Cuando ganamos
La Verde es el equipo que toda Bolivia lleva en el corazón por muchos veces que haya motivado la ruptura. El volver a creer una y otra vez es nomas síntoma de amor incondicional.Es posible que ayer el Hernando Siles de La Paz se llenara hasta la bandera para ver a la Argentina de Messi. Otra...
La Verde es el equipo que toda Bolivia lleva en el corazón por muchos veces que haya motivado la ruptura. El volver a creer una y otra vez es nomas síntoma de amor incondicional.Es posible que ayer el Hernando Siles de La Paz se llenara hasta la bandera para ver a la Argentina de Messi. Otra cosa es que el lleno total se diera para animar a la albiceleste. Cuando se confirmó que el astro argentino no pisaría la hierba paceña, la cita tomó otro cariz. El verde fue el color dominante absoluto en la grada y como se esperaba, la selección boliviana volvió a imponerse a la selección argentina en el campo de juego con un 2-0 contundente. Argentina, la selección con las estrellas más consagradas del continente, debe ser el único país que todavía acude a jugar en Bolivia con el mantra de “la altura de La Paz” en la cabeza luego de que se repita mil veces. El resto hace tiempo que le perdió el miedo, pues para los deportistas de élite es poco más que psicológico.Además del resultado ante Argentina, lo más positivo de esta fecha de Eliminatorias es la actitud. Bolivia fue superior durante los 90 minutos a los Di María, Agüero, Otamendi y compañía que no dieron señales de peligro, y también en Colombia se sostuvo el partido con seriedad y buena disposición sobre el terreno de juego. Ahora bien, hace ya unas cuantas fechas que Bolivia perdió cualquier opción real de estar en el Mundial de Rusia de 2018 y la cuestión es saber si por abajo se están haciendo las cosas bien. Venezuela, en el momento en el que perdió las posibilidades, dio todos los poderes a Rafael Dudamel para que hiciera una revolución total e incluyera a la mayor cantidad de jóvenes posibles pensando en el siguiente ciclo. Sin pensar en las goleadas o en resultados maquillados. Así ha llegado a jugar recientemente finales en la Copa América.Ciclo, un concepto que en la Bolivia futbolística se obvia de forma recurrente y se exigen resultados urgentes, inmediatos, sin prestar atención al fútbol base o a los procesos personales. Hace poco un DT intentó hacer un recambio generacional sacrificando a las “vacas sagradas”, pero no incluyó jóvenes en su plan. Otro ejemplo, la perla tarijeña Sebastián Gamarra llegó a ser capitán del Milan Primavera donde se hartó de ganar títulos mientras los dirigentes de la Federación eludían pagarle el seguro mínimo que exigen este tipo de equipos para prestar gratuitamente a sus jugadores. En los últimos meses se han jugado los Sudamericanos Sub 17 y Sub 20 donde Bolivia no ha logrado pasar la primera fase pero que sin embargo, los resultados han sido muy diferentes a los que se venían cosechando habitualmente. Las Verdecitas hicieron frente a los mejores y para el recuerdo popular quedan, por ejemplo, el golazo del tarijeño Ramiro Vaca a Argentina en un libre directo o el de espuela de Sebastián Melgar a Colombia. Para el recuerdo más especializado quedan las buenas sensaciones de fútbol de conjunto, sacrificio y orgullo comprometido. La Bolivia de hoy se alimenta mejor, tiene opciones de elegir, tiene hasta un sinfín de canchas sintéticas donde entrenarse a lo largo de todo el territorio. Quizá si además añadimos la mesura en la educación deportiva paternal y enseñar a disfrutar del juego y no a ganar a toda costa podremos empezar a pensar en hacer grandes cosas en ese campo. Mientras tanto y si no perdemos de vista lo importante, festejemos lo efímero.


