Abigail
La atormentada víctima había sido rescatada junto a su hermana gemela de la casa donde vivía con los presuntos agresores. Y mientras por la gravedad de sus heridas ella fue internada en terapia intensiva del Hospital del Niño de la ciudad de La Paz, su hermana fue llevada a un centro de...
La atormentada víctima había sido rescatada junto a su hermana gemela de la casa donde vivía con los presuntos agresores. Y mientras por la gravedad de sus heridas ella fue internada en terapia intensiva del Hospital del Niño de la ciudad de La Paz, su hermana fue llevada a un centro de acogida en la ciudad de El Alto.Luego de conocer el deceso de una inocente víctima de la violencia intrafamiliar, el ministro de Gobierno, Carlos Romero, anunció que esa cartera de Estado interpondrá una querella criminal en contra de quienes flagelaron y causaron el fallecimiento de Abigail.“Hemos instruido a los abogados del Ministerio de Gobierno que nos constituyamos en parte coadyuvante en el proceso penal, porque es un delito de orden público, no es problema privado de una familia, de un padre, de una madrasta y una menor”, señaló Romero, citado por la agencia ANF.“Quienes la flagelaron son asesinos, han cometido el máximo delito establecido en nuestro ordenamiento penal, deben purgar su culpa por asesinato”, demandó, en alusión a José Luis Choque Poma y Brígida Mamani Angulo, el padre y la madrasta, de las gemelas. Y la pequeña Abigail no pudo soportar tanto maltrato: de la última golpiza no despertó nunca más. Su cuerpo atormentado presentaba un traumatismo cráneo encefálico grave, edema cerebral, fractura de brazo bilateral, politraumatizada (cuerpo hinchado), heridas contusas en el parietal derecho posterior, síndrome de insuficiencia de vena cava, insuficiencia renal aguda y otros cuadros graves.Tanto el padre como la madrastra fueron aprehendidos el sábado pasado, tras ser denunciados de golpear a las dos niñas. Choque se encuentra en el penal de San Pedro y Mamani en la cárcel de Obrajes, ambos en la sede de gobierno.De acuerdo a la madre biológica de Abigail, el padre les arrebató a sus tres hijos debido a que le debía pensiones. “Me debía 9.000 bolivianos, yo siempre le reclamaba para que me pague y el solucionó el problema llevándose a mis hijos”, relató la madre de la niña.Según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Niñez y la Infancia (Unicef), la violencia contra la niñez y la adolescencia es un problema que se encuentra presente en la sociedad boliviana. El 83 por ciento de las niñas, niños y adolescentes quedan expuestos a sufrir violencia en sus propios hogares, a través de la práctica del castigo físico como método educativo y disciplinario, mediante golpes e insultos que los padres y madres realizan sobre sus hijas e hijos. De igual manera, niñas, niños y adolescentes son víctimas de abandono, negligencia y vejaciones como explotación laboral y violencia sexual que dejan severas consecuencias en su desarrollo presente y futuro.Y aunque no todos los castigos que se ejercen sobre ellos en el hogar son violentos, un informe del Índice de Desarrollo Municipal de la Infancia Niñez y Adolescencia (IDINA), demuestra que en más del 55 por ciento de los hogares bolivianos esta población corre el riesgo de sufrir castigos violentos.Además, en Bolivia existen más de 8.000 niñas y niños que viven en hogares de acogida, en su mayoría tienen una familia en segundo o tercer grado con los que podrían permanecer, pero debido a los trámites burocráticos permanecen en estos centros mucho más tiempo, convirtiéndose en víctimas silenciosas del sistema legal.Otro reporte de Unicef –citado por La Prensa– sostiene que gran parte de los infantes fueron separados de sus hogares producto de casos de feminicidio, abandono, maltrato o violencia física, y que el 80 por ciento de los niños y niñas que viven en casas de acogida tiene una madre o un padre, pero por falencias administrativas y legales no son reinsertados a sus hogares.En ese contexto, no podemos mirar impasibles cómo la violencia criminal atenta contra niños y niñas como Abigail. Es imperioso que la justicia actué con celeridad y castigue con el mayor rigor posible de la ley a los autores de tan horrendo crimen.


