigos; en Bolivia se descartaron las sanciones máximas de castración y la pena de muerte por este delito, de tal manera que la Ley de Protección al Menor sanciona, a quienes incurran en esto, con la pena de cárcel. Empero llegado el momento los juicios demoran y la fuerza de la denuncia se diluye, a tal punto que incluso las familias negocian con los abusadores.Unicef insiste en la importancia de una ley de medidas integrales para proteger a los niños y niñas de la violencia, que plantee la actuación con celeridad, eficiencia y efectividad. También es importante que se aborde “la necesidad de una actuación realmente coordinada de las instituciones implicadas, que evite la revictimización y mayores sufrimientos al niño o niña”.Y no solo después de que se haya detectado un abuso sino que también existan medidas que se apliquen como prevención para evitar que se den estos casos. También se debe impulsar la denuncia venciendo el estigma, pero queda claro que denunciar no sólo requiere de valentía por parte de la víctima, sino también de apoyo. Ya es hora de que dejemos de vivir bajo la sombra del abuso sexual.


