La niña manuelita
No sé si esta historia contada desde hace 2016 años ocurrió tal como se la relata, pero sí sé cuál es la imagen que quiero tener para conmoverme durante la llamada Noche Buena y en Navidad: el proceso de cambio que hoy vivimos y que anida en mi corazón desde que yo era una niña que...
No sé si esta historia contada desde hace 2016 años ocurrió tal como se la relata, pero sí sé cuál es la imagen que quiero tener para conmoverme durante la llamada Noche Buena y en Navidad: el proceso de cambio que hoy vivimos y que anida en mi corazón desde que yo era una niña que bailaba chuntunquis o villancicos bolivianos, y que hoy podríamos decir villancicos descolonizados.Era todo un afán cuando cantaba: “Calla, calla niñito, te lo he de comprar ankuku, / sino quieres ankuku, el cucu te de kauchintar...”. Y con chullu, chullus y pajarillos, baila y baila delante del pesebre. Yo de verdad sentía que había esperanzas; que los problemas de mi familia, las deudas, se podían solucionar; que era posible que las familias más empobrecidas que la mía podían dejar de sufrir.Cuando una es niña no dimensiona el sistema de opresiones. Creía que con compartir bastaba, y que como por arte de magia se podía empezar a mejorar y cambiar el mundo al que llegamos. Lo que no entendía plenamente era por qué los dioses y los héroes eran siempre todos hombres; no sabía del machismo, pero mi cuerpo lo sentía.Quiero ahora contarle a Julita y a las niñas de Bolivia una historia que la estamos haciendo hoy con mucho esfuerzo y muchos errores, pero la estamos haciendo; quiero decirles que las esperanzas de este proceso de cambios, que yo lo llamaría proceso de ilusiones y alegrías, están en sus cuerpecitos de mujeres; que necesitamos saber y estar seguras que vinimos al mundo para ser felices y que en esta Navidad va a nacer la niña manuelita, nuestra profeta y compañera revolucionaria que apoyará nuestras luchas y la lucha de las mamás y papás que quieren construir otra Bolivia, la Bolivia del Vivir bien, con comida saludable, tortas, frutas, libros, guitarras, sikus, con pelotas, zapatos, cuarto propio, películas y canciones que hablan de nosotras.La niña manuelita, humilde y luchadora, que apoya con pasión a las y los empobrecidos por el capitalismo, quien volverá a conmover el corazón del papa Francisco, que desde el Vaticano está luchando contra los hipócritas, sepulcros blanqueados, que se golpean el pecho en las iglesias, mientras hacen acuerdos con empresarios y opositores a los procesos de los pueblos, como el de Bolivia.Niña manuelita, wawita linda, ven a vivir y crecer en mi corazón; quiero proteger tu inocencia y tu alegría; no quiero que te maten en ninguna cruz; quiero que vivas hasta ser viejita y enseñar las lindas cosas que traes en tu corazón a toda la humanidad y a la naturaleza. No mires ni te asustes de las heridas de mi corazón, la vida es así; yo quería que sea un corazón intacto, pero ya ves, no pude evitarlo. Una cosa te prometo, cuidarte para que crezcas y seas una giganta que se reparte en los corazones de todo el planeta.


