La fuente de la juventud

Don Quetza aprovechó el momento para contarle una historia sobre la experiencia que le cambió la vida.-“Hace mucho tiempo cuando yo era joven”, les decía. “Me sentía el quetzal más hermoso y fuerte de todos. Menospreciaba a los demás animales del bosque. Hasta que conocí a un...

Don Quetza aprovechó el momento para contarle una historia sobre la experiencia que le cambió la vida.-“Hace mucho tiempo cuando yo era joven”, les decía. “Me sentía el quetzal más hermoso y fuerte de todos. Menospreciaba a los demás animales del bosque. Hasta que conocí a un diminuto animal que me hizo reflexionar. Miré asombrado cómo una longeva hormiga levantó grandes pedazos de hojas y luego las cargaba por extensas distancias.Intrigado le pregunté por el secreto de su maravillosa fuerza; si conocía la fuente de la eterna juventud.Aquella hormiga se detuvo un instante por mi inusual pregunta.-“Si la conozco”, me confesó.-Por favor, revélemelo. Dígame cuál es el secreto de la eterna juventud, insistí-“El trabajo”, me dijo. “El trabajo no permite que te sientas débil. Yo, aunque estoy anciana, todos los días me levanto muy temprano a trabajar, y eso me mantiene fuerte”.“La familia, aquellas personas que están con nosotros siempre dispuestas a ayudarnos y a amarnos tal como somos. Aunque a veces estoy ocupada, siempre tengo tiempo para escuchar y pasar tiempo con los que más amo”.“Y por último, el propósito. Todos tenemos sueños por alcanzar. El día que no me proponga un propósito o una meta, desde ese día comenzaré a morir”.


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