El oro azul

Desde 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció que  cada 22 de marzo se recuerde este día. En Bolivia, este año, la fecha llegó  en medio de una crisis y racionamiento del líquido vital.Más aún, ya antes de la “crisis del agua” la ONU declaró a Bolivia...

Desde 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció que  cada 22 de marzo se recuerde este día. En Bolivia, este año, la fecha llegó  en medio de una crisis y racionamiento del líquido vital.Más aún, ya antes de la “crisis del agua” la ONU declaró a Bolivia como uno de los países más vulnerables a las consecuencias del calentamiento global de la Tierra. De acuerdo a expertos internacionales hubo cinco razones que configuraron la crisis en Bolivia: el cambio climático y los fenómenos naturales, el no haber buscado más agua, la mala gestión de la empresa proveedora (en La Paz) e intereses políticos, además de los megaproyectos bolivianos (minería, hidroeléctricas, deforestación, etc) y la poca cultura ciudadana de ahorro.Pero en concreto, la falta de agua potable afecta a cinco de las nueve regiones del país y se nota con intensidad en grandes centros urbanos como La Paz y El Alto, donde el suministro se ha restringido. Ante la magnitud de la crisis, el Gobierno de Evo Morales, en 2016, ha declarado “emergencia nacional” por la sequía y ha pedido a la población que esté “preparada para lo peor”.No está de más recordar que la cuestión del agua es sensible en Bolivia, pues a inicios de este siglo se vivió la llamada “guerra del agua” en la ciudad de Cochabamba. La iniciativa para la privatización de este recurso produjo una serie de manifestaciones populares que concluyeron con la definición del agua como un derecho humano, y con la llegada de Evo Morales al poder (2007). Empero, lo anterior no ha logrado hacer cara al proceso de desertificación que experimenta el país, fuertemente azotado por el fenómeno del niño y de la niña. Asimismo, el retroceso de los glaciares (principales fuentes de agua) se ha ido acelerando a tal punto que se estima que para el año 2030 los glaciares de Tuni Condoriri (que abastecen al 15% de las ciudades de El Alto y de La Paz) habrán desaparecido. El dilema radica que mientras se espera una disminución de los recursos hídricos, se estima un aumento de la población y, por ende, el crecimiento de la demanda. Asimismo, la explotación de los recursos naturales, la minería indiscriminada, la deforestación, la urbanización no controlada, etc., son causas agravantes. Ello no es una situación exclusiva de Bolivia, ya que la mayor parte de países en desarrollo presentan dificultades similares.El tamaño de dicha crisis ambiental es de tal magnitud que el lago Popóo, el segundo más grande después del Titicaca, se secó completamente en el año 2015, haciendo de la situación algo verdaderamente preocupante y sin ir más lejos en Tarija la laguna de Tajzara corre el mismo riesgo. ¿Qué hacer ante este problema? Este año, el lema escogido por la ONU para el Día Mundial del Agua es “Aguas residuales, ¿por qué desperdiciar agua?”. El eslogan busca la reducción de las aguas residuales a la vez que se fomenta su reutilización. Cabe destacar que, en la actualidad, más de 663 millones de personas no tienen acceso al agua potable en las proximidades de su hogar, motivo por el que al cabo del día tienen que desplazarse a kilómetros de distancia para lograr abastecerse.Sumado a esto, las enfermedades relacionadas con el agua y la falta de acceso a agua potable provocan 3,5 millones de muertes cada año en el mundo, una cifra mucho más elevada que las causadas por accidentes automovilísticos y el sida juntos, esto debido a que la falta de acceso al agua potable afecta al 12% de la población mundial, según datos del Consejo Mundial del Agua.Pero eso no es todo, a esto cada día mueren 4.500 niños por falta de acceso al agua limpia. Por ello, el Consejo Mundial del Agua insiste en que “sin agua no hay vida, ni alimentos ni desarrollo y que sin agua ni los países ni las sociedades pueden desarrollarse económica, cultural, social o políticamente”.Una de las principales causas de esta tragedia es que más del 80% de las aguas residuales se vierte en ríos o en el mar sin que se eliminen los contaminantes. Sin embargo, hasta el momento, los cambios que experimenta el planeta parecen ir más rápido que las acciones de los políticos. Estas obras requieren mucho dinero y determinación para llevarse a la práctica de forma inmediata. De lo contrario los efectos serán aún más duros de lo que se cree.No debemos olvidar que el agua también llamado “oro azul” está más allá de una simple molécula. Es el origen de toda forma de vida, es hábitat, alimento, medio de producción, transporte y producto de primera necesidad.


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