Bicentenarios para hablar de todo
El Gobierno, con buen criterio, ha decidido atender con la rapidez que merece el pedido fijando fecha para el lunes 3 de abril, respondiendo a la brevedad. Que el interlocutor sea el Ministro de la Presidencia René Martínez es también circunstancial, atendiendo a las urgencias médicas del...
El Gobierno, con buen criterio, ha decidido atender con la rapidez que merece el pedido fijando fecha para el lunes 3 de abril, respondiendo a la brevedad. Que el interlocutor sea el Ministro de la Presidencia René Martínez es también circunstancial, atendiendo a las urgencias médicas del presidente Evo Morales, actualmente en Cuba tratándose de sus dolencias en la garganta. Que todo el proceso se haya dado en el marco de la institucionalidad, incluso que se anticipe en el texto de respuesta que ya algunos alcaldes han invitado al Presidente a participar de actos es una señal positiva. También en la rápida confirmación dada por la Gobernación de que se asistirá, sin dar margen a la especulación o a incentivar egos innecesarios. La voluntad de todas las partes debe ser sumar y todas las agendas caben cuando se miran desde la óptica de la integración. El Bicentenario es sin duda una buena ocasión para rememorar el pasado, cuando la Tarija de caudillos y pleitos se unió contra el enemigo común, el invasor que acabó expulsado a partir de la gloriosa batalla del 15 de abril, que marca el inicio de la cuenta de la vida independiente.Sin duda que durante la celebración del Bicentenario y los diferentes actos programados no solo a lo largo de abril, sino de todo el año, habrá oportunidad para compartir y abordar los problemas que se ciernen sobre la Tarija del siglo XXI, fracasada en la bonanza y forzada de urgencias en la recesión.Superar las urgencias económicas, que todavía se cuentan en miles de millones de bolivianos en planillas y obras comprometidas a lo largo y ancho del departamento, es una cuestión de tiempo. Si hay buena voluntad de acuerdo, no hay duda que se encontrarán las soluciones más rápido, prescindiendo de obras superfluas o innecesarias y dando prioridad a aquellas que cambiarán de forma determinante la vida de los tarijeños.Si no hay voluntad de acuerdo, la crisis puede alargarse sine die, porque las facturas seguirán creciendo, los intereses corriendo y la Gobernación de Tarija, que no el ejecutivo de turno, se convertirá en un recuerdo impertinente de lo que pudo ser y no fue. Peor, la tensión institucional seguirá creciendo y lo que empezó como una pulseta política tendrá un efecto social, en una población ya castigada por el desempleo, la inestabilidad, la precarización y la falta de oportunidades, la negación de sueños y el abandono de proyectos personales. Algo que ya está pasando aunque siga muy lejos de los que controlan las soluciones.El lunes se puede empezar a construir un nuevo horizonte para el departamento de Tarija en el corto plazo, aunque la excusa sea el Bicentenario y aunque el interlocutor sea el último Ministro en llegar al gabinete. Las expectativas son altas.


