Sofi está triste
Sofi no contesta las preguntas que hace la maestra y no porque no haya estudiado, sino porque está segura que dará una respuesta incorrecta.Tampoco juega en los recreos, ni va a los cumpleaños porque cree que a nadie le importa su presencia. Y no es así, pero Sofi lo cree.Siente que no es...
Sofi no contesta las preguntas que hace la maestra y no porque no haya estudiado, sino porque está segura que dará una respuesta incorrecta.Tampoco juega en los recreos, ni va a los cumpleaños porque cree que a nadie le importa su presencia. Y no es así, pero Sofi lo cree.Siente que no es valiosa, ni linda, ni buena, ni inteligente. “¿No ves que eres tonta? ¿Ves que no sirves para nada? ¡Jamás serás una buena alumna! “Frases como esas, insultos y gritos es lo que la niña escucha día tras día.La pequeña no conoce lo que es un elogio, ni una palabra de aliento, por el contrario. Su padre la desvaloriza, su madre le grita y la insulta también. Y Sofi se pregunta: “¿Tendrán razón? Ha llegado a creer que es tonta, fea y que nada de lo que hace o dice es interesante. Sofi calla, prefiere estar sola. Se pregunta muchas cosas, pero sobre todo si sus padres la aman porque no pareciera y esa es la mayor tristeza que siente.¿Será así siempre? ¿Quién podrá cambiar su realidad? Sofi se mira al espejo como queriendo descubrir si vale o no, intenta entender el por qué.Sofi se mira una y otra vez, ve tanta vergüenza, tanto dolor que se le empeñan los ojitos. Los cierra como pidiendo en silencio otra vida, la que desea, la que de verdad merece.


