¿De dónde viene el agua para Tarija?
Adicionalmente, en el Valle Central de Tarija, nos encontramos ante un escenario de cambio climático que está teniendo como efecto la reducción del periodo de lluvias y un incremento de la temperatura, lo que inevitablemente resultará en una disminución de la cantidad de agua disponible para...
Adicionalmente, en el Valle Central de Tarija, nos encontramos ante un escenario de cambio climático que está teniendo como efecto la reducción del periodo de lluvias y un incremento de la temperatura, lo que inevitablemente resultará en una disminución de la cantidad de agua disponible para consumo humano y para la producción.
Ante esta situación, la respuesta de las instituciones tarijeñas ha sido la identificación de acciones para continuar captando agua de las mismas fuentes, que cada vez tienen menos agua, de manera que la demanda creciente pueda ser satisfecha a través de la construcción de más presas, atajados, pozos, trasvases de otras cuencas, canales de riego, ampliación de sistemas de agua potable, es decir más obras civiles y cemento. Sin embargo, de lo que nos hemos olvidado es de reducir el consumo de agua, reciclarla, volverla a usar y lo más importante, de conservar sus fuentes. De manera gráfica, es como si perdiéramos nuestro trabajo y en vez de reducir los gastos, los aumentáramos. Esta analogía que describe un comportamiento económico irracional, es lo que ha venido pasando en los diversos procesos de planificación para gestionar el agua en el Valle Central de Tarija. En general, tenemos poco conocimiento de la fuente de agua que consumimos todos los días. Esta se encuentra en la Reserva de Sama y a pesar de la enorme importancia que tiene para nuestra vida, le dedicamos muy pocos esfuerzos para conservarla. Los planes para el manejo integral del agua en Tarija, en general, describen con detalle la problemática del agua que estamos enfrentando y presupuestan las acciones que se deben realizar para que se asegure la captación pero, apenas hacen una pequeña mención a la fuente y no destinan fondos para su conservación. Lo mismo ocurre con los Planes Departamentales y Municipales que no destinan recursos para promocionar el reciclado y re-uso del agua y la reducción de fugas y menos aún para proteger la Reserva de Sama. Aquí la pregunta es ¿para qué nos servirán tantas inversiones en obras de infraestructura para conducir el agua, si no cuidamos la fuente de donde proviene?, es decir, ¿qué agua conduciremos si se secan las fuentes?Actualmente, la Reserva de Sama está siendo amenazada por diversos factores, tales como la construcción de caminos, presas, atajados y canales de riego sin los debidos recaudos ambientales, urbanización creciente, deforestación en las cabeceras de cuencas, sobre-pastoreo, perforación de pozos sin planificación para satisfacer la demanda creciente de agua, contaminación de fuentes de agua por agro-químicos, basura y aguas residuales y por supuesto el efecto del cambio climático que provoca sequía y un aumento de la temperatura. Adicionalmente, tenemos fugas en el sistema de provisión de agua potable y en los canales de riego a cielo abierto y continuamos con la técnica de riego por inundación, lo que hace que las pérdidas de agua sean cuantiosas. El SERNAP (Servicio Nacional de Áreas Protegidas) está encargado de administrar la Reserva de Sama, pero no cuenta con los recursos suficientes para afrontar esta tarea y por otra parte, la Gobernación del Departamento y los Municipios que son parte del territorio de la Reserva de Sama no incluyen acciones para conservar la fuente de agua. La crisis del agua de Tarija puede muy bien prevenirse para que no vivamos una tragedia como nuestros hermanos paceños. Se trata solamente de usarla mejor, disminuyendo las pérdidas, cambiando hábitos de consumo que despilfarran agua, re-utilizarla, cosechar el agua de lluvia y conservar la fuente de donde proviene. La ciudad de Tarija, como pocas en Bolivia, aún cuenta con diversas áreas verdes y árboles en las calles que son beneficiosos para reducir los efectos del cambio climático, amortiguando el incremento de la temperatura, reduciendo la evapotranspiración y manteniendo humedad que luego se convertirá en lluvia. Particularmente, la población tarijeña tiene una relación muy cercana con el campo y es orgullosa de su campiña y del clima de su ciudad y es solidaria con muchas causas benéficas. Esta característica podría ser aprovechada para promover un cambio de comportamiento ciudadano sobre el uso del agua, haciéndolo más eficiente.Por otra parte, para el cuidado de la fuente de agua que es la Reserva de Sama, no basta con quejarnos y apuntar al Gobierno Central para que destine más recursos para su protección. Tenemos que tomar la decisión de afrontar esta tarea porque el agua que provee la Reserva de Sama es para nosotros. En este sentido, podemos adoptar otras formas de recaudar fondos para proteger nuestra fuente, como la creación de una institución pública que se encargue de gestionar recursos para destinarlos a la protección de la Reserva de Sama, y que cuente con aportes institucionales, básicamente Gobierno Central, Gobernación y Municipios, pero también de los ciudadanos, que por ejemplo podrían aportar 1 boliviano dentro de la tarifa de agua que pagan todos los meses, para la conservación de la fuente de agua. Este mecanismo financiero funciona en otros países, es cuestión de adecuarlo a nuestra realidad, de manera que todos seamos actores en la tarea de cuidar la Reserva de Sama, la única fuente de agua que tenemos.(*)Alfonso Blanco es ambientalista


