¿Alemania, salvación para la industrialización del litio boliviano?

La noticia es importante considerando que la estratégica industrialización del litio lleva años de retraso. En lo que respecta al carbonato de litio, se tiene como antecedente que en agosto de 2015 el gobierno boliviano firmó un contrato, a través de la Comibol, para el proyecto de...

La noticia es importante considerando que la estratégica industrialización del litio lleva años de retraso. En lo que respecta al carbonato de litio, se tiene como antecedente que en agosto de 2015 el gobierno boliviano firmó un contrato, a través de la Comibol, para el proyecto de ingeniería a diseño final con la firma alemana K-UTEC. El tiempo de entrega del proyecto a diseño final debía ser 10 meses, pero dicho contrato ya lleva más de 7 meses de retraso, sin mayor justificación por parte de las autoridades correspondientes. Hasta el jueves se desconocía si la empresa K-UTEC ya entregó el diseño final del proyecto, y si completaría la ingeniería básica hasta marzo de 2017. Se esperaba que a tiempo de informar sobre el interés de Alemania las autoridades del sector puedan brindar también novedades sobre los avances de este proyecto.Sin embargo Luis Alberto Echazú, presente en el evento y actualmente convertido en viceministro de Altas tecnologías Energéticas, no dio mayores luces al respecto: simplemente estimó que el diseño del proyecto se concluirá “en breve” para posteriormente licitar la construcción de la planta. En 2015, el propio Echazú –en aquel entonces como cabeza de la Gerencia Nacional de Recursos Evaporíticos (GNRE)- afirmó que el diseño final tendría como base el proceso tecnológico desarrollado por técnicos de la propia GNRE. Quizá ahí yace una de las razones del silencioso retraso, como lo explica el experto en la economía del litio, Juan Carlos Zuleta: por los “magros resultados en la fase piloto” del proyecto de litio que estuvo implementando la GNRE, la empresa K-UTEC “podría verse forzada a empezar de cero para llegar al proceso adecuado a ser escalado para la fase industrial del proyecto, lo que explicaría la falta de cumplimiento de plazos por la empresa alemana”. Las autoridades del sector proyectan que en 2018 se empiece a exportar el carbonato de litio, a un precio de entre 6 mil y 7 mil dólares por tonelada. Una tonelada del tipo cátodo se venderá en unos 17.000 dólares, y si se logra producir el compuesto con calidad más alta, se podría vender en 22.000 dólares la tonelada. Sin embargo, el verdadero negocio está en fabricar la batería. Según el experto Juián Zicari, con la tecnología y valor actuales, se requiere entre 7 y 15 kilos de litio, siendo esto un costo que oscila apenas entre los 42 y 90 dólares por vehículo. Pero el valor final de una batería se encuentra entre los 10 mil y 20 mil dólares, multiplicándose así ampliamente el valor del carbonato de litio. Es por este margen de diferencia que el exdirector de la Agenciad e Promoción Científica y Tecnología del Ministerio de Ciencia de Argentina, Rodolfo Tecchi, considera que no vale la pena explotar el litio sin industrializarlo en baterías de alto valor agregado: “No llegará el desarrollo a nivel local. Si lo único que queda de la explotación del litio son las regalías mineras y unos pocos puestos de trabajo, va a ser preferible preservar los salares para alguna otra actividad futura”. Para no perder el tren de la industrialización urge que Bolivia haga ajustes, y pronto, porque la ventana de oportunidad ya está achicándose.


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