Agua en tiempos de sequía

en un contexto nacional que desveló la carencia casi absoluta de una Cultura del Agua.La crisis del su reciclar agua de lluvia ministro de agua no sólo destapó un deficiente manejo de un sector vital para la formulación e implementación de políticas, planes y normas para el desarrollo, la...

en un contexto nacional que desveló la carencia casi absoluta de una Cultura del Agua.La crisis del su reciclar agua de lluvia ministro de agua no sólo destapó un deficiente manejo de un sector vital para la formulación e implementación de políticas, planes y normas para el desarrollo, la provisión y el mejoramiento de los servicios de agua potable y saneamiento básico, sino que desnudó la poca o ninguna conciencia ciudadana en el uso del agua.La Cultura del Agua debería ser entendida como un conjunto de valores que son transmitidos a la comunidad y particularmente a los niños para crear conciencia responsable en las nuevas generaciones hacia el uso racional, eficiente y sostenible del agua.Es decir, una cultura que lleve consigo el compromiso de valorar y preservar el recurso hídrico, utilizándolo con responsabilidad en todas las actividades, pero bajo un esquema de desarrollo sustentable, además de transmitirlo como parte de su interacción social.Y un escenario nacional golpeado por la más prolongada y aguda sequía de los últimos 25 años, que afectó al menos a 750.000 personas en varias regiones del país, que costó unas 277.000 cabezas de ganado, provocó pérdidas en 511.000 hectáreas de sembradíos de diversos productos agrícolas y que en estos días castiga con gran fuerza a la ciudad de La Paz, es preciso que todos asumamos la responsabilidad que nos corresponde.Si queremos contar con agua para las próximas generaciones debemos empoderarnos de los valores de la Cultura del Agua, que tiene como sustento el respeto al medio ambiente, lo que representa una relación armoniosa entre el hombre y la naturaleza.En este empeño, la solidaridad de cada individuo hacia las demás personas es indispensable, porque el agua desperdiciada o aquella que se fuga, es la que le falta a otra persona, por lo que la disciplina para usar sólo el agua que necesitamos es vital.Y al compromiso de manejar correctamente hoy el agua que va a servir a los ciudadanos del mañana, debemos sumar nuestra capacidad de implementar nuevas tecnologías que nos permitan reciclar el agua contaminada y potabilizarla, para que pueda ser nuevamente utilizada.No obstante, entre los valores que rescata la Cultura del Agua también se encuentra una milenaria práctica: la cosecha del agua de lluvia, la que literalmente fue dejada de lado por la cultura urbana del consumismo que trivializa el derroche del preciado líquido.Y como señala la consultora colombiana en Planificación Ambiental, Margarita Pacheco, la cosecha del agua de lluvia –la que afortunadamente sigue siendo un bien público– requiere ser considerada como una gran alternativa para prevenir los riesgos urbanos y rurales. La cosecha de agua de lluvia ha sido una actividad milenaria que fue practicada por muchos pueblos ancestrales en regiones húmedas y áridas, y en contextos de pobreza y de riqueza; por lo que hoy la lluvia requiere de un mayor reconocimiento en las agendas públicas de prevención de desastres y de adaptación al cambio climático. Además, si los sistemas de captación se incluyeran ampliamente en la arquitectura y en la normativa urbanística se ahorraría agua potable, se prevendrían inundaciones, sequías y riesgos urbanos en zonas de ladera de gran inestabilidad. Por lo tanto, la gestión planificada del agua de lluvia mitiga y previene desastres como las sequías e inundaciones.Ahora bien, en tiempos en los que la sequía es cada vez más frecuente, hay que aprovechar cada regalo que nos brinde la naturaleza. Utilizar el agua de lluvia para tareas que no requieren de agua potable es una excelente alternativa para ahorrar dinero y cuidar el agua del planeta.No obstante, la idea de reciclar agua de lluvia no es para nada novedosa y tampoco algo impensable si tenemos en cuenta que en la realidad es lo que hacen las represas.En ese contexto, el reciclar agua de lluvia supone un buen método para que en casa podamos ahorrar en el consumo del preciado líquido, mucho más en tiempos de sequía o de escasez de agua que dejaron de ser una amenaza para convertirse en un problema de supervivencia. ¿No les parece?


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