Charco Azul

Quiso la naturaleza que el cielo se reflejase como en ningún otro lugar, brindando esplendor a esta bahía a tal punto que pareciese que algo brillante, hermoso yacía en sus profundidades.La cruel serpiente llenó la mente del hombre con ideas de ambición. “Sabes, allí dentro de sus...

Quiso la naturaleza que el cielo se reflejase como en ningún otro lugar, brindando esplendor a esta bahía a tal punto que pareciese que algo brillante, hermoso yacía en sus profundidades.La cruel serpiente llenó la mente del hombre con ideas de ambición. “Sabes, allí dentro de sus aguas existe un tesoro invaluable que está esperando por ti”, le dijo al hombre.Pasaron diversas lunas y el hombre de ese lugar se llenó de ambición y quiso buscar en las entrañas del mar su tesoro. El hombre no escuchó consejos, no escuchó exhortaciones. La iguana verde le dijo: “No hay más tesoro que el mismo charco”. El hombre no prestó atención y quiso hundirse en el azul de sus aguas. Buscó incansablemente durante largos días. Sustrayendo grandes cantidades de tierra marina. Fue tanta la cantidad que tirando a un lado, con ella formó una nueva península, a la cual llamó Burica. Pero nunca encontró aquel preciado bien.Ya cansado se sentó sobre la arena y observó al sol desfallecer en sus últimos rayos de luz mezclándose y siendo uno con el Charco, siendo uno con lo maravilloso. Esa tarde su Charco Azul fue dorado como el oro y calmado como su corazón. Entendió que ambicionaba lo que ya tenía.


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