El tordo rey
Apenas asumió el cargo, dicho mérito le hizo acreedor a ser elogiado por la mayoría de tordos. Al mismo tiempo venía siendo criticado por un tordo opositor a su gobierno, quien buscaba algún error del mismo para cuestionarlo. Cierto día, cuando el tordo opositor veía basura en el rincón...
Apenas asumió el cargo, dicho mérito le hizo acreedor a ser elogiado por la mayoría de tordos. Al mismo tiempo venía siendo criticado por un tordo opositor a su gobierno, quien buscaba algún error del mismo para cuestionarlo.
Cierto día, cuando el tordo opositor veía basura en el rincón más alejado de su hábitat, de inmediato le criticó diciendo:
-¿Cómo es posible que nuestro rey mantenga limpio el ornato de la parte céntrica de nuestro hábitat pero sus extremos están sucios? Al oír dicho reclamo, el tordo rey, en forma silenciosa, fue hasta ese extremo a recoger la basura. Pese haber solucionado el problema, el tordo opositor buscaba otra excusa para cuestionarle.
En otra oportunidad, cuando veía una planta marchitada en ese mismo lado volvió a criticar al rey le dijo:
-¿Por qué será que nuestro rey mantenga la parte central de nuestro hábitat, embellecido de áreas verdes, mientras que sus rincones permanecen polvorientos y abandonados? Sin responder a su principal opositor, el tordo rey fue nuevamente hasta el mismo punto para podar las plantas secas. Es más, para evitar más cuestionamientos por parte de sus críticos, el tordo rey sembró más plantas.
Al terminar de realizar dicha obra, el tordo rey expresó estas palabras previo a su inauguración:
– El ejemplo demostrado es el escudo con el que me defiendo de los ataques que me lanzan mis enemigos.
Al oír dicha frase, el tordo rey se sintió aludido y avergonzado y a partir de ese momento aprendió la lección de nunca más hablar de nadie sin tener fundamento alguno.


