“Es igual a muerte”
El defensor Paul Burton, de 24 años de edad, es la nueva víctima de la impericia en el ejercicio de la medicina, por lo que su familia anunció que interpondrá una demanda penal en contra de quienes resulten responsables de negligencia médica y de los propietarios de la Clínica Incor,...
El defensor Paul Burton, de 24 años de edad, es la nueva víctima de la impericia en el ejercicio de la medicina, por lo que su familia anunció que interpondrá una demanda penal en contra de quienes resulten responsables de negligencia médica y de los propietarios de la Clínica Incor, ubicada en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.Cerca de las 15.30 del último martes, el médico Erland Vaca Díez informó a los familiares que el futbolista había sido diagnosticado con muerte cerebral. Y a las 18.00 del mismo día, en un segundo informe detalló la situación clínica de Burton.El 24 de noviembre, el jugador del Oriente Petrolero fue sometido a una cirugía para corregir una hernia de disco. Sin embargo, el procedimiento se complicó al presentar lesiones en una arteria, sufrió una descompensación que obligó a operarlo otra vez debido a esa hemorragia interna que no fue detectada a tiempo, lo que le ocasionó en un paro cardiaco.La complicación de su salud comenzó por una subida de la presión arterial, lo que le ocasionó un coma profundo que resultó ser irreversible. Y la crítica situación médica del paciente se había complicado porque dejó de generar orín, por lo que fue sometido a un tratamiento sustitutivo con diálisis diaria.“Se le hizo una tomografía y se detectó un edema cerebral bastante complicado. El neurólogo vino y constató que estaba con muerte cerebral en la escala de Glasgow 3, que es la mínima que puede tener una persona. O sea esto es igual a muerte”, confirmaría el doctor Vaca Díez.“Este es un coma extremo, que es igual a muerte, es irreversible, los órganos sanos para lo único que sirven es para hacer trasplantes, después para nada más”, agregó.La mala praxis ocurre cuando un profesional médico en lugar de curar o sanar atenta en contra de la salud de un paciente que puso en sus manos su vida. El perjuicio puede ser identificable en el cuerpo, el daño puede estar referido a la salud del damnificado o, en casos extremos, incluso puede provocar la muerte.Es decir, con la mala praxis el médico causa un daño parcial o total, temporal o permanente en la salud del paciente, ya sea por imprudencia, negligencia, impericia o inobservancia de reglamentos o deberes apartándose de la norma legal.El caso de la muerte cerebral de un joven –que ingresó al quirófano lleno de vida y sólo para corregir una molestosa lesión– no es el primer caso de mala praxis médica que ocurre en Bolivia y, lamentablemente, lo más probable es que tampoco sea el último.La hernia discal es una de las dolencias de la columna vertebral más comunes y se produce cuando una parte de un disco intervertebral se desplaza ocupando un lugar que no le corresponde. Este desplazamiento ocurre debido a que, por algún motivo, el disco se ha deteriorado.La evidencia médica señala que en nueve de cada diez casos las personas alivian sus dolores y controlan el desarrollo de la hernia discal a través de tratamientos conservadores, como fisioterapia, medicamentos y un estilo de vida saludable. Sólo un número muy pequeño de personas con hernias discales deben acudir a una cirugía para resolver sus dolores.Y algunas de las recomendaciones basadas en la evidencia científica establecen que el riesgo de infección o de hemorragia durante una primera operación del disco intervertebral es menor del 1%, aunque ese riesgo aumenta mucho con pacientes de más edad. No obstante, Paul Burton sólo tenía 24 años de edad.En ese contexto, que un joven deportista, lleno de vida y con un futuro por adelante haya sido una víctima más de negligencia médica es intolerable. No es posible mirar de palco un caso que puede repetirse y afectar a otra familia boliviana, por lo que quienes resultaren responsables de la muerte de Paul –luego de un proceso investigativo– deberían ser procesados penalmente acusados de al menos dos delitos: lesiones gravísimas y homicidio culposo. ¿No les parece?


