2016: El cine que vimos en un cine

En 2016, los bolivianos gastamos un poco más de 25 millones de dólares en el cine. Según la información disponible, hicimos ese gasto para ver en sala algo así como 140 películas. Y aunque 25 millones no es poca plata, comparativamente señala a un país que va poco al cine. Para darse una...

En 2016, los bolivianos gastamos un poco más de 25 millones de dólares en el cine. Según la información disponible, hicimos ese gasto para ver en sala algo así como 140 películas. Y aunque 25 millones no es poca plata, comparativamente señala a un país que va poco al cine. Para darse una idea, este gasto anual –en entradas al cine– de dos dólares por habitante hay que compararlo con los casi 6 dólares por habitante de Chile o los 35 de Estados Unidos.Salvo esa diferencia, nada nos distingue del mundo. Porque esos pocos que aquí van poco al cine lo hacen para ver, dobladas, las mismas pocas películas gringas que se ven en toda la tierra. Es más: ni los gringos ven tanto cine gringo como nosotros. De los 25 millones que gastamos en entradas el 2016, la mayor parte (18 millones o el 70%) lo gastamos para ver sólo 20 de las 140 películas estrenadas: todas hollywoodenses y todas superproducciones de superhéroes, de animación o de magos. Es decir, Batman vs. Superman, Capitán América, Buscando a Dory, Escuadrón suicida, Bestias fantásticas, Zootopía, Deadpool, El libro de la selva, etc. Y aunque no todas las mencionadas sean malas (el caso, por ejemplo, de Zootopía), es claro que son películas que –de mejor o peor manera– repiten el mismo espectáculo. A nosotros, al menos en las salas, nada que no corresponda a ese reducido gusto nos interesa, no importa de dónde venga y si es bueno o malo: no llamó mucho nuestra atención Sully, la última buena película de Clint Eastwood (que recaudó sólo 80 mil dólares), poco la magnífica Spotlight (45 mil) y nada Cafe Society, la última (pasable) fábula de Woody Allen (8 mil). En este panorama, la suerte del cine boliviano en Bolivia es la misma que corre aquí todo cine que no sea gringo y circense. El 2016, cuatro cintas bolivianas recaudaron entre 20 y 35 mil dólares en taquilla: Mi prima la sexóloga (35 mil), Viejo Calavera (30 mil, aunque todavía en cartelera), Juana Azurduy (21 mil) y Engaño a primera vista (19 mil). Es posible, a partir de estos números, imaginar preguntas ociosas (¿no dice algo de la cultura boliviana que Mi prima la sexóloga haya recaudado el doble que La chica danesa?) y también se pueden construir conclusiones alentadoras: ¿no es un logro que Viejo Calavera haya recaudado 30 mil dólares, considerando que corresponde a un tipo de cine de escaso éxito en taquilla? Y que Mi prima la sexóloga haya reunido 35 mil ¿no demuestra que hay gente dispuesta a ver cualquier cosa sólo porque su vulgaridad “es boliviana”? (Por lo demás, en Bolivia no hay grandes excepciones al gusto gringo: nada parecido a Me casé con un boludo, comedia argentina que en su país recaudó 9 millones de dólares en 2016, más que Capitán América). Resumamos, pues, nuestra abreviada (y obvia) sociología de hábitos cinematográficos: vamos poco al cine y, cuando lo hacemos, es para ver las mismas gringadas que definen la cultura globalizada. La calidad de ese cine es secundaria: lo que importa es el tipo de película. El cine boliviano no nos interesa porque en realidad nada nos interesa –boliviano o no– que no sean dibujos animados, magos y superhéroes. Entre tanto, el cine que, todavía, aspira a la condición de arte no lo vimos ni lo veremos en cines sino en casa. Yo ya tengo mi primera lista de compras (DVD), una que reproduce la de Lo mejor de 2016 según consensos de las encuestas críticas más representativas (las de las revistasFilm Comment y Sight & Sound). Es esta: 1. Toni Erdmann (Maren Ade, Alemania); 2. Luz de luna(Barry Jenkins, USA); 3. Elle (Paul Verhoeven, Francia); 4. Cementerio de esplendor (Apichatpong Weerasethakul, Tailandia); 5. Algunas mujeres (Kelly Reichardt, USA); 6 Paterson (Jim Jarmusch, USA); 7. Manchester junto al mar (Kenneth Lonergan, USA); 8. Aquarius (Kleber Mendonça Filho, Brasil); 9. El porvenir (Mia Hansen-Løve, Francia) y 10. No Home Movie (Chantal Akerman, Bélgica).


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